Un mal mes de septiembre

¿Cuál es la explicación? Pues en parte, y aunque suene paradójico, que los datos de meses anteriores ya fueron muy malos

Septiembre ha sorprendido con un aparentemente buen dato de paro y de afiliación a la Seguridad Social, lo que contrasta fuertemente con el parón económico que sabemos se ha producido como consecuencia de la segunda ola de la pandemia. En particular, el paro registrado ha descendido en 26.329 personas y los cotizantes a la Seguridad Social han crecido en 84.013. Se trata de los mejores datos desde el año 2007 a pesar de estar sumergidos en una de las peores crisis de nuestra historia. ¿Cuál es la explicación? Pues en parte, y aunque suene paradójico, que los datos de meses anteriores ya fueron muy malos.

Por un lado, durante el mes de septiembre se han vuelto a contratar, por el inicio del curso escolar, a mucho personal docente cuyo contrato había sido rescindido durante los meses anteriores: no es, por tanto, que se haya creado nuevo empleo neto a lo largo del año, sino que parte de nuestro profesorado cuenta con contratos muy precarios que se suspenden al finalizar el curso escolar y que se reactivan cuando se reanuda.

Por otro, septiembre suele ser un mal mes para el empleo porque se rescinden todos los contratos que se habían formalizado para la temporada turística, pero como este año no ha habido temporada turística, entonces tampoco ha habido que rescindir nada: la ausencia de malos datos ahora se debe, pues, a la ausencia de buenos datos previos.

Y es que, en septiembre de 2020, hubo 2,4 millones de altas laborales frente a las 3,1 de septiembre de 2019 (unas 700.000 menos); en cambio, las bajas fueron 2,1 millones frente a los 3,1 millones de hace un año (alrededor de un millón menos). No es un septiembre histórico por las muchas altas a la Seguridad Social, sino que es un septiembre histórico por las pocas bajas (a su vez explicables por las escasas altas durante la temporada turística).

De hecho, quizá el dato que mejor ilustre cómo la reactivación económica se está ralentizando sea el de trabajadores que salen de los ERTE: durante el mes de septiembre, sólo 83.000 personas escaparon de los ERTE. En agosto, habían sido unos 190.000; en julio, 830.000; y en junio, 1.160.000.Por tanto, el freno es evidente: es más, de esos 83.000 trabajadores que salieron del ERTE, 68.000 lo hicieron durante la primera mitad de septiembre; a lo largo la segunda mitad apenas se reincorporaron 15.000: una media diaria de apenas 1.500 trabajadores (excluyendo los fines de semana) que contrasta con los 40.000 diarios de junio, los 35.000 de julio e incluso con los 9.000 de agosto.

Se los podrá vestir como se quiera, pero no son buenos datos. Es un septiembre atípico en bajas y con un estancamiento de la salida de los ERTE. El triunfalismo del Gobierno no está justificado como ejercicio propagandístico: mucho menos si ellos mismos se creen sus propias mentiras.