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Los dientes de Márquez

  • Los dientes de Márquez

Tiempo de lectura 2 min.

10 de septiembre de 2018. 02:39h

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Javier Trinidad.  10/9/2018

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Igual es cosa mía, pero cada día veo más grande y luminosa la sonrisa de Marc Márquez. El tío la saca a pasear en cualquier circunstancia, se trata de un chaval risueño, ya lo sabemos. Pero sobre todo la muestra cuando pisa suelo «Rossista». Es llegar a la zona amarilla y empezar a mostrar esos grandes dientes blancos. Por ejemplo, si Rossi le hace el feo del siglo, a sonreír y a decir con toda normalidad que «no pasa nada» y que «la vida sigue». Si en Misano jalean sus caídas y le silban más que a Figo en el Camp Nou, pues más sonrisas y otro «no pasa nada». Es la táctica del «dientes, dientes», tan famosa hace unos años: a los que te odian, dedícales la mejor de tus sonrisas, pocas cosas pueden fastidiar más. Y es lo que hace Marc con los tiffosi de Rossi y con el propio Valentino. Pero, sin duda, lo que más les escuece es que Márquez siga sumando Mundiales. Ya va camino del quinto en seis temporadas en la categoría reina, a tan solo dos del italiano.

La primera, el sábado, en la calificación. Sólo un piloto con su hambre de victoria puede caerse, salir corriendo, montarse en un scooter, entrar al box volando y montarse en otra moto para intentar mejorar su tiempo. Es un competidor puro, además de genio. La otra lección fue durante la carrera, con un pilotaje maduro e inteligente. Sabedor de que ahora mismo no tiene la mejor moto, gestiona los puntos de su casillero con maestría. Dovizioso estaba intratable, así que se olvidó de él. Había que luchar por la segunda plaza y fajarse con Lorenzo sin caerse. Y eso hizo. Jorge, con más ganas de batir a Dovizioso que a Márquez, fue a por la victoria y acabó en el suelo. Marc lo tiene claro: sumar, sumar y sumar. Y sonreír, claro.

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