Abril, el primer mes de la historia con los hoteles a cero

Nunca se había registrado una cifra cero de pernoctaciones en la historia de España, desde la apertura del primer hostal oficial en Santiago de Compostela en 1499

Desde 1499, cuando se inauguró el primer hostal de la historia de España -el Hospital Real de los Reyes Católicos de Santiago de Compostela para albergar a los peregrinos- los establecimientos que han alojado viajeros nunca han dejado de sumar clientes, ni siquiera durante las guerras y batallas intestinas que jalonaron desde entonces tierras y lugares hispanos. Ni tan siquiera la Guerra Civil fue capaz de cerrar los principales hoteles, que siguieron dando servicio pese a tan graves circunstancias. Ha tenido que ser un virus invisible, el covid-19, el que haya conseguido que la actividad turística de los hoteles fuera “nula” -todos los hoteles quedaron cerrados de golpe- debido al confinamiento decretado por el Gobierno, algo que jamás había ocurrido en la historia, y cuya consecuencia directa es una pérdida que podría rondar los 10.000 millones de euros de ingresos turísticos.

Para darse cuenta de la magnitud de lo que ha pasado solo hay que fijarse en las cifras: en abril de 2019 tenían licencia en vigor 15.220 establecimientos alojativos en España, que daban trabajo a cerca de 215.000 empleados, y que recibieron en sus instalaciones a 9,1 millones de viajeros, con una media de tres noches por huésped, es decir 27 millones de pernoctaciones. En abril de 2020 todas esas estadísticas se han quedado en cero por culpa del cierre de fronteras, el confinamiento de la población y la prohibición d ella movilidad interna y externa.

Según la última estadística sobre Coyuntura Turística Hotelera publicada por el Instituto Nacional de Estadística (INE), el cierre general determinado por el estado de alarma provocó que las pernoctaciones cayeran en el cuarto mes del año un 100%. La orden del 19 de marzo -que desarrollaba lo establecido en el primer decreto del estado de alarma- determinó la suspensión de la apertura al público de todos los hoteles y alojamientos turísticos y otros alojamientos de corta estancia -campings, aparcamientos de caravanas y otros establecimientos similares-, ubicados en cualquier parte del territorio nacional. Todos ellos fueron cerrando progresivamente hasta que su actividad fue suspendida definitivamente el 26 de marzo. Por eso, la estadística refleja que “el número de establecimientos abiertos, plazas ofertadas, habitaciones disponibles, viajeros recibidos y pernoctaciones son cero en todo el territorio nacional en el mes de abril”. No cuentan en esta estadística los hoteles que se mantuvieron abiertos para alojar a trabajadores de servicios esenciales y sanitarios, ya que no pueden ser considerados huéspedes turísticos. De la misma manera, al no haber ningún tipo de ingreso debido a actividades turísticas, la tarifa media diaria (ADR) y el ingreso por habitación disponible (RevPAR) son también cero.

El informe del INE también refleja los datos de marzo, justo cuando se tomaron las primeras medidas de confinamiento. Al final de ese mes, las pernoctaciones en hoteles se desplomaron ya un 61,1%, la peor cifra de la serie histórica -desde que se empezaron a registrar estos datos en 1999-, aunque se llegaron a alcanzar 8,3 millones de pernoctaciones, y se perdió el 31% del empleo -casi en su totalidad con contratos temporales- como consecuencia del parón total de la actividad. Los datos que aparecen en la estadística del mes de mayo reflejarán con toda seguridad los mismos resultados, ya que a pesar de que algunas regiones han ido recuperando la normalidad en el plan por fases aprobado por el Gobierno, los establecimientos hoteleros han preferido mantenerse cerrados ante la falta de clientes. Si los peregrinos del siglo XV levantaran la cabeza...