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Los controladores plantean paralizar el arco mediterráneo este verano

El 89% de los profesionales del Centro de Control aéreo de Barcelona vota a favor de hacer paros desde el 20 de junio si Enaire no aumenta la plantilla. El centro monitoriza los vuelos de Cataluña, Baleares y Valencia

  • Los controladores aéreos aseguran que la plantilla que hay en Cataluña es insuficiente. Calculan que necesitarían 50 efectivos más para afrontar el verano con plenas garantías operativas
    Los controladores aéreos aseguran que la plantilla que hay en Cataluña es insuficiente. Calculan que necesitarían 50 efectivos más para afrontar el verano con plenas garantías operativas / EFE

Tiempo de lectura 4 min.

21 de abril de 2018. 03:24h

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Roberto L. Vargas 20/4/2018

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No está formalmente convocada, pero la posibilidad de una huelga está encima de la mesa. Los controladores aéreos del Centro de Control de Barcelona decidieron ayer por abrumadora mayoría (89%) realizar paros si Enaire no atiende sus reivindicaciones, según confirmaron a LA RAZÓN fuentes del colectivo. Las movilizaciones tendrían lugar no antes del 20 de junio, justo en el arranque de la temporada estival, cuando el tráfico se dispara en los aeropuertos catalanes. No se trataría de paros puntuales sino de huelgas de 24 horas, según explicaron estas fuentes.

La principal queja que los controladores arguyen públicamente para justificar los posibles paros es un exceso de carga de trabajo. Desde hace semanas, han advertido de que su plantilla en Cataluña es insuficiente y de que, ante el pico de actividad que se da en verano, podría producirse un «colapso» aéreo en la zona. Para paliar esta escasez, aseguran que están teniendo que realizar de forma generalizada turnos extraordinarios. Por norma, los controladores trabajan cinco días y descansan tres. Sin embargo, la secuencia de seis jornadas de trabajo y dos de descanso, que debía ser excepcional, «se está convirtiendo en habitual porque falta personal. Desde 2014, estos turnos se han disparado más de un 300%, lo que demuestra la falta de personal», explican fuentes del colectivo.

Más tráfico

A la escasez de controladores se suma, según el colectivo, el incremento del tráfico que mes a mes están registrando los aeropuertos, lo que aumenta su carga de trabajo. Hasta marzo, en el caso de los aeropuertos catalanes, el número de viajeros se incrementó un 9,4% en El Prat y un 7,8% en Gerona, según los datos de Aena. El aumento de trabajo aseguran que les impide cumplir la norma de descanso de un 25% de su jornada laboral, lo que genera más fatiga en un colectivo cuya media de edad ronda los 50 años. Los controladores calculan que la plantilla de Cataluña, que cuenta en este momento con 392 efectivos, necesitaría 50 más para absorber los crecimientos de tráfico que se están dando.

Enaire, la compañía pública que gestiona el espacio aéreo y de la que dependen los controladores, se mostró abierta a buscar soluciones para evitar el conflicto. «La disposición al diálogo por parte de Enaire con los representantes sindicales es absoluta, como siempre», confirmó un portavoz oficial de la compañía. La empresa asegura que Cataluña será la comunidad que más será reforzada este verano, con 58 nuevos controladores. Según sus cifras, el aeropuerto de El Prat contará con 14 nuevos controladores plenamente operativos y habilitados, lo que incrementará la plantilla un 21%. En el caso del Centro de Control de Barcelona, prevé un incremento neto del 2,3%, al incorporar siete profesionales más. Los sindicatos, sin embargo, discrepan de estas cifras. Según sus cálculos, y debido a las salidas, la plantilla de El Prat sólo aumentará en tres efectivos y la del Centro de Control, en uno.

Fuentes del sindicato Usca consultadas por Efe admitieron que resulta complicado reforzar más las plantillas por los protocolos de formación que hay que seguir. Por ello, pidieron a Enaire que regule este verano el tráfico aéreo de modo que se aseguren los descansos de la plantilla. La compañía asegura que, antes de esta temporada, acometerá una profunda reestructuración del espacio aéreo y procedimientos para optimizar los aterrizajes en el aeropuerto de Barcelona y facilitar y mejorar la gestión de los vuelos por los controladores.

De llevarse a cabo una huelga en el Centro de Control de Barcelona, los efectos se dejarían sentir en todo el arco mediterráneo. En algún momento, todos los vuelos de los aeropuertos de Cataluña, las Islas Baleares y Levante son monitorizados por esta instalación, lo que trasladaría más allá de Barcelona los problemas de posibles retrasos o cancelaciones que ocasionarían los paros.

Graves daños

Fuentes oficiales lamentaron que los posibles paros se vayan a realizar en verano, «justo en el momento en que más daño hacen al turismo en Cataluña». Asimismo, aseguraron que los problemas en las torres que gestiona Enaire chocan con el funcionamiento de las liberalizadas y que gestionan compañías privadas. «En éstas no hay problemas. El funcionamiento del servicio es perfecto y no hay huelgas», remacharon estas fuentes.

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