Coronavirus

Tren o avión: ¿cuál es el medio de transporte más seguro frente al coronavirus?

Mientras que el sector aéreo asegura que es casi imposible contagiarse en una aeronave, Talgo dice que sus trenes ofrecen el doble de espacio por pasajero y sistemas de ventilación mejorados

Salida de uno de los trenes AVE de la estación Joaquín Sorolla de València
Salida de uno de los trenes AVE de la estación Joaquín Sorolla de ValènciaAna EscobarEFE

Si la guerra entre países para captar turistas que salven la campaña de verano se presume cruenta, no menos encarnizada va a ser la de los medios que los transporten. En especial en la corta y la media distancia, esa franja que va hasta los 1.000 kilómetros en la que el tren y el avión compiten por atraer viajeros. Uno de los aspectos que más incidencia parece va a tener, más allá también del precio, es el de la seguridad higiénico-sanitaria a bordo de trenes o aviones. Todo negocio que trata directamente con clientes se afana en demostrar que es seguro frente al coronavirus. La aviación y el ferrocarril, también.

Más allá de los protocolos previos a los embarques como pueda ser la toma de temperatura o el uso de mascarillas, ambas industrias quieren convencer a los viajeros de que sus vehículos son seguros. En el caso del ferrocarril, el fabricante español Talgo, suministrador de buena parte de los trenes que emplea Renfe, ha implementado una serie de medidas y soluciones tecnológicas enfocadas a evitar la propagación del virus y proteger la salud de los pasajeros.

En concreto, Talgo está trabajando en la desinfección total del vehículo mediante el uso de productos biocidas, ozono o luz ultravioleta; el uso de superficies antimicrobianas, que impiden la supervivencia y crecimiento del virus sobre las mismas; la instalación de barreras separadoras, que detienen la propagación del virus entre pasajeros; y el uso de filtros de alta eficiencia, ionizadores de plasma o lámparas biocidas de tipo UV-C dentro del circuito de climatización, que mejora de la calidad del aire, aumentando el caudal de aire limpio y disminuyendo la recirculación.

FOTO: La Razón

En el caso de la aviación, las compañías también han redoblado los protocolos de limpieza a bordo de los aviones. Iberia, por ejemplo, ha reforzado tanto la frecuencia como los productos utilizados con un tratamiento especial en superficies (reposabrazos, mesas plegables, portaequipajes, etc.), aseos (asiento de inodoro, botón de cisterna, armario, pomo puerta, grifos, etc.) y espacios de las tripulaciones. La aerolínea limpia sus aparatos sometiéndolos a un procedimiento de nebulización que utiliza líquidos capaces de eliminar patógenos y permanecer sobre las superficies de forma activa, con un efecto retardado que continúa su acción aniquiladora en el tiempo.

El mantenimiento de las distancias se ha convertido en cuestión capital para evitar la propagación del COVID-19. Y, en este aspecto, el tren tiene ventaja sobre el avión. Talgo asegura que, gracias a su diseño, cuenta con los coches más cortos y anchos del mercado, que ofrecen una mayor distancia entre pasajeros. Pueden transportar 365 pasajeros distribuidos en 200 metros de longitud, con una media de 33 pasajeros por coche. Por contra, el avión transportaría unos 150 viajeros en un único espacio común a todos ellos, unas 5 veces más que el tren. Una distancia que, asegura, aumentará cuando ponga en circulación su modelo Avril, el de mayor anchura interior del mercado.

Aire

La calidad del aire es otro punto clave en aras de proteger la salud frente al coronavirus. En el caso del tren, Talgo incluye en cada coche un equipo individual de tratamiento y renovación de aire, que introduce desde el exterior, “reduciendo al mínimo los riesgos de exposición masiva para los pasajeros, y garantizando así las condiciones de salud y no exposición”. “En cuestión de volumen de aire por viajero, el tren Avril puede llegar a ofrecer a cada cliente hasta aproximadamente el doble de metros cúbicos de espacio frente a los de un avión”, asegura Emilio García, director de Innovación de Talgo.

Las aerolíneas aseguran que es en esta cuestión donde se encuentra su punto más fuerte, el que hace del avión un lugar hostil para el virus en el que es muy difícil contagiarse. La IATA, la mayor organización internacional del sector, asegura que el riesgo de que ocurra es muy bajo, lo que atribuye a varios motivos. El más importante, que las aeronaves está equipadas con filtros HEPA que eliminan el 99,99% de los virus y bacterias del aire recirculado y que renuevan el aire cada tres minutos. Además, otras circunstancias como los respaldos de los asientos y el hecho de que los pasajeros vayan sentados todos en la misma dirección y apenas se muevan una vez el avión está en el aire también ayudan a frenar los contagios, según la IATA.