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Tatuajes y futbolistas, una moda peligrosa: estos son los graves riesgos para su salud

La relación entre la tinta bajo la piel y el sodio que puede afectar la termogulación, generando problemas de distinta gravedad. Además pueden dificultar la detección precoz del cáncer de piel

La espalda tatuada de Sergio Ramos y la impactante pierna negra de Messi
La espalda tatuada de Sergio Ramos y la impactante pierna negra de Messi FOTO: Instagram larazon

Se han convertido en parte del ADN del futbolistas de élite. Cualquier “crack” que se precie lleva la tinta sobre su piel. Sergio Ramos, Messi, Neymar todos han caído rendidos a los tatuajes que han ido aumentando proporcionalmente a sus éxitos. Cuando más grandes sus trofeos mayores su cantidad y su tamaño. El ex capitán del Real Madrid tiene más de 40 tatuajes en su cuerpo y el delantero argentino sorprendió con una pierna entera negra a modo de los guerreros maoríes. Pero ojo!!! pocos son conscientes de los graves riesgos que esta moda supone para su salud.

Y es que tatuar tu cuerpo si eres deportista puede jugarte una mala pasada: desde sufrir un golpe de calor hasta caer fulminado por déficit de sodio (hiponatremia). La causa está en que toda la tinta que está bajo la piel altera el sistema natural de refrigeración: se suda menos y se pierde más sodio, un mineral indispensable para los intercambios celulares.

Esta es la conclusión a la que llegó un estudio del departamento de Fisiología de la escuela universitaria Alma College (Michigan, EE UU), dirigido por el profesor Maurie Joe Luetkemeier, que decidió investigar el tema a partir del auge de los tatuajes entre deportistas y marines. Luetkeimeier y su equipo se plantearon si esos depósitos de pigmentos permanentes, localizados a una profundidad similar a la de las glándulas sudoríparas ecrinas (de 3 a 5 milímetros), interferían en la capacidad de sudar del atleta.

Para analizarlo contaron con 10 voluntarios, todos ellos varones, sanos y de 21 años. Todos con algún tatuaje en brazos, hombros, espalda o torso de como mínimo 5,2 centímetros cuadrados. La única condición era que en el flanco opuesto la piel estuviera limpia (esto es, un brazo o un costado tatuado y el contrario, no).

Una vez reunidos, los científicos les indujeron el sudor mediante iontoforesis —una técnica que consiste en aplicar corriente eléctrica de baja intensidad de forma local para introducir sustancias activas en la piel—, en una agradable sala entre 19ºC y 21ºC, usando discos de agar —unas placas utilizadas habitualmente en pruebas de sensibilidad a agentes microbianos pues permiten hacer cultivos— impregnados con una concentración de nitrato de pilocarpina al 0,5% (esta composición se emplea en concentraciones del 2% para bajar la presión del ojo y tratar glaucomas, ya que su efecto sobre las glándulas sudoríparas y salivales permite que fluya más líquido al interior del ojo).

Los tatuados rinden menos

Los resultados generaron sorpresa. En las zonas tatuadas solo se producían 0,18 miligramos de sudor por centímetro cuadrado y por minuto, mientras que en la piel exenta de tinta se registraban 0,35 miligramos. O sea, la mitad de gotas de sudor.

La concentración de sodio tampoco salía bien parada: nueve de 10 participantes tenían una cantidad de sodio en el sudor de las zonas tatuadas considerablemente más alta que en las limpias. “Es posible que la función sudorípara quede afectada por el trauma producido con la aplicación reiterada de punciones en la dermis para introducir la tinta”, señala el estudio.

Pero además, alerta de una vinculación entre entre tatuajes y rendimiento que no influyen en deportistas de fuerza o de pruebas de velocidad pero sí a deportistas de élite en pruebas de larga duración. En este grupo encontramos a ciclistas, triatletas, corredores de maratón o corredores de montaña, etc. La disipación de calor en este grupo de población es vital, hasta el punto que se han probado y se utilizan mecanismos como chalecos con hielo o bebidas frías para bajar esa temperatura interna durante las carreras.

