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Las cinco razones del peor balance español en la primera semana de Juegos desde Barcelona

La vela, el kárate y los deportes de equipo son las bazas para intentar alcanzar los 17 metales de Río

Sandra Sánchez es una de las grandes opciones de medalla para España en la segunda semana
Sandra Sánchez es una de las grandes opciones de medalla para España en la segunda semana FOTO: Juan Carlos Hidalgo EFE

España acumula tres días en Tokio en lo que las mayores alegrías han llegado en forma de diplomas olímpicos y con los deportes de equipo. De medallas no hablamos desde que Maialen Chourraut lograra su tercer metal olímpico el pasado martes. La piragüista guipuzcoana, el bronce de David Valero en mountain bike y la plata de Adriana Cerezo en taekwondo son un pobre balance consumida la primera semana de Juegos. Desde Barcelona 92 no había un arranque tan flojo. En Río, hace cinco años, la suma alcanzaba los cinco metales y tres de ellos eran de oro. La situación es casi la misma que en Atenas 04. La diferencia es que aquellas tres medallas de la primera semana se multiplicaron y alcanzaron las 20 -sólo por detrás de las 22 de Barcelona- en una segunda mitad gloriosa. Las razones de la escasa cosecha en Tokio son múltiples.

La tradición y el calendario

La primera semana es siempre la más floja para el deporte español. Los deportes de equipo se encuentran en la primera fase y pruebas que antes tenían opciones más que firmes de metal -caso del ciclismo- están sumidas en una crisis de la que no se vislumbra solución. Otros como Mireia Belmonte llegaron cortos de preparación a Tokio. Su cuarta plaza en la final de 400 estilos fue poco menos que un milagro de la catalana.

Las bajas y un mal día

Antes de los Juegos, las opciones españolas se vieron lastradas por las ausencias de dos de los más grandes deportistas de nuestra historia. Rafa Nadal decidió renunciar a Tokio pensando en su futuro a corto y medio plazo. Disputar los Juegos era una exigencia excesiva con el Abierto de Estados Unidos a la vista. Lo de Carolina Marín fue peor. Una grave lesión la dejó sin la posibilidad de defender el oro que conquistó en Río. Otro número uno del mundo, Niko Shera en judo, vivió una jornada aciaga y se quedó sin la posibilidad de sumar una medalla con la que muchos contaban. Sus lágrimas fueron la mayor evidencia.

Oportunidades desperdiciadas

Las condiciones extremas a nivel de temperatura y humedad acabaron con las opciones de Garbiñe Muguruza y sobre todo Paula Badosa. Ambas estaban ante una oportunidad excepcional para subir al podio. La final la van a disputar dos jugadoras ajenas al “top 10″ lo que confirma que las dos españolas dejaron escapar una ocasión de oro. En triatlón, otra disciplina que entraba en las quinielas, el trío español estuvo muy lejos de los metales.

Opciones abiertas

Las dos disciplinas que más medallas han otorgado en la historia al deporte español son la vela y el piragüismo en aguas tranquilas. Ambas dan sus medallas en la segunda semanas. En vela hay cuatro opciones muy serias de acabar en el podio. En piragüismo, el K4 que lidera Saúl Craviotto, el K1 de Carlos Arévalo y el K2 tienen opciones de hacer historia. Hay más. En kárate están las dos medallas que se consideran más “seguras” dentro de la delegación. Sandra Sánchez y Damián Quintero son números uno del mundo en sus respectivas modalidades. Sumar en atletismo (Orlando Ortega, Ana Peleteiro y Mohamed Katir) sería un metal de mucho valor. Y en ciclismo en pista está la pareja formada por Albert Torres y Sebastián Mora en Madison.

Deportes de equipo

Es la llave que puede hacer que el deporte español alcance la frontera de las quince medallas o se quede por debajo de una cifra que equivaldría a un suspenso. La trayectoria de las selecciones es poco menos que intachable. Tienen garantizado el pase a cuartos de final los dos combinados de baloncesto, el fútbol masculino, los dos de balonmano, los dos de waterpolo y los dos de hockey.