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Con Europa en la cabeza

El equipo de Valverde se ha reforzado mucho con la idea de mantener su dominio en la liga (siete de los últimos diez títulos) y recuperar su sitio en la Champions.

  • Con Europa en la cabeza

Tiempo de lectura 4 min.

17 de agosto de 2018. 10:37h

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Francisco Martínez 17/8/2018

Ernesto Valverde, año dos. El primero terminó con dos títulos: con la Liga, que es lo que marca la regularidad de la temporada; con la Copa, tras una final extraordinaria contra el Sevilla, el mejor homenaje posible a Iniesta (y autohomenaje, porque el centrocampista hizo un encuentro inmenso); pero también con un pero... En la Champions, los cuartos de final volvieron a ser el límite, y esta vez de forma sonrojante, porque el equipo azulgrana desaprovechó un 4-1 del partido de ida contra un equipo inferior a él como era la Roma. Pesó mucho esa derrota, la tercera en la misma ronda de una competición en la que estuvo durante años, justo antes de estos tres tropiezos, siempre entre los cuatro mejores, o semifinalista o ganador.

Fue dura la caída en el Olímpico de la capital italiana, y cuando se pregunta a los jugadores que cuál es el gran objetivo para la temporada que está a punto de empezar, todos miran a Europa... Pero nadie quiere dar por perdida la Liga, incluso la Copa, de ahí el gran movimiento que ha habido en las oficinas del Camp Nou durante todo el verano, incluso desde el invierno pasado. Cuatro fichajes se han unido al grupo: Malcom, el más caro (41 millones), Lenglet, Arthur y Arturo Vidal, a lo que se unirán algunos canteranos para hacer más fuerte al grupo, para que pueda haber rotaciones y todos lleguen descansados al tramo definitivo de la temporada. Valverde, el año pasado, al final no encontraba huecos ni excusas para dar descanso a algunos futbolistas a los que se les hizo un poco larga la temporada. Además, Coutinho estará desde el principio. Llegó en enero y no pudo disputar la pasada Liga de Campeones, pero los seis meses le sirvieron para empezar a adaptarse a su nuevo club, lo que no a todo el mundo resulta sencillo. El curso pasado sí hubo más despilfarro, por el dinero ingresado por Neymar (entre el brasileño y Dembélé se superaron de largo los 222 millones ingresados por la estrella de la canarinha), pero las cuatro incorporaciones recientes apenas llegan a 125 millones, una cifra no demasiado alta si se tiene en cuenta la locura y la inflación desmedida en la que ha entrado el mundo del fútbol. Los nuevos llegan para intentar lo que André Gomes, Digne, Yerry Mina o Aleix Vidal no terminaron de conseguir: que el equipo se mantuviera en un nivel alto cuando no jugaba el once habitual.

Por tanto, es probable que el once titular tipo de esta campaña también pudiera haberlo formado Valverde la pasada, con Coutinho y Dembélé en los costados, Messi y Suárez arriba, Rakitic y Busquets de escuderos, Ter Stegen en la portería y Sergi Roberto, Piqué, Umtiti y Alba en defensa. Las novedades serán las variaciones que haga el técnico a partir de ese equipo.

Lo que no cambiará será que todo gire alrededor de Messi, como en la última década. El argentino esta vez será aparte del líder en el campo, el capitán fuera, pues por primera vez lucirá el brazalete como primera opción. Y si lo hace es porque Iniesta ya no está. Otra pieza del gran Barcelona de Guardiola al que la edad (cumplió 34 en mayo) ha mandado a una liga de menor nivel (Japón). Imposible no echarlo de menos. Su marcha ha despertado un viejo dilema en Barcelona: el del estilo. A veces parece que la vida del conjunto azulgrana y la de la selección española corren paralelas, pues en la Roja está sucediendo algo parecido. El barcelonismo se divide entre los que lo consideran intocable, los que creen que debe cambiar para volver a ganar y los que, como Valverde, piensan que es evolucionable. Con Messi o Busquets es complicado que no quede parte de esa esencia de juego de toque que ha caracterizado al equipo de Camp Nou. Arthur, por ejemplo, llega con el sello, con Xavi e Iniesta como maestros, aunque es muy joven; y Arturo Vidal representaría una propuesta más física y contundente, aunque como dijo Guardiola cuando lo fichó «tiene mejor pie de lo que parece».

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