Problemas más graves

Pero aún hay más, preguntado por “la pierna negra” de Messi, el prestigioso jefe del Servicio de Dermatología del Hospital Universitario Virgen del Rocío de Sevilla y catedrático de Dermatología de la Universidad de Sevilla, Julián Conejo-Mir, declaró en Redacción Medica que “el jugador del Barça debería habérselo pensado mejor”.

“Los pequeños no dan mucho la lata, pero, si lo hacen, se pueden dominar bien. El principal inconveniente son las reacciones de tipo alérgico causadas por la tinta, pero se pone un tratamiento y se quita con láser”, indica Conejo-Mir. Ahora bien, los tatuajes extensos presentan varias complicaciones que no tienen nada que ver con las de los pequeños Una de ellas está relacionada con las campañas que llevan a cabo los dermatólogos para concienciar a la población de que se revise la piel y controle el tamaño y la forma de los lunares. “Las zonas del cuerpo donde salen más melanomas son el tronco y los brazos, pero los tatuajes grandes tapan la piel y no es fácil ver el desarrollo de los lunares”, señala el especialista, quien advierte de que los dibujos pueden camuflar un cáncer porque actúan como una barrera que impide observar bien la piel. “Si una persona sin tatuajes tiene que revisarse la piel cada año, una tatuada debería hacerlo cada tres o cuatro meses porque es probable que, si aparece un melanoma o un carcinoma, lleguemos tarde porque no se ve bien”, recomienda.

Además, los deportistas tatuados pueden tener problemas a la hora de hacerse resonancias magnéticas por una fractura en brazos o piernas, porque estos aparatos “queman la piel de las zonas entintadas”. Asimismo, Conejo-Mir comenta que si alguno sufre una lipotimia y tiene el brazo tatuado, “los enfermeros advierten problemas para cogerle una vena del brazo”.

Efecto tóxico

También hay estudios en modelos animales que revelan que hay tintas que incluyen metales en su composición que pueden ser cancerígenos si se exponen al sol. “Las personas tatuadas siempre tienen que utilizar protección solar porque el sol actúa inflamando los tatuajes, pero puede tener un efecto todavía más nocivo sobre los tatuajes enormes, por no hablar de los rayos UVA”, señala el dermatólogo.

En laboratorio también se ha visto que algunos componentes químicos de la tinta son tóxicos, llegando a producir cáncer en algunos casos. “Los tatuajes llevan unos dos miligramos de tinta por centímetro cuadrado, que en una espalda entera suponen muchos miligramos. El organismo absorbe casi la tercera parte de un tatuaje en los primeros 15 o 20 minutos y esa tinta va a los ganglios linfáticos y a ciertas células y tiene un efecto tóxico. Es decir, no es inocuo hacerse un tatuaje en una superficie extensa de la piel”, explicaba Conejo-Mir en dicha publicación.

Cristiano, la excepción

Cristiano Ronaldo es un bicho raro en el mundo del fútbol. El portugués cuida su cuerpo al extremo presume de tabletas y tiene una estado de forma envidiable pero no tiene ningún tatuaje en el cuerpo, algo muy común entre sus compañeros de profesión. La razón va mucho más de lo médico y lo estético.

Ni el trofeo de la Champions League tatuado en la pierna, ni los nombres de sus hijos... ni una sola gota de tinta sobre la piel del jugador portugués del Manchester United. ¿Por qué? Él mismo lo revelaba en una entrevista en 2012: “No llevo tatuajes para poder donar sangre con más frecuencia”, afirmaba.

Y es que según el NHS, los donantes de sangre tienen que esperar cuatro meses después de hacerse un tatuaje o una perforación en la piel antes de volver a donar. Ronaldo, además de donar sangre, es donante de médula ósea y este firme compromiso surgió cuando su compañero en la selección de Portugal, Carlos Martins, reveló en 2011 que a su hijo le habían diagnosticado leucemia y necesitaba transfusiones regulares de sangre y médula ósea.