La Ley de Segunda Oportunidad, una poco aprovechada luz al final de la crisis

Desde 2015 permite a particulares y autónomos en apuros liberarse de todas sus deudas. En cuanto comienza la negociación con los acreedores, el solicitante está protegido de los embargos privados

Esta medida fue un salvavidas para los afectados por la Gran Recesión de 2008
Esta medida fue un salvavidas para los afectados por la Gran Recesión de 2008Cristina Bejarano La Razón

Año nuevo, vida nueva, pero no mejor. 2021 también será un año negro para numerosas empresas que no conseguirán salir airosas de los ERTE. “Esperamos una avalancha de despidos para los próximos meses”, vaticina Belén Muñoz, abogada de Legálitas. A principios de este nuevo año la crisis económica golpeará con más fuerza a muchos hogares cuya estabilidad económica ya pende de un hilo. Cuotas de hipotecas atrasadas, antiguos créditos que no paran de crecer, cuentas bancarias en números rojos y proveedores sin pagar. Luego llegan los embargos y cualquier ingreso se esfuma con el objetivo de subsanar los impagos. Los españoles ya quedaron atrapados en este laberinto sin aparente salida en la crisis de 2008. Ahora, ante un escenario económico similar, los que lograron liberarse de sus deudas recuerdan la manera de conseguirlo: la Ley de la Segunda Oportunidad.

Los particulares y autónomos que se encuentren en una situación financiera crítica pueden conseguir la exoneración de todas sus deudas gracias a la Ley de la Segunda Oportunidad. Este mecanismo que entró en vigor en 2015 es aplicable bajo una serie de requisitos. El principal es haber actuado de buena fe e intentar llegar a un acuerdo con los acreedores para aplazar la deuda. A esto se suma la obligación de no tener deudas que superen los cinco millones de euros; no haber cometido delitos socioeconómicos ni haber recurrido a la Ley de la Segunda Oportunidad en los 10 años anteriores y no haber rechazado una oferta de empleo considerada adecuada a las capacidades de la persona deudora durante los últimos cuatro años.

La Ley de la Segunda Oportunidad vuelve a ganar protagonismo ante la creciente incertidumbre económica y el aumento de la preocupación ciudadana. “De marzo a abril se notaba que la gente estaba preocupada por perder el trabajo y llamaba para conocer los requisitos. En concreto, aumentó un 50% el número de solicitudes de información para estar preparados. Ya tras los meses de verano, personas de sectores como la hostelería y turismo comenzaron a notar que sus ingresos seguían siendo insuficientes y entonces aumentó un 30% la contratación de servicios”, explica Ana Isabel García, abogada directora del departamento judicial del despacho de abogados Repara Tu Deuda.

Rodeada de escepticismo

Según señala este despacho, desde la entrada en vigor de la ley, 10.515 personas en situación de sobreendeudamiento han solicitado acogerse a ella. Una cifra que ya estaría creciendo de acuerdo con el aumento de la contratación de servicios que ha registrado Repara Tu Deuda. “Entre las medidas para paliar la crisis de la Covid-19, se decidió alargar los concursos de persona física hasta diciembre de 2020. Se les daba un margen de tiempo hasta final de este año para ver si podían mejorar su situación. El problema es que a partir de enero de 2021 se pueden tramitar los concursos de persona física sin ningún tipo de límite temporal”, alerta Ana Isabel García. “Además, en la mayoría de las Comunidades Autónomas hay algún tipo de confinamiento y la gente sigue sin poder rehacer su vida ni a nivel económico ni laboral. Es cierto que hasta ahora la gente no se acogía por las moratorias de alquileres e hipotecas que el Gobierno había aprobado, pero ven que va a llegar marzo de 2021, que su situación económica va a ser la misma y que no les va a quedar otra opción que recurrir a la Ley de la Segunda Oportunidad”, apostilla.

