Investigación abierta por una presunta especulación bursátil en Codere

La empresa de juego ha disparado su cotización en bolsa pese a sus números rojos del 1.000%. La CNMV sospecha que se han realizado operaciones prohibidas con títulos bloqueados por el acuerdo de refinanciación vigente desde 2016

Codere no deja se sumar malas noticias a su alrededor. Tras presentar unas pérdidas de 97,1 millones de euros en el primer trimestre, haber tenido que rectificar su resultado de 2019 por unas “inconsistencias contables” en varias filiales hispanoamericanas o de ser incapaz de lograr un crédito de 100 millones de euros que le permita esquivar la suspensión de pagos, se suma ahora una investigación de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), que pone en tela de juicio la desproporcionada subida de su valor en bolsa. La cotización de la multinacional del juego se ha llegado a disparar casi un 150% desde que presentaron resultados trimestrales, y todo pese al incremento del 1.000% de sus números rojos, con una liquidez de caja garantizada únicamente hasta septiembre y todavía con el país bajo el estado de alarma, lo que implica que la mayoría de sus salones de juego siguen clausurados por la vigencia de las restricciones -han iniciado una leve apertura en los lugares con las fases más avanzadas, aunque en Madrid y Barcelona, donde tienen el mayor volumen de negocio, todavía no se han reactivado-. A esto hay sumar que se encuentran en pleno proceso de reestructuración interna, con la implementación de un plan con el que pretenden evitar la suspensión de pagos.

Por ello, y ante el enorme volumen de negociación de sus títulos, cuyas acciones casi se triplicaron en poco más de una semana -desde una cotización suelo de 0,90 euros hasta alcanzar un máximo de 2,27 euros esta misma semana, aunque ayer sus ganancias se redujeron hasta 1,86 euros por acción- ha levantado las sospechas de la CNMV. Durante los últimos 10 días se han intercambiado más de 13 millones de títulos, algo inusual, máxime cuando la comercialización habitual de sus títulos no solían superar los 30.000 al día.

En concreto, el supervisor bursátil ha puesto la lupa sobre la posible negociación de acciones calificadas como prohibidas, aquellas que entraron en un acuerdo de refinanciación bianual (2014-2016) por el que solo se permite comercializar un 2% de ellas, mientras que el 98% restante tiene restringido su uso. Esta ha sido una de las razones -no la única- que ha provocado que la multinacional del juego haya sufrido graves problemas de liquidez. La supuesta venta de estas acciones por parte de algunos inversores, que se han saltado la prohibición, podría ser la causa del inesperado y sospechoso despegue del valor de Codere.

La situación de base que ha llevado a esta empresa del juego a esta situación límite ha sido el enfrentamiento interno entre los fondos que controlan la sociedad y la familia Martínez Sampedro, hasta 2014 propietarios y máximos accionistas. Pero en 2016, tras una ampliación de capital de casi 500 millones, estos fondos tomaron el poder y dejaron a los fundadores con poco más el 14% de los títulos. Desde entonces, los dos hermanos han intentado hacerse de nuevo con el control, tras perder la presidencia ejecutiva en beneficio del uruguayo Norman Sorensen Valdez, incluso han intentado obligar en los tribunales a que los máximos accionistas les compren toda su participación, a la que según ellos están obligados al tener en sus manos más del 50% de las acciones.

Pese a estas presuntas acciones especulativas, a años luz quedan los números de 2007, cuando Codere saltó al parqué con un valor de 21 euros por acción y una capitalización de 1.155 millones de euros, nada que ver con los 1,86 euros con los que cerraron la sesión de ayer.