«El Gobierno evita hablar de lo fundamental: transformar la economía»

El presidente del Círculo de Empresarios, John de Zulueta, afirma que la propuesta de reforma del poder judicial es un torpedo a la línea de flotación de la democracia

John de Zulueta Greenebaum es un convencido demócrata liberal, por eso no concibe la propuesta de reforma judicial que plantea el Gobierno. Algo que considera un traje a la medida del vicepresidente Pablo Iglesias cuando se le está investigando por la comisión de posibles delitos.

–¿Cómo ve la disyuntiva que se está planteando en estos momentos, salud o economía?

–En el caso de una epidemia las dos cosas van imbrincadas. Si eres un virólogo y quieres eliminar todo riesgo de contagio cierras todo hasta final de año, pero si quieres mantener la economía no cierro nada. Está el término medio, no destruir economía y no propagar el virus. En este sentido, lo ha hecho muy bien, Taiwan o Corea del Sur, que no han confinado. En Europa lo hemos hecho peor, y en España aún peor y lo seguimos haciendo mal.

–¿Qué se debería haber hecho?

–El primer fallo han sido los pocos test realizados. Hay que aislar a los contagiados y hacer el rastreo. Tenemos las armas para ello. Por ejemplo, la aplicación de rastreo Covid, está muy infrautilizada, la gente no la está consultando. No ha servido de mucho, mientras que en Corea del Sur el radar Covid se está usando con éxito para encontrar los contactos. Pero no hay que encerrar a toda la sociedad, solo a los que han estado en contacto con un portador del Covid y al propio infectado. Y en España se ha hecho muy mal en este sentido. Un estudio de Harvard, decía que no había que mandar a los hijos al colegio si había más de 25 casos por cada 100.000 y aquí con más de 600 casos los estamos llevando. Creo que España no ha exigido bastante, ni el Gobierno en su momento, ni las Autonomías ahora cuando se les ha pasado la «patata caliente». Otro error de bulto fue el de Pedro Sánchez cuando dijo que «entrábamos en la nueva normalidad» y todo el mundo escapó a la playa. La desescalada fue muy rápida.

–Esta pandemia, ¿nos ha llevado a la mayor crisis económica después de la guerra civil?

–Los expertos sostienen que es menos grave que la crisis de 2008. En aquella estaban mal las cajas de ahorros y el negocio inmobiliario. Ahora estamos en una crisis más profunda pero de la que deberíamos rebotar más rápido.

–¿Las medidas de recuperación del Gobierno van por el buen camino?

–El Gobierno ha evitado hablar de lo que es fundamental y es que hay que transformar la economía española. Como decía Winston Churchill no desperdicies una buena crisis para transformar la economía y crear puestos de trabajo. No nos estamos preparando lo suficiente para un mundo tecnológico, un mundo con preocupaciones medio ambientables y donde hay que descarbonizar. Y el dinero que debería llegarnos desde Europa viene con contingencias y son esas, que el mundo digital llegue a todo el mundo.

–¿Qué opina del Plan Presupuestario que acaba de remitir el Gobierno a Bruselas y que contempla una subida impositiva superior a los 6.000 millones en 2021?

Se trata de un esbozo de Presupuesto que no aclara muchas cosas y que es poco realista en cuanto a los ingresos que piensan recaudar. Faltan, además, reformas estructurales y recortes de gasto que no se ven por ninguna parte. Los ingresos que se esperan por tasas Tobin, Google, IVA, etc. no van a generar una recaudación como la que esperan. Y en cuanto a la lucha contra el fraude fiscal, no son suficientemente ambiciosos ya que deberían intentar cuadruplicar el objetivo anunciado.

–¿Sigue pensando entonces que sería mejor seguir sin presupuestos que tener presupuestos malos?

–Con la explosión del Covid hace falta claramente un nuevo presupuesto. Pero este Gobierno social-comunista va a aprovechar la coyuntura para gastar al máximo. Lo importante es que lo haga en proyectos que transformen la economía y no en clientelismos, en dar el dinero a los amigos de ciertas autonomías y a los partidos políticos que les apoyen. Es importante que los empresarios tengan voz. En Italia, Vittorio Colao es quien dirige el equipo asesor para la recuperación/transformación del país y en España al frente de la mesa de reconstrucción está Patxi López, por lo que hay una diferencia sustancial. En Italia había mucha eminencia que asesora al Gobierno y aquí no hemos tenido ninguna, son fantasmas, no sabemos quiénes son. Es todo un poco de risa.

–¿Pronostica un cambio de Gobierno y apoyaría una moción de censura?

–Desde el Círculo de Empresarios hemos sido siempre muy centristas. Un pacto de Gobierno PSOE-PP-Ciudadanos sería lo ideal. Que Unidas Podemos no esté en el Gobierno. Pero si sumas los votos no hay bastantes para quitar al Gobierno.

–¿Cómo definiría la propuesta de reforma del CGPJ del PSOE y Podemos? ¿El fin de Montesquieu?

–Es todo un torpedo a la línea de flotación de la democracia liberal española. Esta reforma es peor que la de Polonia, donde al menos mantienen la necesidad de los 3/5 en las votaciones. Nos pone en línea con la reciente reforma del Poder Judicial en Argentina del presidente Fernández, haciéndole más maleable al Gobierno de turno. Es absolutamente irregular. Tampoco es ética una reforma de las características que se plantea cuando se está produciendo una investigación del vicepresidente del Gobierno por la comisión de posibles delitos.

– ¿Le parece lo peor que ha pasado en los últimos años?

–La democracia española tiene tres pilares fundamentales: El poder ejecutivo, el legislativo y el judicial. Para empezar, tenemos un Gobierno con 22 carteras y en un momento de crisis económica, es insostenible. Respecto al poder legislativo, necesitamos un país unido para afrontar todo el drama de la pandemia y, sin embargo, vemos a diario un Parlamento en el que unos y otros se atacan continuamente. Por último, un poder judicial, donde estamos asistiendo a un nuevo sistema de votación para que Podemos pueda colocar a un par de jueces, cuando el vicepresidente Pablo Iglesias está siendo investigado.

–¿Cree que esta reforma podría perjudicar la recepción de las ayudas europeas?

–Cambiar las reglas del juego del poder judicial en estas circunstancias, y de la manera en que se pretende, es un disparate y una irresponsabilidad. Entre otras cosas porque, además de seguramente inconstitucional, se están poniendo en peligro unas ayudas europeas necesarias para la recuperación de la economía y del empleo. Y la falta de seguridad jurídica que transmite pone en riesgo la inversión extranjera.

–¿Son suficientes las medidas económicas del Gobierno?

–Las medidas podían haber sido suficientes, de haber sido bien ejecutadas. Por ejemplo la liquidez a las empresas por parte del ICO con aval del 80% – aunque podía haber sido del 100% como han hecho otros países, pero la ministra de Economía, Nadia Calviño, pensó que muchos no devolverían el dinero–. Pero es lo que teníamos que hacer. El fallo ha estado en que el ICO tardó mucho en gestionar el crédito a las empresas y la liquidez no llegó a tiempo a muchas de ellas que tuvieron que cerrar. Pero, una vez en marcha ha funcionado muy bien. La idea de los ERTE, puesta en marcha en 2012 por la ministra de Empleo, Fátima Báñez, ha sido muy buena y casi toda Europa lo tiene. Es una manera de mantener en el sistema a la gente. Pero, ¿cuál ha sido el error? Que muchos trabajadores no cobraron sus nóminas hasta junio porque el Gobierno no confiaba en las empresas. Hay un problema de base y es que el Gobierno no se fía de los empresarios.