Errores en turismo

Palma, entre las ciudades con un nivel de libertad económica "aceptable", según un estudio
Terrazas y turistas en la plaza de Cort de Palma, en una imagen de septiembre de 2019. EUROPA PRESS (Foto de ARCHIVO) 02/09/2019 EUROPA PRESS

Hay quienes piensan que la temporada turística en España está perdida. Parece evidente que no vamos a llegar ni por asomo a los 83,7 millones de visitantes recibidos el pasado año. Nuestros números como consecuencia de la COVID-19 (43.600 muertos reales), son malos con respecto a Francia e Italia, y peores si los comparamos con los 1.500 fallecidos de Portugal, los 200 de Grecia y los 60 de Croacia.

De manera que, a día de hoy, son estos tres últimos destinos los que se están beneficiando de los paquetes de reservas realizados por las agencias de viajes para canalizar el veraneo de ciudadanos de Alemania, Gran Bretaña, Centro y Norte de Europa e Israel.

Es obvio que con nuestras cifras de coronavirus lo teníamos mal. Pero algunas decisiones aquí tomadas no han beneficiado al sector. Porque los números en España son malos o muy malos en el centro del país (Madrid y regiones limítrofes) y también en Barcelona, pero no tanto en zonas eminentemente turísticas como Canarias, Costa del Sol y resto de Andalucía, Baleares, Murcia y, en menor medida, Levante.

El problema es que nuestras autoridades no han trasladado a los mercados esa diferencia de impacto del coronavirus, con lo que la imagen negativa de España ha perjudicado a destinos que podrían haber medio salvado la temporada, pues las cifras de Baleares y Canarias no son peores que las de Grecia, Portugal o Croacia.

Si a eso sumamos la cuarentena para turistas decretada por el ministro de Sanidad Salvador Illa, no hay nada más que añadir.