En Europa no cuela

MADRID, 18/11/2020.- La ministra de Economía, Nadia Calviño, durante su intervención en la sesión de control al Ejecutivo, este miércoles en el Congreso. EFE/ Emilio NaranjoEmilio NaranjoEFE

Calviño ha enviado los presupuestos «frankestein» a Europa y en Bruselas han dado un aprobado general a todo el mundo como consecuencia de la COVID.

Pero dicen las fuentes comunitarias que los hombres de negro están asustados por los excesos de unas cuentas que, con el aval nada tranquilizador de partidos neocumunistas y/o filoetarras, van a situar a España en el top del déficit público (12,2%, el más alto de la eurozona), con una deuda que se dispara hasta el 123,9% en 2022, un agujero en pensiones preocupante y unos ingresos inflados con cálculos que no se van a cumplir. De manera que, sí, le han dicho a Calviño: tira con el gasto fabuloso que planteáis, este año hay bula generalizada, barra libre, pero que sea con cabeza, no a lo loco en planes E, subsidios y subvenciones que no tienen retorno; es decir, no más gasto estructural, por favor, sino inversión productiva para reactivar el consumo, animar a las empresas a crear empleo y socorrer a los autónomos para que no salgan del sistema.

Bruselas ha dicho sí, no hay más remedio con el actual panorama de pandemia, pero también expresa sus dudas sobre el fantástico cálculo de ingresos que ha hecho la señora Montero: inflado en 400 millones en la tasa digital, en otros 400 en la recaudación por fraude fiscal, y desajustes relevantes en lo que se refiere a la tasa Google, a la Tobyn y a las demás.

Europa de momento lo acepta todo, pero Nadia Calviño se va a tener que poner seria con Pablo Iglesias. Si es que se atreve.