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La Ruta de la Seda impulsa la economía de Georgia

La mejora de las vías de transporte y las infraestructuras, así como la inversión extranjera ha tenido consecuencias muy beneficiosas para el crecimiento del país

Imagen de Tiflis, capital de Georgia
Imagen de Tiflis, capital de GeorgiaPixabay

La economía georgiana crece a un ritmo del 5% anual, superando con creces a los vecinos de la región como Azerbaiyán, Armenia o Rusia. Por motivos políticos, la dependencia con este último país se está transformando, por lo que Tiflis comienza a mirar hacia otras potencias más allá de Moscú. De ahí que la iniciativa china de recuperar la antigua Ruta de la Seda venga en el mejor momento posible para Georgia.

«Respaldamos la iniciativa y firmamos el acuerdo de cooperación en 2015, lo que dio un nuevo ‘‘moméntum’’ a las relaciones entre China y Georgia», reconoció el primer ministro georgiano, Giorgi Gakharia, al inaugurar el Foro de la Ruta de la Seda, celebrado en Tiflis. El 1 de enero de 2018 entró en vigor el Tratado de Libre Comercio con China, siendo uno de los primeros países de la región en disfrutar de él. «Crear nuevos corredores de transporte entre Asia y Europa no es solo una oportunidad, sino una necesidad», reveló el primer ministro.

Las autoridades de Pekín han lanzado un maxiproyecto, Belt Road Iniciative (BRI), también conocido como One Belt, One Road, (Una Franja, Una Ruta, en inglés). La nueva Ruta de la Seda es uno de los sueños y retos personales de Xi Jinping desde que llegara al poder en 2012. Con el colosal plan, se busca el resurgimiento de China a través de inversiones y del desarrollo de gigantescas infraestructuras que fomenten el comercio local e internacional.

«Nuestro Gobierno tiene una muy buena política respecto a la BRI. Con estos esfuerzos, se desarrollará China así como las relaciones bilaterales se harán más fuertes, país por país, de todos los participantes en esta iniciativa», explica a LA RAZÓN Zhou Yu, uno de los participantes en el Foro de la Ruta de la Seda de Tiflis. Zhou es supervisor del Centro One Belt One Road Eurasia, una especie de ONG respaldada por el Gobierno local. «Nuestro centro es una plataforma para construir relaciones chinas con cada país, una de las prioridades del proyecto. A veces buscan vendedores del mercado chino o inversores y nosotros les ayudamos a encontrarlos. Y al contrario, hay veces que empresas chinas quieren ampliar mercado o extender horizontes y les ayudamos a construir relaciones en los nuevos países».

Zhou explica que es «su primera vez en Georgia», no obstante, tras el Foro de hace dos años, «abrimos oficinas aquí, y estamos trabajando un montón». Zhou relata alguno de los viajes al más alto nivel, los compromisos alcanzados para promocionar las exportaciones e importaciones, y el acuerdo con la Cámara de Comercio georgiana para, por ejemplo, vender su vino en diferentes ciudades de China. «Es algo muy positivo, que dos países cooperen y se desarrollen simultáneamente», asevera Zhou, para quien en su centro, el objetivo son las compañías y el comercio, «pero el hecho de contactar directamente con la Cámara de Comercio georgiana, que aglutina a tantísimos miembros, ha sido todo un éxito».

En cuanto a la guerra comercial entre China y EE UU, otro aliado de Georgia, Zhou confiesa que «China es un país muy amistoso, nunca empieza un conflicto contra un país ni busca obstaculizar el comercio. América es un mercado enorme. Pero en BRI somos amigos y nos podemos desarrollar juntos». Es más, Zhou manifiesta que «los números hablan por sí solos. Una vez un país firma el acuerdo, llega la inversión china, una cantidad enorme». Lo cierto es que el volumen de comercio bilateral rompió la barrera de los mil millones por primera vez en 2018. «Además, el turismo chino crece una media de un 30% al mes desde que se firmó el acuerdo comercial. Somos tanta gente en China...», recuerda Zhou.

