Fútbol

No hay que enfadar a Jordi

Sólo la más mínima posibilidad de perder a un jugador como Alba debería quitarle al sueño a la directiva del FC Barcelona. Más allá de los recaditos que pueda mandar el de l’Hospitalet –práctica habitual de cracks y representantes cuando se estancan las negociaciones–, Jordi es un imprescindible para Valverde, para el barcelonismo... y para Messi. Por eso es mejor no hacerle enfadar. La sociedad de ambos es ilimitada y su relación, más allá del terreno de juego, también. Alba acompaña a Leo en el palco del Bernabéu para presenciar la final de la Copa Libertadores, en eventos familiares y en algunas partidas de parchís en los aviones. Para el argentino, el lateral es parte de su vida deportiva y personal.

Jordi está en uno de sus mejores momentos de forma, dejándose la piel y sudando una camiseta que siente como pocos. Alba es más culé que el escudo y eso es algo que también deben valorar los financieros. Cierto es que los acuerdos económicos en el mundo del fútbol actual están plagados de flecos y complejidades que al común de los mortales se nos escapa. Pero éstos se hacen una pregunta: «¿Podemos tener exactamente lo mismo por menos dinero?». Hoy por hoy, la respuesta sería «no». La complicidad con Messi y sus cualidades en el campo son casi imposibles de igualar. Por los seis años que lleva en el club, se le ha pagado y se le ha reconocido su valor. Tiene 29 y un fútbol de inigualable calidad todavía. Es el momento de correr la banda junto a él y renovarle como se ha ganado. Lo merece.