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Bautista, el otro número uno

Ha llegado al Open de Australia como líder de la clasificación del año en el curso en que ha cambiado de entrenador

Roberto Bautista ejecuta un saque en su estreno ante el italiano Travaglia
Roberto Bautista ejecuta un saque en su estreno ante el italiano Travaglia FOTO: JASON O'BRIEN EFE

El Open de Australia no es un torneo más para Roberto Bautista. En Melbourne alcanzó por primera vez el cuadro final de un Grand Slam, sumó su primera victoria, se estrenó ante un «top 10» (Del Potro en 2014), alcanzó por primera vez los octavos y los cuartos de un Major... y el año pasado se despidió en primera ronda. «Es un torneo que me gusta bastante porque siempre vengo con mucha energía tras pasar un tiempo en casa. Es algo que me oxigena mucho y me da fuerzas para salir con garantías a la competición y las condiciones son buenas para mi juego», asegura. Este curso ha llegado con novedades. Por primera vez es el líder de la ATP Race –la clasificación anual en la que manda con 415 puntos por los 390 de Auger-Aliassime– y en su palco Daniel Gimeno-Traver y Tomás Carbonell ocupan el lugar que en los once años anteriores era de Pepe Vendrell. En primera ronda, Bautista sufrió para deshacerse de Stefano Travaglia (7-6, 6-4, 5-7 y 6-1) después de casi tres horas de partido.

El viento racheado y un italiano resabiado le causaron más problemas de los previstos a un jugador que lleva ocho temporadas en el «top 25» y que con 33 años ha decidido cambiar el rumbo. Con Pepe Vendrell sumó nueve títulos, una semifinal en Wimbledon, la final del Masters 1.000 de Shanghai y la Davis. En Australia ha llegado el estreno de Gimeno-Traver y Carbonell. Él lo ve describe así en palabras a la web de la ATP: «Pepe y yo hemos sido una sola persona durante todo este tiempo. Íbamos de la mano durante muchos años y a su lado he vivido los mejores momentos de mi carrera. El cambio se nota, sobre todo al principio. Tienes unas rutinas muy hechas, estás muy adaptado a ciertas cosas y a la forma de trabajar con una persona». El plan es que sus nuevos entrenadores se repartan las semanas a lo largo de la temporada: «Creo en un equipo compartido. Para un solo entrenador es un deporte muy exigente y creo que la mejor fórmula es compartir semanas». Con Gimeno-Traver llegó a disputar algún partido e incluso fueron pareja de dobles. «Es una persona con mucha experiencia tras haber sido un buen jugador. Dani me va a decir cosas nuevas, me va a ayudar técnica y tácticamente. Además, también voy a estar con Tomás este año. Ya había trabajado anteriormente, nos conocemos y será importante tener su consejo», comenta.

Y, ¿en qué ha cambiado el juego de Bautista? «Hemos trabajado bastante la agresividad y nos hemos focalizado mucho en la derecha. Cuando yo coja la derecha el rival lo tiene que notar. Me encuentro pegando este golpe bastante mejor que a finales del año pasado». Así lo demostró en la Copa ATP donde lideró a España hasta la final después de superar a dos»top 10» como Ruud (8) y Hurkacz (9). «Tanto ese inicio esperanzador como el nuevo equipo son importantes para Rober. Aunque en mi caso ya había estado anteriormente, la llegada de Dani Gimeno es aire fresco», relata Carbonell. Y es que el final de la pasada temporada no fue sencillo. Entre julio y noviembre el balance de Bautista fue de 6 victorias y 9 derrotas. «Hemos tratado de aportarle más armas a su juego y él ha recibido con mucho agrado cosas que necesitaba. Se había quedado un poco decepcionado por el año anterior, aunque no había sido tan malo», comenta Carbonell en la web de la ATP.

Bautista necesita un revulsivo y parece haberlo encontrado. «La clave para recuperar la ilusión está en incidir mucho en que todavía tiene margen de progresión. Es lo que le hemos intentado transmitir, no importa la edad que tenga, si no las ganas de aprender. Él está dispuesto a mejorar y físicamente lo veo como nunca», comenta quien fuera capitán en la Copa ATP. «Si a un jugador eres capaz de convencerlo de que aún tiene mucho margen de mejora, creo que la ilusión se dispara. Él es una esponja», insiste Carbonell.

En segunda ronda le espera otra clásico, el alemán Philipp Kohlschreiber. Con 38 años y tras la eliminación de Feliciano es la raqueta más veterana del torneo.