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Valverde: El cambio tranquilo

Con el «txingurri», el Barça ganó un punto en seguridad atrás y perdió algo de espectacularidad .

Valverde: El cambio tranquilo
Valverde: El cambio tranquilolarazon

Con el «txingurri», el Barça ganó un punto en seguridad atrás y perdió algo de espectacularidad

No hay club como el Barcelona para que se generen debates que a veces pueden resultar absurdos. Lo sabe bien el Tata Martino, que en su año en el banquillo azulgrana, después de ganar 0-4 en Vallecas al Rayo, sorteó como pudo, sorprendido, el bombardeo de cuestiones sobre que, pese a ganar, se había tenido menos posesión que el equipo del barrio madrileño. Esa controversia se ha multiplicado ahora: se habla en Barcelona mucho del estilo, de la pérdida de la esencia, y Valverde ya tuvo que lidiar con ello desde la temporada pasada. Y lo hizo con tranquilidad, reflejo de su carácter. Pero lo hizo. La idea del equipo sigue siendo parecida. El entrenador prefiere tener enfrente a un rival que se le encierre que a otro que le apriete. Quiere tener el control, la posesión, dominar con la pelota, pero no a cualquier precio, no si a cambio no se pueden controlar las contras del rival por el espacio que se deja a las espaldas. No se dejó influenciar y poco a poco fue mutando el sistema del equipo que parecía intocable, el 1-4-3-3, a un 1-4-4-2, con Busquets y Rakitic más juntos porque daban más seguridad defensiva, aunque se perdiera algo de espectacularidad. Sabía el «Txingurri» a qué club iba, porque ya estuvo de jugador, y su primer año de técnico sólo tuvo un borrón importante: la derrota en Roma en la Champions. Está claro que los accidentes suceden en el fútbol, son parte de su magia, pero ese día fue quizá el único de la temporada en el que el técnico no echó una mano desde el banquillo pese a que a los suyos les estaban dando un revolcón. Los cambios llegaron tarde. Valverde esperaba que en medio del caos, su equipo cazara alguna y salvara el mal día, pero no sucedió y llegó la debacle. Quizá si hubieran atrapado ese gol no se le hubiese criticado como se hizo. Así de ventajista es el fútbol y el deporte en general. Pese a ello, logró enderezar una campaña que había empezado torcida y melancólica: la marcha de Neymar al final de la pretemporada y la derrota en la Supercopa de España contra el Real Madrid parecieron dos palos de los que duran todo el año, pero el equipo salió a flote. Valverde se ha ganado a Messi y este curso tiene una plantilla amplia para hacer frente a las dificultades y a la acumulación de esfuerzos. Su mano izquierda con los jugadores y con el vestuario tiene que servirle para conseguir que todos se sientan partícipes con el proyecto y que los que jueguen menos no se rebelen. Amante de la fotografía, incluso ha hecho varias exposiciones, espera firmar en 2019 la imagen perfecta, que ha empezado ganando la Supercopa. El año pasado, al final, le salió un «fotón», pero algo movido por el tema de la Champions.