La ONU insta a redirigir el capital privado a favor de la Agenda 2030

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible requieren seis billones de dólares al año, de los que 1,2 billones deben destinarse a salud y educación y otros 1,4 a infraestructuras

Skyline de Madrid con los rascacielos de oficinas al fondo
Skyline de Madrid con los rascacielos de oficinas al fondoLa RazónDreamstime

Los mercados privados constituyen la parte más importante de la economía en multitud de países del mundo. Sin embargo, hasta ahora, el capital privado que se ha invertido y se ha alineado con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) ha sido muy limitado. Naciones Unidas calcula que para cumplir con ellos se necesitan entre cinco y siete billones de dólares de inversión cada año hasta 2030; aunque las estimaciones más recientes fijan la cifra en seis billones anuales, según datos recogidos por la Red Española del Pacto Mundial en su informe «Finanzas Sostenibles y Agenda 2030».

Los países en desarrollo son los que necesitarán una mayor inversión. El déficit de financiación para alcanzar los ODS en estos países se estima entre 2,5 y tres billones de dólares anuales. Según diferentes estimaciones, solo en ámbitos como la salud y la educación se requerirán inversiones adicionales cada año de 1,2 billones de dólares; en los casos de las carreteras, electricidad, agua y saneamiento la inversión estimada es de 1,4 billones de dólares hasta el 2030.

Estas cifras son considerablemente altas; sin embargo, hay capacidad para afrontarlas, apuntan desde Red Española del Pacto Mundial. El sistema financiero mundial cuenta con un producto mundial bruto y unos activos financieros brutos mundiales estimados en más de 80 billones de dólares y 200 billones de dólares, respectivamente. Pero la financiación muchas veces no se canaliza ni en la dirección correcta, ni a la velocidad adecuada. Según estimaciones del Fondo Monetario Internacional, los flujos financieros de contribución a los ODS en todo el mundo actualmente solo suman tres billones de dólares anuales, por lo que se necesitan entre dos y cuatro billones de dólares adicionales por año hasta 2030. Sólo una fracción de los activos invertidos a nivel mundial de bancos, fondos de pensiones, aseguradoras y empresas contribuye al progreso de la Agenda 2030. En los cinco principales mercados (Europa, Estados Unidos, Japón, Canadá y Australia/Nueva Zelanda) los activos de inversión sostenible se situaron en 30,7 billones de dólares en 2018. Implica un aumento del 34% respecto a 2016. En 2019 se estableció, asimismo, un récord en el volumen de deuda sostenible (bonos y préstamos sostenibles) emitida a nivel mundial con un total de 465.000 millones. Y es que, a pesar del ritmo pausado, las finanzas sostenibles crecen más que nunca, principalmente porque inversores y empresas consideran que existen importantes oportunidades de negocio en el ámbito de la sostenibilidad. Este hecho también se refleja en la aparición y el rápido crecimiento de iniciativas internacionales con foco en las finanzas sostenibles. El número de entidades adheridas a los Principios de Inversión Responsable (PRI), ha pasado de 100 entidades en 2006 a más de 2.300 que gestionan alrededor de 85 billones de dólares de activos en 2020.

El creciente interés de los inversores también se confirma con el anuncio en 2020 de la firma de gestión de inversiones americana BlackRock de reorientar todos sus productos hacia inversiones más sostenibles. En el sector financiero y de seguros también han surgido iniciativas concretas. Los Principios de Banca Responsable, cuyo objetivo es dirigir las actividades financieras hacia el logro de los ODS y el Acuerdo de París, cuentan hoy con más de 170 bancos adheridos en todo el mundo. En España, en el contexto de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP25) los principales bancos españoles, que representan más del 95% del sector en el país, presentaron un compromiso conjunto para reducir la huella de carbono en sus carteras de crédito en línea con el Acuerdo de París.

Estrategia corporativa

Muchas empresas de todos los sectores han integrado la sostenibilidad en su estrategia corporativa, extendiéndola al ámbito de las finanzas y facilitando a los inversores información extrafinanciera a través de sus memorias de sostenibilidad. El Pacto Mundial de Naciones Unidas cuenta en la actualidad con más de 13.000 organizaciones adheridas en todo el mundo, que tienen la obligación anual de reportar sus avances en materia de sostenibilidad. Además, el 81% de las empresas adheridas a la iniciativa ya han adoptado medidas para contribuir a los ODS 17, algunas de ellas en el ámbito de las finanzas sostenibles.

No obstante, pese a los importantes avances que se han dado en los últimos años, las prácticas en el ámbito de las finanzas sostenibles tienen pendiente convertirse en la corriente principal para el conjunto de inversores y empresas a nivel internacional y nacional. Solo así será una herramienta eficaz para redirigir el capital privado al cumplimiento de la Agenda 2030. En palabras de Antonio Guterres, secretario general de la ONU, «ha existido un compromiso notable los últimos cuatros años, pero no hemos visto el profundo cambio transformador que esta Agenda requiere. La década de acción es una oportunidad para corregir el rumbo».