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El Real Madrid cae ante el CSKA y dice adiós a la Final Four (95-90)

El equipo de Laso, después de dominar durante tres cuartos, cayó ante la solidez de los rusos en los minutos finales. CSKA-Anadolu Efes, final de la Euroliga.

  • Facundo Campazzo del Madrid se lamenta durante el partido contra el CSKA / Ap
    Facundo Campazzo del Madrid se lamenta durante el partido contra el CSKA / Ap

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17 de mayo de 2019. 23:24h

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Mariano Ruiz Díez Madrid. 17/5/2019

La Undécima tendrá que esperar. El CSKA pudo con el Real Madrid y se medirá en la final con el Anadolu Efes. El equipo de Laso dominó a los rusos durante más de tres cuartos, pero un último cuarto mucho más sólido de los moscovitas les permitirá luchar por su Octava Copa de Europa.

No se habían cumplido los dos primeros minutos de semifinal y Tavares cometió su primera falta. Fue sobre Hackett y el banquillo ruso lo celebró como si se tratara de un gol. Todos en pie, puños cerrados y gritos de euforia. Estaba justificado. No hay una sombra más grande en Europa que la del pívot caboverdiano. Cuando Edy influye en un partido suele resultar determinante. El CSKA trató de desactivarle de salida, pero el plan de Itoudis no funcionó. Las dos primeras canastas del Madrid llevaron su firma. Fueron sendos mates. Lo que aprovechaba en el aro rival se encargaba de impedirlo en el suyo. Cuando se sentó a descansar, su hoja de servicios ofrecía unos números inquietantes para los rusos: 6 puntos, 7 rebotes y 3 tapones. Los “gorros”, para tres jugadores diferentes: Hunter, De Colo y Hines. A Itoudis no le quedó otra que mover el banquillo (11-22) para cambiar el paisaje. Aparecieron el Chacho y Higgins para desatascar y fue el base el que encontró resquicios en la defensa del Madrid. Que se sentara Tavares también ayudó. Con él en pista, sus compañeros viven muy tranquilos. Sin él, la tranquilidad cambió de bando.

Su presencia en la zona más allá de lo que dicen los números tiene un componente de intimidación del que nadie escapa. Sea su pareja de baile, sea un alero, sea un escolta, un base... da igual. Fue desaparecer y que llegaran las canastas debajo del aro, las bandejas, los mates... En definitiva que los rusos perdieron el miedo y empezaron a atraverse a hacer cosas en las inmediaciones de la zona. Con uno de esos quintetos “bajitos” a los que tanto recurre Itoudis, el CSKA tomó la primera ventaja (29-28). El Chacho, que tenía cuentas pendientes de su mala semifinal de la pasada temporada, ejerció de líder y se comió a su amigo Llull. El partido, que había tenido un ritmo trepidante, se detuvo. Llegaron los ataques más espesos, las pérdidas y los dos equipos se estancaron.

Causeur, desde el banquillo, ejerció de desatascador con nueve puntos. Con la vuelta de Tavares, el miedo reapareció en los rusos. Por eso su segunda falta devolvió la alegría al banquillo moscovita. Laso se vio en la obligación de sentarle. El Madrid conservó las diferencias, nunca superiores a seis puntos, gracias a los puntos de sus presuntos suplentes. Los 23 puntos anotados en el segundo cuarto llegaron de jugadores que en el arranque no estaban en el quinteto titular. Causeur y Thompkins fueron los artífices de que la ventaja al descanso, aunque mínima, fuera para el Madrid. Mientras los de Laso tenían la anotación más distribuida, en el CSKA Clyburn y, sobre todo, Sergio Rodríguez eran los que más producían.

El panorama cambió en el tercer cuarto porque Tavares se cargó con su tercera falta muy pronto. Sin él, Laso tenía que volver a ajustar sus piezas sobre todo atrás. El Madrid había logrado contener a De Colop y Higgins y la respuesta a la vida sin Tavares fue soberbia. Empezando por Campazzo. El base argentino se puso el traje que mostró en la serie ante Panathinaikos. Primero desactivó al Chacho. Lideró la defensa, empezó a anotar y el equipo marchó tras él. La excelente gestión de ventajas escasas empezó a minar los ánimos rusos. Y como el equipo veía que sin Tavares atrás también funcionaba, el bloque siguió creciendo hasta alcanzar una nueva máxima ventaja (51-65, min 27). Entre el Chacho y De Colo evitaron que la sangría fuera a más. Las faltas borraron al base español así que el CSKA se echó en brazos del francés. Su producción fue constante. Y lo que era una ventaja cómoda del Madrid desapareció por tres errores seguidos de Llull desde el triple y una técnica a Laso por lanzar una toalla al banquillo. Los 14 puntos quedaron en casi nada con un triple de Clyburn y cuatro minutos por delante (79-80).

La posibilidad de pelear por la Undécima, el Madrid, o la Octava, el CSKA, se iba a dilucidar en el tramo definitivo. Laso decidió sentar a Tavares y jugar con Thompkins y Randolph como hombres grandes. No salió bien. Un rebote ofensivo de Hunter, el exmadridista fue determinante en los segundos finales, lo apretó todo más. Y un triple de De Colo, que punteó tarde Randolph, pusieron a los rusos por delante (87-85 a 1:19). Regresó Tavares sólo para cometer su quinta falta. La fiabilidad de De Colo, el Chacho y Higgins desde el tiro libre dejó al Madrid, al menos esta temporada, sin Undécima.

95. CSKA (18+25+22+30): Hackett (3), De Colo (20), Clyburn (18), Kurbanov (0) y Hunter (8) -quinteto titular- Rodríguez (23), Hines (6), Higgins (11), Peters (3) y Bolomboy (0).

90. Real Madrid (22+23+28+17): Campazzo (10), Rudy (10), Taylor (3), Randolph (12) y Tavares (6) -quinteto titular- Llull (9), Carroll (5), Deck (2), Ayón (2), Thompkins (9) y Causeur (18).

Árbitros: Boltauzer (Esl), Ryzhyk (Ucr) y Panther (Ucr). Eliminados Campazzo, Tavares y Rudy por cinco faltas. Técnicas a Rudy y Laso.

Incidencias: 13.199 espectadores en el Buesa Arena. Segunda semifinal correspondiente a la Final Four de la Euroliga.

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