Carga tributaria

El esfuerzo en impuestos de un español es casi un 50% superior al de un alemán

El indicador, que pone en relación la presión fiscal con la renta per cápita, pasaría a ser casi el doble que el de los germanos con las subidas de impuestos proyectadas por el Gobierno

Señal en un cristal del icono de la Agencia Tributaria
Señal en un cristal del icono de la Agencia TributariaCézaro De LucaEuropa Press

Se ha convertido en habitual en los últimos años afirmar, sobre todo desde los partidos de izquierda, que los españoles pagan pocos impuestos en relación a los ciudadanos de otros países europeos de su entorno si se atiende a la presión fiscal, parámetro que mide la relación que existe entre los ingresos de la hacienda pública y el producto nacional bruto de un país. En el documento de prospectiva «España 2050» presentado el pasado mes de mayo por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, para delinear las líneas maestras de lo que, a su juicio, es el camino a seguir en los próximos años por la economía del país; se propone, de hecho, aumentar la presión fiscal hasta situarla en un 43%.

Pero la realidad es que, como defienden de forma mayoritaria los economistas, más que la presión fiscal, el indicador que refleja de forma más fiel el sacrificio impositivo exigido por un Estado a sus ciudadanos es el denominado esfuerzo fiscal, que pone en relación la citada presión fiscal con la renta per cápita. Y aquí, las cifras no son tan condescendientes. Los españoles, según este parámetro, soportan un esfuerzo fiscal en torno a un 50% superior al de los alemanes, según cálculos recogidos en el documento «Bajar impuestos para crecer más. Aportación de la Comunidad de Madrid al Comité de personas expertas para la elaboración del Libro blanco de la reforma tributaria del Ministerio Hacienda», que constituye la propuesta elevada por el Ejecutivo que preside Isabel Díaz Ayuso al comité de expertos del libro blanco de la reforma fiscal que pretende acometer el Gobierno central.

Cálculo

El cálculo sobre la presión fiscal lo ha realizado Ignacio Ruiz Jarabo, asesor legal y tributario y hombre que cuenta con una gran reputación y dilatada carrera en el sector público, donde ocupó cargos de responsabilidad como el de director de la Escuela de la Hacienda Pública, director del Departamento de Recaudación del Ministerio de Hacienda, director de la Agencia Tributaria o presidente de la SEPI.

Según los datos que aporta Jarabo, «la presión fiscal existente en Alemania (41,50%) es mayor que la existente en España (35,20%), circunstancia que, erróneamente, puede conducir a considerar que los españoles soportamos un sacrificio fiscal menor que los alemanes». Y, en base a la reseñada consideración, «a predicar que, con objeto de igualar el sacrificio exigido a los contribuyentes de uno y otro país, predicar el aumento de la presión fiscal en España».

Sin embargo, como explica el autor del análisis, los datos referidos a la presión fiscal han de ser puestos en relación con la renta per cápita existente para concluir si realmente el esfuerzo en el pago de impuestos que hacen los españoles es menor que el de los alemanes. Los germanos disponen de una renta per cápita mayor que la dispuesta por los españoles (40.120 euros frente a 23.690 euros, respectivamente). Para medir el esfuerzo fiscal, Jarabo asegura que no hay más que dividir la presión fiscal por la renta per cápita y multiplicar el resultado por 100.000 para obtener cifras fácilmente explicables. Fruto de ese cálculo, el esfuerzo fiscal de los españoles es del 148,59%, frente al 103,44% de los alemanes. De esta forma, el sacrificio fiscal real que se exige a los españoles por parte de la Hacienda pública es prácticamente un 50% superior que el soportado por los habitantes de Alemania.

En función de este cálculo, «cualquier incremento de la presión fiscal que se pretenda hacer en España provocaría un desequilibrio aún mayor en el esfuerzo fiscal exigido a españoles y alemanes, aumentando todavía más la diferencia entre el actual sacrificio tributario soportado por unos y otros», advierte Jarabo con la vista puesta en la eufemísticamente llamada «armonización» fiscal que el Gobierno planea para subir impuestos en comunidades como Madrid. En efecto, prosigue Jarabo, si en la dirección que se preconiza el Ejecutivo, mediante el correspondiente incremento de impuestos nuestra presión fiscal se igualara a la alemana, resultaría que el esfuerzo fiscal en España pasaría a ser 175,18%, cerca ya del doble del exigido a los alemanes Si por su parte, la presión fiscal ascendiera al 37%, porcentaje que constituye el primer hito futuro que se plantea en el informe España 2050, el sacrificio fiscal escalaría del 148,59% al 156,18%.

En definitiva, según el autor, «no resulta procedente que la reforma fiscal a proyectar incluya un aumento de la presión fiscal que existe en nuestro país, pues aumentaría aún más el diferencial del esfuerzo fiscal exigido a los españoles frente al que se exige a los alemanes».