«Georgia, con una localización geográfica clave que conecta Europa con Asia central es un excelente centro neurálgico en cuanto a comercio, transporte, logística...», comenta Mariam Kvrivishvili, jefa de la Administración Nacional de Turismo de Georgia. «La Ruta de la Seda representa una importante plataforma para promover la cooperación regional en transporte, energía, comercio, desarrollo turístico y contactos entre empresas». Al preguntarle por las mejoras de carreteras, aeropuertos, puertos y vías de tren, Kvrivishvili indica que «el turismo juega un importante papel en el desarrollo de la economía georgiana, y es un contribuyente primordial para los objetivos socioeconómicos del Gobierno». Asimismo, «el sector se ha expandido significativamente desde 2013, con resultados de récord en 2018 cuando recibimos 8,7 millones de visitantes», añade la directora de la Administración Nacional de Turismo. «El desarrollo de la infraestructura y la atracción de las nuevas inversiones es una fuerza impulsora para el avance y la diversificación de la industria turística», argumenta Kvrivishvili.

De hecho, ya se está notando el flujo de turistas de Europa y Asia. «Hemos visto un fuerte crecimiento de los mercados de Europa, Oriente Medio y Asia. De igual modo, mercados relativamente nuevos para Georgia como India y China también están en auge». Ella es consciente de que el aumento de viajeros también estuvo directamente relacionado con la llegada «de nuevas compañías aéreas (con vuelos directos a nuevos destinos), la mejora drástica de la infraestructura, campañas de marketing y el desarrollo de nuevas iniciativas del Gobierno». En números, «en los primeros nueve meses de 2019, los visitantes europeos han crecido un 24,1%. La misma tendencia se ha visto en países asiáticos como China (48,9%), Corea del Sur (24,7%) y Japón (17,2%)». Respecto a Pekín, los visitantes chinos «crecieron en 2018 un 75%, con respecto a 2017».

«La suiza de asia central»

En el foro, muchos empresarios y políticos describieron a Georgia como «la Suiza de Asia Central». La empresa NTI Projects-Construction Management, que está especializada en ingeniería y gestión de proyectos y tiene su sede en Barcelona, lleva presente en Georgia desde mayo de 2019. David Zakariadze, «managing partner» de la filial, ha visto el profundo cambio que ha vivido Georgia «con la llegada de proyectos internacionales y la inversión extranjera». Desde que Tiflis «firmó el acuerdo de libre mercado con Pekín, muchas empresas vienen aquí para hacer negocios desde Georgia».

En su opinión, «hay muchísimo trabajo por hacer y miles de proyectos que realizar. Las carreteras (que eran conocidas por su mala calidad) han mejorado exponencialmente y también se está empezando a ampliar el puerto de Poti». Asimismo, Zakariadze asevera que la industria hotelera está por explotar. «Cada día llegan a Tiflis unas 68.000 personas y solo hay 18.000 habitaciones, por lo que hace falta construir hoteles, sobre todo de cuatro y cinco estrellas. Hay mucha demanda». Zakariadze resalta el impulso económico que supuso el anterior Foro de la Ruta de la Seda. Ellos no han parado de trabajar y de acordar reuniones. «Con que firmemos el 20% de las iniciativas que estamos negociando, es más que suficiente». Otros secretos de Georgia se atribuyen según Zakariadze a las facilidades para crear una empresa y a «los beneficios de la geografía del país, pues incluso hay empresas que se establecen aquí para estar en ‘‘Europa’’, pero poder tener relaciones comerciales con los países vecinos». Y es que «montar una fábrica en China puede salir más barato pero, a largo plazo, logísticamente sale mucho más caro. Sin embargo, en Georgia la mano de obra y la distribución son más económicas. Así, mandar desde Poti a Valencia un carguero de 40 pies cuesta 1.500 euros y puede llegar en 10 o 12 días. En camión, también se acortan los tiempos, por lo que como ‘‘project management’’ lo valoro inmensamente».