Aforo limitado, distancia social y drones de vigilancia en las playas frente al Covid-19

A falta de validar por Sanidad, el borrador del protocolo de playas recomienda hamacas delimitadas, control de acceso y carril de paseo. Cada municipio podrá añadir sus propias medidas

Es una de las cuestiones que más incertidumbre nos genera. La pandemia del coronavirus ha trastocado todos los planes y en plena desescalada, la pregunta del millón es: ¿cómo iremos a la playa este verano? Pues lo haremos de forma muy diferente, aunque sin las famosas mamparas, tal y como muestra el borrador del protocolo que ya está encima de la mesa del Ministerio de Sanidad y que se espera que se apruebe en los próximos días.

Tras lograr el consenso por parte de la Secretaría de Estado de Turismo, las Comunidades Autónomas y los sindicatos UGT y CCOO, el ICTE elevó ayer el borrador de protocolo para playas para su validación por parte del Ministerio de Sanidad. A falta de ser aprobado, el borrador ha sido recibido con buenos ojos por la industria turística, «pues permite establecer unas reglas de juego iguales para todo el territorio, aunque da a cada municipio libertad para actuar conociendo el terreno con más detalle», asegura a LA RAZÓN Toni Pérez, alcalde de Benidorm y presidente de la Alianza de Municipios Turísticos de Sol y Playa.

Las claves del protocolo

En concreto, el protocolo establece una serie de medidas generales para ir la playa, que pasan por garantizar la distancia de seguridad establecida por las autoridades sanitarias, pero que deja en manos de cada gestor la creación de medidas concretas. «Se trata de un protocolo de mínimos que lo que hace es decir a los entes gestores que hagan su propio análisis del riesgo de la playa focalizándose en determinados focos de riesgo que deben decidir cómo resolver. Es el caso de los accesos, del uso de las duchas, de si va a haber concesiones de chiringuitos, áreas recreativas...», asegura a este periódico Miguel Mirones, presidente del ICTE.

Tal y como reza el borrador, «el ente gestor debe estimar la capacidad de la playa y determinar el número máximo de personas que podrán conformar un grupo». Pero, ¿cómo se controlará esa capacidad? Pues tal y como argumenta el informe, se «puede optar por implementar control de accesos, organizar las entradas y salidas para evitar cuellos de botella o aglomeraciones y siempre determinar cómo se va a informar al usuario de que la capacidad máxima de la playa se ha alcanzado. Esto se podrá hacer con cartelería tradicional, recursos humanos o aplicaciones tecnológicas que permitan a la gente tener la información antes de desplazarse hasta la propia playa». «Es el momento de utilizar toda la tecnología que está en nuestra mano para poder garantizar esa seguridad. Gracias a aplicaciones o incluso al uso de drones será posible saber cuántas personas hay dentro de las playas de más amplitud», reconoce Pérez. De hecho, tal y como adelanta el alcalde, el Ayuntamiento de Benidorm estima que la capacidad de sus playas, como la de Levante, que en temporada alta puede rozar las 25.000 personas, «este año deberá quedarse a la mitad, lo que supone un perjuicio económico determinante para el sector», reconoce.

Sin mamparas

Pero parece que en España no veremos las famosas mamparas en las playas. De hecho, el borrador propone que «la zona de hamacas y sombrillas deberá delimitarse, por ejemplo, a través de balizas, cintas o indicaciones, estableciéndose un control en la asignación de las mismas, de forma que se pueda asegurar, previo a su uso, que el equipamiento ha sido debidamente limpiado y desinfectado». Y el borrador también insta a las playas a disponer de un plan de seguridad en primera línea de playa. Con relación a las áreas de juego infantiles, las áreas deportivas y otras zonas de esparcimiento, el borrador deja en manos del gestor de las playas la disposición de las mismas, «siempre cumpliendo con las medidas de seguridad sanitarias que en su momento se determinen, incluido el control de aforo/os o según proceda y, si no se pueden mantener esas condiciones, deben ser clausuradas».

Y para que los visitantes no se lleven un chasco al llegar a la playa, el borrador apunta a que «en los accesos, o incluso antes de la llegada, siempre se informará a los usuarios de las medidas de prevención a aplicar». «Resulta esencial que todos los viajeros sepan cuáles son las reglas del juego este año, porque está claro que la experiencia será muy diferente a otros años», reconoce Mirones, quien hace hincapié en que «todas estas medidas serán efectivas si los usuarios cumplen las normas, sólo así podremos presumir de un destino seguro».

Una vez son avalados por Sanidad, estos protocolos inician una transición hasta su conversión en Especificaciones Técnicas UNE, proceso que se espera poder culminar a lo largo de este mes gracias a la colaboración de la Asociación Española de Normalización (UNE). Posteriormente se continuará con el proceso de internacionalización y se presentarán en las reuniones del Comité ISO/TC228 de Turismo y Servicios Relacionados que tendrán lugar en la primera quincena de julio, para debatirlas en los diferentes grupos de trabajo con el objetivo de que sean referencia a nivel mundial