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La madurez de Peleteiro

La saltadora de triple se instala defifitivamente en la elite del atletismo al lograr la medalla de bronce en el Europeo de Berlín. Sólo se quedó a un centímetro de la plata

  • La atleta Ana Peleteiro compite en la final de triple salto de los Campeonatos de Europa.
    La atleta Ana Peleteiro compite en la final de triple salto de los Campeonatos de Europa.

Tiempo de lectura 4 min.

10 de agosto de 2018. 23:52h

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Francisco Martínez 10/8/2018

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«Ana Peleteiro, bienvenida a la élite», se le podría decir esta temporada a la saltadora gallega, medallista de bronce en triple en el Europeo de Berlín, aunque con un resoplido que explica que estaba contenta, sí, pero que pensó que podía haber conseguido algo más. De hecho, apenas un centímetro le separó de la plata, aunque en este deporte un centímetro puede ser un mundo. Era el último intento de Peleteiro, el sexto. La española, con su nuevo look, con el pelo recogido, con la madurez a sus espaldas, empezó la carrera, dio un salto, dos, tres, voló, era largo, miró a la arena y torció el gesto, como diciendo: «Ahí, ahí». Y fueron 14,44, rozando los 14,45 de la alemana Gierisch, que hizo el mejor brinco de su vida y le sirvió para ser subcampeona de Europa. La griega Papahristou llegaba como la más fuerte del curso y lo confirmó con su segundo salto, unos 14,60 inalcanzables para sus oponentes. Peleteiro se quedó a 11 centímetros de su mejor registro de siempre (14,55 logrados este mismo año) y ahí estaba el pequeño reproche, porque había asegurado que su objetivo en Berlín era superar su marca aunque fuera por lo mínimo. No lo consiguió, pero la medalla sirve para que la pena sea inexistente. «Me encontraba muy bien», aseguró la gallega en los micrófonos de Teledeporte. «Si llego a talonar bien en el último... El inconformismo nos hace grandes», continuó.

Es el segundo metal consecutivo que logra en un gran campeonato, después de su tercer puesto en el Mundial en pista cubierta del pasado marzo en Birmingham. Ahí llegó su liberación. Bueno, en realidad un poco antes. Su sociedad con el mítico Iván Pedroso, campeón olímpico y del mundo y su entrenador en Guadalajara, ha sido una bendición. Él ha encontrado la manera de motivar a una chica que desde que ganó el Mundial júnior tuvo que convivir con la presión, y no siempre supo muy bien cómo hacerlo. ¡Pero Peleteiro tiene sólo 22 años!, aunque hace mucho tiempo que se viene hablando de ella. Aparte de asimilar lo que le estaba pasando, la gallega también tuvo que lidiar con las lesiones, sobre todo una en la rodilla que incluso le hizo temer por su futuro deportivo. De todo salió cuando encontró a Pedroso. «Si hace dos años me dicen esto no me lo hubiera creído», confesó Peleteiro. Hace dos años, en el pasado Europeo, lloraba viendo por la tele cómo sus rivales luchaban por ganar mientras ellas estaba en casa.

La española empezó fuerte, con 14,42, lo que ya le servía para colocarse segunda por detrás de Gierisch. A partir de ahí fue a menos en su participación (14,33, 14,12, nulo, nulo...) hasta el gran salto final, que no le sirvió para superar puesto, pero sí para soñar. «Me ha faltado un pelín», fue otra de sus reflexiones. Y Pedroso, el técnico, experto en darle el palo y la zanahoria para hacerla ir más allá, le dijo que podía haber hecho un salto más largo.

Eso es la exigencia. Llegarán más éxitos si sigue así, porque ganar ayuda a seguir ganando, y si sigue sana. «Sólo pido poder seguir entrenando con salud, porque lo demás lo voy a poner yo para que puedan llegar victorias más bonitas», deseó la triplista gallega.

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