Actualidad

En tres años Pistorius podría estar en la calle

La jueza lo condena a seis años, pero en la mitad de ese tiempo el atleta podría solicitar la libertad condicional.

La jueza lo condena a seis años, pero en la mitad de ese tiempo el atleta podría solicitar la libertad condicional.

Publicidad

Sangre, morbo, llantos y hasta vómitos ha habido en la Sala del Tribunal Superior de Justicia de Pretoria, que ayer cerró sus puertas tras un juicio sin precedentes en la última década. El arrepentimiento, las disculpas a la familia de la víctima y el caminar sobre sus muñones en la Sala le han servido a Oscar Pistorius para ser condenado a pasar sólo seis años en prisión por el asesinato de su novia, Reeva Steenkamp, cuando la Ley de su país contempla hasta 15 de condena por este crimen. El ex atleta paralímpico acudió este miércoles al Tribunal desde el domicilio de su tío Arnold Pistorius, donde cumplía arresto domiciliario, para escuchar la sentencia definitiva. La jueza Thokozile Masipa la leyó ante una abarrotada sala en la que se encontraban los padres de la fallecida, la familia del atleta y decenas de periodistas de todo el mundo. «Los atenuantes del caso han compensado con los agravantes para decidir la condena», explicó la juez para justificar su decisión. Consideró que «la rehabilitación de Oscar Pistorius es posible» porque ha mostrado arrepentimiento en todo momento y porque tuvo el valor de pedir disculpas a la familia en persona.

Un héroe caído

Con este capítulo se pone punto y final a una novela negra que se empezó a escribir la noche de San Valentín de 2013, cuando Pistorius le disparó cuatro veces a su novia y acabó con su vida. Desde ese momento, el mundo entero ha estado pendiente del futuro del atleta, que llegó a ser medallista olímpico en los Juegos de Londres 2012. Tras esa fatídica noche han transcurrido meses y meses de sesiones de juicios en las que han pasado testimonios a favor y en contra del atleta, que mientras tanto ha visto cómo su vida se desmoronaba como un castillo de naipes. El afamado y rico Pistorius dejó a un lado su vida rodeado de coches de gran cilindrada, una casa en uno de los complejos residenciales más lujosos de Pretoria y fiestas internacionales para convertirse en un héroe caído, tener que vender sus propiedades para poder costearse a su abogado y verse obligado a romper todos los contratos comerciales con las marcas internacionales con las que trabajaba.

Las hemerotecas de los medios de comunicación surafricanos comenzaron a funcionar nada más conocerse el veredicto. La pagina web Eyewitness News rescató la noticia de una condena de 15 años de prisión a dos hombres negros por haber robado a un equipo de periodistas de la cadena SABC mientras emitían en directo. Los ciudadanos criticaron con rabia esta situación: «Por un atraco, dos hombres cumplen una condena de 15 años y por acabar con la vida de una persona, seis años entre rejas». El veredicto se convirtió en «trending topic» en Twitter por ser un reflejo de la desigualdad latente que existe en el país de Nelson Mandela. Los internautas arremetieron contra la jueza y la Justicia. Amigos de la fallecida y celebridades llenaron la red social de mensajes de enfado y consternación. Aunque algunos testimonios de la Fiscalía acusaron al atleta de maltratador, la juez aclaró que «no hay indicios» que hagan pensar que se trate de un caso de violencia de género. Una percepción que la Liga de las Mujeres del partido Congreso Nacional África rechazó minutos después y que han calificado de «poco severa» e insultante.

La prisión Khosi Mampuru de la capital surafricana recibe de nuevo a su recluso más célebre. Pistorius pasará los próximos 72 meses en una cárcel en la que no cuenta con privilegios más allá de las comodidades que exige su discapacidad. Se sabe que la celda tiene una cama, un lavabo y una ventana al exterior. En ella pasará 23 horas al día, ya que se le permite hacer una hora de ejercicio. El atleta está legalmente obligado a cumplir la mitad de su condena antes de poder solicitar la libertad condicional, pero eso significa que, de serle otorgada, apenas pasaría tres años preso.

Publicidad