Minería sostenible: la apuesta de futuro que mantiene viva la tradición

Berkeley quiere implantar en Salamanca un modelo que reduce la huella de carbono y facilita la restauración del espacio afectado

Berkeley sostenibilidadLa Razón

Un 12% menos de electricidad, un 38% menos de combustible y un 30% de emisiones de CO2. Estas cifras también importan. La sostenibilidad y la protección del medioambiente desempeñan un papel protagonista en la estrategia de la minera australiana Berkeley. Junto a estas cifras, los Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas, la economía circular, la minería de transferencia son otros términos con los que la compañía lleva varios años familiarizada y que la convierten en el ejemplo perfecto de desarrollo económico y cuidado del medioambiente.

El primer concepto, y quizás el más desconocido para muchos, es la minería de transferencia, que facilita la restauración del espacio afectado, utiliza menor superficie, aumenta el ahorro de agua y, por lo tanto, minimiza al máximo el impacto ambiental. Y todo ello, además, de manera compatible con la actividad agrícola y ganadera presente en la zona en la que se enmarca el proyecto.

Berkeley también está en la fase de implantación de procedimientos de economía circular con el objetivo de aprovechar al máximo los recursos utilizados para reducir el consumo, fomentar la reutilización, el reciclaje, optimizar el uso de las materias primas y minimizar la generación de residuos. Con este desarrollo la compañía minimizará tanto la huella hídrica como la huella de carbono, dando como resultado la cifras de ahorro anteriormente nombradas.

El análisis del ciclo de vida de su actividad es otro de los pilares que sustentan su compromiso con la sostenibilidad. La minera evalúa el impacto ambiental de los productos y del proyecto que se esté desarrollando. Este proceso permite identificar las etapas del ciclo en las que la actividad puede producir mayor afección al medioambiente y aplicará las medidas pertinentes para reducir esos efectos. En esta línea, Berkeley desarrolla anualmente dos grandes planes: su Programa de Objetivos Sostenible y un Plan de Mejora.

Estas medidas funcionan y hacen que una gran compañía minera no sea sinónimo de contaminación ni de deterioro de los ecosistemas. Berkeley lleva años cumpliendo de forma rigurosa con toda la normativa ambiental y de protección radiológica, para garantizar tanto la seguridad del medioambiente como la de las personas. Precisamente por ello, cuenta con las certificaciones de Gestión Ambiental (ISO 14.001) y Gestión Minera Sostenible (UNE 22.470-80), certificaciones y auditorías realizadas anualmente por AENOR, así como la OHSAS 18.001 de Gestión de Seguridad y Salud.

Empleo e inversión

Su deber con el medioambiente convive con su compromiso con la recuperación económica de España. Pese a la crisis económica y social actual, Berkeley sigue apostando por la inversión y la creación de empleo. Actualmente hay 87 millones de euros ya invertidos en el proyecto de la mina de Retortillo y 105 millones de dólares adicionalmente financiados para su construcción, aunque la compañía prevé destinar un total de casi 400 millones de euros. Berkeley cuantifica que el proyecto aportará riqueza a la zona durante al menos 14 años, teniendo en cuenta las fases de construcción, producción y clausura, y generará más de mil empleos directos e indirectos. Además, el 80% de la inversión recalará en la provincia de Salamanca.

El proyecto se rige por los mismos estándares de seguridad y sostenibilidad que caracterizan a la empresa. De hecho, en los últimos años las autoridades españolas y europeas han concedido a Berkeley más de 120 licencias, permisos y autorizaciones para desarrollar la mina. Actualmente, la compañía solo se encuentra a la espera de recibir el último permiso de construcción que debe otorgar el Ministerio de Transición Ecológica. El Consejo de Seguridad Nuclear ya ha informado ocho veces acerca del proyecto y todas ellas de manera favorable, por ello se espera que el permiso que falta, el cual lleva ya cuatro años en tramitación, llegue cuanto antes para crear empleo y atraer más proyectos de inversión a nuestro país en estos momentos tan necesarios.