A Sánchez no le cuadran las cuentas

El Gobierno pierde credibilidad. Sánchez ha decidido repetir los errores del Gobierno socialista en 2008. Aumentar masivamente el gasto y los desequilibrios y fiarlo todo a que Europa y el BCE nos apoyen

El cuadro macro aprobado por el Gobierno no tiene ninguna credibilidad. Las estimaciones de caída del PIB ya estaban mal hace unos meses y ahora elevan el desplome. El Ejecutivo prevé un hundimiento del PIB del 11,2% este año, frente al 9,2% estimado con anterioridad. Aunque ha revisado una estimación claramente voluntarista, se queda lejos de las estimaciones de casas de análisis independientes que apuntan a más de un 12,5% de caída.

La ministra Calviño indicó que este empeoramiento de la caída del PIB se debe al peor comportamiento de la economía española en el tercer trimestre, algo que contrasta con sus mensajes repetidos incesantemente en agosto y septiembre según los cuales la economía española se estaba “recuperando de manera robusta”. Si el Gobierno ha tenido que revisar de manera tan drástica a la baja sus estimaciones es que mintió con las estimaciones iniciales o mintió con sus mensajes de recuperación robusta. Y, por ello, la voluntarista subida de las estimaciones para 2021 provocan la incredulidad del analista más optimista.

El problema de credibilidad se extiende a otras cifras. El Gobierno estima que la tasa de paro se situará en el 17,1%, dos puntos menos que el 19% estimado anterior, pero la estimación anterior no consideraba rabajadores en ERTE y en la nueva parte de los 730.000 que aún están en regulación temporal de empleo. No tiene ningún sentido que asuman una creación de empleo de 600.000 puestos de trabajo en 2021 y una reducción imperceptible de la tasa de paro.

Lo mismo ocurre con la deuda y el déficit. No tiene sentido asumir un desplome de tres puntos de PIB más pero un impacto en déficit tan pequeño, sobre todo con los datos ya reales de ingresos y gastos de la Agencia Tributaria en julio: España ha destruido más de 100.000 empresas en un año y el paro será superior. Un desplome de la recaudación por IVA del 15,6% hasta julio -ya con rebote de la economía-, del IRPF de un 27,4% y del impuesto sobre sociedades de un 7,1% nos dice que el déficit no solo no está por encima de lo estimado sino que, como estiman todas las principales casas de análisis, empeorará la solvencia de España tras una deuda que supera el 112% del PIB.

En las estimaciones del consenso de analistas (recopilado por Focus Economics), España tendrá el mayor déficit de la Unión Europea en 2020, 2021, 2022, 2023 y 2024. Ante este destrozo económico, Sánchez ha decidido repetir los errores del Gobierno socialista en 2008. Aumentar masivamente el gasto y los desequilibrios y fiarlo todo a que Europa y el BCE nos apoyen. El aumento del 54% del gasto público en 2021 es una locura. Dispara los desequilibrios estructurales de la economía española, funciona como un elemento extractivo y desplazador del sector privado y, además, al ser todo para gasto corriente, no genera ni crecimiento ni mejora fiscal. En nuestras estimaciones España llegará a un 122% de deuda sobre PIB en 2021 sin impacto positivo en el potencial de crecimiento.

La presentación del grandilocuente Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia de la Economía Española refleja los mismos errores de 2008. En la crisis anterior ya se gastaron 185.000 millones con los mismos procedimientos y se hundió la economía. Un tercio del Plan se va a dedicar a un nuevo y enorme Plan E bajo la excusa de las “infraestructuras” y el resto se reparte entre los ministerios para crear una estructura burocrática y pesada en la instrumentalización de los fondos.

Sánchez ignora todas las condiciones y recomendaciones de la Unión Europea para presentar un plan E descomunal y un aumento de gasto clientelar a disposición de sus ministros. Ningún país de la UE divide el reparto de los fondos europeos por ministerios. Este esquema es ineficiente y burocrático, además de usar los ministerios como comisarios políticos que son barrera y filtro para acceder a esos fondos. Las ayudas europeas no son para cubrir gasto estructural ni agujeros presupuestarios, son para proyectos del sector privado. Europa y el BCE apoyan, pero no solucionan el error de copiar la misma dinámica de gasto y deuda de Grecia antes de su crisis. Nos arriesgamos a que nos llegue mucho menos de esas ayudas y a la evidencia de que estos planes dirigidos desde el poder político siempre fracasan.