Los 6 deportes más raros del mundo

Cada vez son más los deportes que se practican, así como las diferentes modalidades que surgen entre ellos. De la mezcla de dos deportes aparentemente incompatibles puede surgir uno nuevo que requiera diferentes habilidades

Combate de Chess boxing
Combate de Chess boxing FOTO: La Razón (Custom Credit)

Todos en algún momento, hasta los más perezosos, han practicado algún deporte. Futbol, baloncesto, tenis, ciclismo... su práctica nos ayuda a mejorar la forma física y la resistencia, regula la presión arterial, ayuda a mantener una buena densidad ósea, fortalece músculos, tendones, ligamentos y articulaciones. Quizá por ello, son cada vez son más los deportes que se practican, así como las diferentes modalidades que surgen entre ellos. De la mezcla de dos deportes aparentemente incompatibles puede surgir uno nuevo que requiera diferentes habilidades. Estos son algunos del los deportes más raros que existen hoy en día y que surgieron de la fusión de dos o más deportes clásicos.

Chess boxing

Combate de Chess Boxing
Combate de Chess Boxing FOTO: La Razón (Custom Credit)

El “chess boxing” o ajedrez boxeo es un deporte de dos jugadores que consiste en una combinación entre el ajedrez y el boxeo. Aunque fue inventado en 1992 por el dibujante de cómics Enki Bilal, quien lo llevó a la practica fue Iepe Rubingh, en en una competición celebrada en Berlín en 2003. Ese mismo año, se realizó el primer torneo mundial de esta curiosa modalidad en Ámsterdam, con la cooperación de la Asociación de boxeo holandesa y de la “World Chess Boxing Organisation”. Los primeros participantes de esta competencia fueron Iepe Rubingh y Jean Louis Veenstra, de la cual salió vencedor Rubingh después de que su oponente excediera el tiempo límite del partido de ajedrez en el asalto 11. Los lugares del mundo donde más se practica el chess boxing es en Alemania, Reino Unido, India y Rusia.

El queso rodante

Carrera del Festival del queso rodante
Carrera del Festival del queso rodante FOTO: La Razón (Custom Credit)

El “Cooper’s Hill Cheese-Rolling and Wake”, más conocido como “el Festival del queso rodante”, es un evento que se celebra anualmente en el distrito de Gloucester (Reino Unido) cada último lunes de mayo, coincidiendo con el “Spring Bank Holiday”. Se trata de una carrera donde los competidores deben atrapar un queso Gloucester, de unos cuatro kilos, arrojado desde la colina de Cooper, en la localidad de Brockworth, y el primero en conseguirlo se proclama vencedor. Debido a que la pendiente es muy inclinada, el queso puede llegar a alcanzar velocidades superiores a los 100 kilómetos por hora. Además suele haber caídas, lesiones y accidentes entre los participantes.

En 2013 el queso fue reemplazado por una réplica de poliestireno para evitar lesiones entre los espectadores, pero debido a las críticas esta medida fue descartada al año siguiente. Aunque en origen se trata de una festividad local, con el paso del tiempo ha ganado fama internacional y hoy cuenta con miles de visitantes.

Lucha de malabaristas

Combate de malabaristas
Combate de malabaristas FOTO: La Razón (Custom Credit)

El “combat juggling”, o la lucha de malabaristas, es un deporte que enfrenta a dos equipos de cinco jugadores cada uno, donde deben luchar mientras realizan malabares. Cada jugador debe llevar tres clavas (una maza, porra o garrote, de tamaño corto a mediano, usualmente de madera), y desplazarse a través del campo de juego con cualquier parte del cuerpo que no sean los pies. El objetivo es mantener las tres clavas sin que se caiga ninguna, esquivando los intentos de los rivales por tirarlas, si esto sucede, el jugador debe de abandonar el campo. El equipo que consiga mantener a su último jugador en pie con las tres clavas, es el que resulta ganador del encuentro.

Aunque parezca mentira, este deporte se hizo muy popular en Estados Unidos, tanto es así que, en el año 2000, se fundó la ”World Juggling Federation” y, gracias a ella, comenzaron a desarrollarse los primeros campeonatos de malabaristas.

Hashing

Carrera de Hashing
Carrera de Hashing FOTO: La Razón (Custom Credit)

Inventado por oficiales británicos en Kuala Lumpur (Malasia), en 1938. Un grupo de británicos se encontraban en un bar llamado “The Selangor Club” (conocido popularmente como la “Hash House”), y decidieron pasar su resaca corriendo detrás de uno de ellos que hizo de liebre marcando el camino. Hoy en día, los competidores deben recorrer grandes distancias e ir parando en distintos puntos para beber alcohol. Lo complicado de este deporte es que, en cada uno de esos avituallamientos, tienen que elegir entre varias rutas y solo una lleva hasta el final. ¿El premio? Una copa en un bar, por supuesto.

Rugby subacuático

RUGBY SUBACUÁTICO | Adrenalina en 3 Dimensiones

Se creó en 1973 en Alemania, cuando un instructor de buceo quiso hacer más divertidas sus sesiones de entrenamiento. El curioso juego enfrenta a dos equipos de 11 personas, equipadas con aletas y botellas de oxígeno. El juego se desarrolla completamente bajo el agua, el balón en ningún momento puede salir a la superficie ni puede ser lanzado en forma de pase hacia los demás jugadores. El balón viaja entre 2 y 3 metros antes de ser detenido por la resistencia del agua, por lo que el juego requiere de una gran estrategia y un excelente sentido de posicionamiento.

Planchado extremo

Alpinista practicando el planchado extremo
Alpinista practicando el planchado extremo FOTO: La Razón (Custom Credit)

Ironing extremo, o planchado extremo, es un deporte en el que los participantes llevan tablas de planchado a ubicaciones remotas para planchar sus prendas de ropa. Según la Agencia de Planchado Extremo, el planchado extremo es “el deporte de riesgo más reciente que combina las emociones de una actividad exterior extrema, con la satisfacción de una camisa bien lisa”.

Esta práctica fue iniciada por Tony Hiam, cerca de Settle, en el parque nacional de Dales (Inglaterra) en 1980. Para crear este deporte, Hiam se inspiró en su cuñado, John Slater, quien planchaba su ropa incluso de acampada. Para intentar concienciar de la inutilidad de esta práctica, Tony comenzó a planchar su ropa en lugares inusuales como en el mirador de una montaña, una sala de espera de salidas del aeropuerto repleta de gente, encima de una cabina telefónica o, incluso, encima de unos contenedores para donar ropa.