Los perfiles que recurren a este mecanismo desconocido para la mayoría son muy variados, pero al igual que ocurrió en la Gran Recesión de 2008, muchos de ellos son nuevos pobres surgidos durante la crisis. “Personas que tenían una estabilidad económica y han dejado de tenerla por la crisis o por una enfermedad; padres que avalaron a sus hijos para una hipoteca que no han podido pagar o gente que se embarcó en un proyecto empresarial que se ha hundido y ahora no tiene manera de iniciar una nueva vida”, explica la abogada directora del departamento judicial de Repara Tu Deuda.

El proceso cuenta con una fase extrajudicial y una judicial que en conjunto suelen durar dos años. No obstante, con el parón de los juzgados durante el confinamiento y el colapso que atraviesan actualmente este podría durar hasta cinco años. Eso sí, en cuanto comienza la negociación con los acreedores el solicitante de la Ley de la Segunda Oportunidad está protegido de los embargos privados, pero no de los públicos. Para conseguir esto último sería necesario estar ya en fase judicial.

100.000 casos al año en otros países

La llegada de esta ley hace más de cinco años estuvo rodeada de escepticismo. Sin embargo, en países como Francia y Alemania está en funcionamiento desde hace más de 10 años y se llegan a solucionar más 100.000 casos al año, explica la abogada de Repara Tu Deuda. Ahora, en un contexto que llevará a muchas familias a un abismo económico en el que no podrán tener ningún bien a su nombre, todos sus ingresos estén embargados, no puedan ahorrar y la carga mental sea cada vez más pesada, la Ley de la Segunda Oportunidad podrá ser su salvavidas.

A. y V. son dos casos de éxito que han pasado por esta situación y han sobrevivido para contarlo. Ambos fueron víctimas de la crisis de 2008. En el caso de A., el mazazo fue inesperado. Los dos miembros de la pareja tenían trabajo y dos hijos. De repente tuvieron dos gemelos, tras la baja de embarazo no renovaron el contrato a su mujer, él tuvo un accidente de trabajo y con su pensión no pudieron seguir adelante. “Nos quedamos atrapados”, explica. A la espera de que su situación mejorase fueron tirando de tarjetas y un crédito, añade A. : “El banco me concedió el crédito a sabiendas de que no tendría solvencia. Te lo ofrecen, te ahogan y luego te dejan en la calle”. La Ley de la Segunda Oportunidad llegó a sus vidas a través de un anuncio de radio justo antes de engrosar las listas de desahuciados. Tras cinco años de lucha, esta familia logró empezar de cero sin los 37.000 euros de deuda que había acumulado, aunque ahora también se muestra temerosa de esta crisis. “En la situación actual, las familias no pueden pagar un piso de 1.200 euros como ocurre donde yo vivo, tampoco hay ayudas reales. Conozco a mucha gente que está yendo a Cáritas a pedir ayuda y en los Servicios Sociales no te hacen caso”, cuenta A., quien prevé que muchas familias tengan que acogerse a esta ley en los meses venideros.

No se trata de derrochadores o de personas que vivían por encima de sus posibilidades y se libran de rendir cuentas. Al igual que A., V. no pudo escapar de los efectos de la anterior crisis y se vio atrapado en un crédito hipotecario al que no pudo hacer frente. V. era transportista y tras un accidente laboral perdió una pierna. Su pareja también se quedó sin trabajo y la hipoteca y los recibos mensuales se fueron convirtiendo en deudas. “Todo estaba embargado y lo poco que entraba se quedaba el banco con ello. Era un tormento”, cuenta. A raíz de comenzar a trabajar en la ONCE solo le embargaban una parte de los ingresos. “Lo que nos quedaba era poquito y costó mucho remontar”, añade V. En 2013, gracias a la plataforma Stop Desahucios consiguieron librarse de una parte de su deuda mediante la dación en pago de su vivienda habitual y pocos meses después se pusieron en manos de Repara Tu Deuda. “Con la exoneración, he salido de las listas de morosos y a mis 54 años es como si volviera a empezar económicamente hablando”, cuenta este solicitante de la Ley de la Segunda Oportunidad.