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El Madrid empieza como acabó: campeón de la Supercopa ante el Barça

El equipo blanco se lleva el primer Clásico y el primer título de la temporada. Tavares, MVP decisivo con 24 puntos, 12 rebotes y 5 tapones

Llull y Rudy levantan el título de campeones de la Supercopa
Llull y Rudy levantan el título de campeones de la Supercopa FOTO: José Manuel Vidal EFE

El Madrid de Chus Mateo ha comenzado la temporada como solía hacer el Madrid de Pablo Laso: siendo campeón de la Supercopa. El equipo blanco suma su quinta Supercopa consecutiva ante un Barça rearmado que no pudo contener la influencia de Edy Tavares en la final. El pívot, el MVP del torneo, volvió a ser determinante con 24 puntos, 12 rebotes y 5 tapones.

Uno echa un vistazo a la plantilla que tiene Chus Mateo a sus órdenes, incluyendo a los lesionados, y el arsenal a su disposición es interminable. El problema del Madrid es que uno echa un ojo a la plantilla de Jasikevicius, incluyendo también a los lesionados, y el listado de argumentos también tiende al infinito. La final de la Supercopa tuvo mucho de aperitivo -ahora lo llaman snacks- en el menú de Clásicos que se avecinan esta temporada. Madrid y Barça se han igualado por arriba. Cuesta adivinar alguien que les haga cosquillas en la Liga Endesa -las semifinales fueron una pequeña muestra- e incluso que pueda situarse a su altura en la Euroliga.

Con todo, la pelea por la Supercopa tuvo un tufillo inevitable a pretemporada. Al menos de salida. El Madrid se quedó en 12 puntos anotados en el segundo cuarto, estuvo desacertado en el tiro en los dos primeros parciales (10/28 en tiros de dos y 1/9 en triples) y ni siquiera los 13 rebotes ofensivos que atrapó antes del descanso ocultaron las grietas sobre todo en la dirección. Al Barça le bastó con cuidar el balón un poco más de lo que hizo en el primer cuarto (5 pérdidas) para mandar. Jasikevicius tiene esta temporada centímetros y kilos para incomodar a Tavares. Sanli fue el que tomó la iniciativa con los 11 primeros puntos del Barça. Uno de los nuevos, Vesely con sus toneladas de experiencia, siguió desgastando al caboverdiano. Aunque no fuera suficiente como luego evidenció. Con los puntos del banquillo, el Barça se escapó (27-37).

El Madrid sólo se sintió a gusto cuando Musa lideró las operaciones. El bosnio empezó como base, anotó desde diferentes posiciones, reapareció como alero y dejó detalles de que es capaz de hacer de todo. Otra cosa será educarle para que comparta con el resto de estrellas la pelota y que éstas asuman su papel. Con Sergio Rodríguez y Llull al frente, el Madrid no fluyó. ¿Problema coyuntural? Tiene toda la pinta. Además, tres de los lesionados de Chus Mateo -Alocén, William-Goss y Hanga- ejercen en la posición de base.

Chus Mateo apostó por incluir al Chacho en el quinteto titular en el tercer cuarto, pero el aspecto del equipo no mejoró. Sanli continuó con su acoso y derribo a Tavares. Satoransky se enganchó a Musa y el Barça dio un nuevo estirón (31-43). El Madrid se agarró a Musa y a sus clásicos para sobrevivir. El balcánico, pese a la estrecha vigilancia, siguió sumando. Deck y Tavares fueron los únicos que se pusieron a la altura física que requería el Barça. Y luego está lo de Llull. Que si llegaba con problemas físicos, que si el porcentaje de triples era infame... Pues cogió el capitán y en apenas dos minutos anotó tres triples para alimentar un parcial de 15-0 en 3:57. La consecuencia es que de un 40-49 se pasó a un 55-49 al final del tercer cuarto. El arrebato de toda la vida del Madrid había cambiado el rumbo de la final.

El Madrid tenía que prolongar con más argumentos los fuegos artificiales de Llull. Hubo un triple de Rudy antes de lastimarse la muñeca derecha, pero el Barça se rearmó para devolver el equilibrio liderado por Laprovittola (59-59). La igualdad ya no desapareció. El Barça se echó en manos del argentino y el Madrid, con Vesely eliminado y Sanli con cuatro faltas, empezó a hacer daño con sus grandes. El intercambio de golpes dejó todo pendiente del minuto final (71-69) después de dos tiros libres anotados por Tavares. La decimotercera asistencia de Laprovittola dejó al Madrid con 15.8 por delante para evitar la prórroga (71-71). Llull dejó el balón a Deck más allá de la línea de tres con apenas seis segundos por jugar y el lanzamiento del argentino ni se acercó al aro.

En la prolongación, la importancia de Tavares aumentó (24 puntos, 12 rebotes y 5 tapones) y también la de Laprovittola (12 puntos y 14 asistencias). La igualdad se prolongó de nuevo hasta el tramo final (83-83). Y ahí, en los detalles, el Madrid fue superior. Yabusele anotó dos tiros libres; Tavares colocó su quinto tapón; Laprovittola no atinó con el triple y Deck tampoco falló desde el 4,60. El primer título de la temporada era para el Madrid.

89. Real Madrid (17+12+26+16+18): Musa (19), Causeur (3), Deck (15), Yabusele (9) y Tavares (24) -quinteto titular- Rodríguez (0), Rudy (3), Poirier (2), Hezonja (0) y Llull (14).

83. Barcelona (15+22+12+22+12): Satoransky (0), Laprovittola (12), Martínez (0), Tobey (9) y Sanli (21) -quinteto titular- Jokubaitis (11), Kalinic (8), Kuric (10), Abrines (4) y Vesely (8).

Árbitros: Hierrezuelo, Conde y Aliaga. Eliminado Vesely. Técnica a Jasikevicius.

Incidencias: 7.000 espectadores en el Palacio de los Deportes de San Pablo. Partido correspondiente a la final de la Supercopa Endesa.