Fiebre de fusiones bancarias ante el deterioro de activos

Los consejos de Unicaja y Liberbank retoman las negociaciones para crear la quinta entidad de España mientras Sabadell tantea un «plan B» por si el BCE aumenta la presión para concentrar el sector bancario

Empiezan a aparecer «señales tempranas» de deterioro en la calidad de los activos de los bancos, ante el incremento en los costes del riesgo y la tendencia a la baja de la rentabilidad, alertó ayer en su informe trimestral la Autoridad Bancaria Europea (EBA). «Existen indicativos de que la crisis empieza a tener impacto en la calidad de los activos. Con un coste de los riesgos al alza, la rentabilidad continúa con su tendencia a la baja», afirma el organismo presidido por el español José Manuel Campa en su informe trimestral sobre los riesgos del sistema bancario europeo.

La EBA no hace más que dar fe de las evidencias. La fusión entre Caixabank y Bankia ha provocado un efecto dominó en el sector bancario. Aunque la mayoría mantiene que sus balances son sólidos y que caminan mejor solas, todas o casi todas exploran alianzas. Nadie se quiere quedar sin pareja de baile, aunque finalmente no haya baile. Quienes ya están danzando juntas son Unicaja Banco y Liberbank, que ayer oficializaron su acercamiento después de que hace un año lo intentaran infructuosamente.

Todo apunta a que esta vez ambas entidades pasarán de los primeros arrumacos para consolidar un compromiso estable. El mercado bendijo el acercamiento en la sesión de ayer. Unicaja se disparó un 15,14% (hasta los 0,7375 euros) y Liberbank un 13,58% (hasta los 0,2635 euros).

Los «contactos preliminares» entre ellas, de los que tienen conocimiento sus consejos de administración, podrían desembocar en la creación de la quinta entidad bancaria de España por volumen de activos.

Todo apunta a que la operación se rubricará esta vez y que, aunque no se marcan plazos, la negociación no se dilatará demasiado ya que Liberbank y Unicaja ya conocen sus cuentas al detalle después de que en mayo de 2019 interrumpieran la operación por la falta de acuerdo para resolver el canje de acciones que determina la participación de cada banco en la entidad resultante. Además, las dos entidades han mejorado sus ratios de capital, situándose las dos por encima del 14%.

El movimiento responde, entre otros factores, al llamamiento Banco Central Europeo (BCE) para que las entidades de la eurozona estudien procesos de concentración tanto a nivel doméstico como transnacional para tratar de resolver los problemas de baja rentabilidad que arrastra el sector, agudizados como consecuencia de la pandemia.

En este sentido, el Consejo de Supervisión del BCE anunció en julio que relajará sus exigencias y no pedirá unos requisitos de capital más elevados a las entidades que surjan de una fusión.

Al cierre de junio, Unicaja tenía un activo total de 63.002 millones, una plantilla de 6.274 empleados y una red de 1.029 oficinas. Por su parte, Liberbank tenía activos por 45.824 millones, 3.698 trabajadores y 579 oficinas. La suma originaría la quinta entidad por volumen de activos en España (considerando la fusión entre CaixaBank y Bankia), con más de 108.826 millones, una red de 1.608 oficinas y una plantilla de casi 10.000 trabajadores. Este es uno de los aspectos que preocupa a los sindicatos, que señalan los riesgos de que se acometan despidos masivos. CSIF recordó que solo Liberbank «ha perdido cerca de 4.000 puestos de trabajo» desde su nacimiento en el 2011.

Los contactos de Sabadell

El siguiente en mover ficha podría ser Sabadell. La entidad que preside Josep Oliu está en todas las quinielas para una fusión con Kutxabank o BBVA o incluso para una «triple entente». Oficialmente, Sabadell remarca que no mantiene conversaciones formales con nadie e insiste en que tiene su propia hoja de ruta para ganar rentabilidad y crear valor en solitario, sin descartar «cualquier opción estratégica que cree y maximice el valor para los accionistas». Sin embargo, según ha podido saber LA RAZÓN, Oliu se vio recientemente con Gregorio Villabeitia, presidente de Kutxabank, nacida también en 2011 de la fusión de las tres cajas vascas. El contacto sucede al que mantuvo este verano Oliu con el presidente de BBVA, Carlos Torres. Al margen de los rumores, lo cierto es que Sabadell estudia un «plan B» por si el BCE sube las exigencias de concentración.