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Los jóvenes de 28 años tendrán que jubilarse a los 68, según el FMI

En 2050, la situación de las pensiones será insostenible por el envejecimiento en los países desarrollados.

En 2050, la situación de las pensiones será insostenible por el envejecimiento en los países desarrollados.

El Fondo Monetario Internacional tiene claro que el invierno de las pensiones puede salvar el sistema. Nacen menos niños que nunca, la población envejece y la caja del Estado del Bienestar amenaza ruptura. En un informe meridiano, el organismo presidido por Christine Lagarde pide entre otras cosas retrasar la edad de jubilación en lustro a los que hoy tienen menos de 28. «El futuro de los ahorros: el papel de las pensiones en un mundo que envejece», el título del dictamen, explica las claras los temores y de los economistas en el inmenso asilo en que viene transformándose en mundo desarrollado.

Escrito por un equipo de expertos formado por David Amaglobeli, Hua Chai, Era Dabla-Norris, Kamil Dybczak, Mauricio Soto y Alexander F. Tieman, abre fuego sin concesiones: «En las próximas décadas la disminución de la fertilidad y el aumento de la longevidad cambiarán profundamente la distribución de la pirámide demográfica en muchos países, aunque a diferentes ritmos». Aunque las consecuencias fiscales de esta transición demográfica «ha recibido considerable atención política en todo el mundo», los investigadores se preguntan qué consecuencias tendrá en las pensiones y hasta qué punto los actuales sistemas aguantarán el inevitable y devastador cambio en la tectónica demográfica. En su opinión, apenas faltan tres décadas para que la situación resulte insostenible. El envejecimiento de la población forzará a rediseñar el sistema y cuanto antes mejor. «Con las políticas actuales», pronostican, «el gasto público en pensiones aumentará en un promedio de entre 1 y 2,5 puntos del PIB en 2050, deprimiendo el ahorro público (...). Para las generaciones más jóvenes, en muchos países ahorrar más para el futuro será cada vez más importante de cara a garantizar su jubilación».

No sólo tendrán que ahorrar, e idealmente dedicar parte de esos ahorros a planes de pensiones privados para complementar su jubilación, sino que «en las economías de los países más desarrollados, donde las pensiones han sido en gran parte reformadas, para aquellos nacidos entre 1990 y 2009 las simulaciones sugieren que el aumento de la edad de jubilación en cinco años (del promedio actual de 63 a 68 en 2050) cerraría la mitad de brecha proyectada en relación a lo [que perciben] jubilados de hoy. Si además aportaran un 6% adicional de sus ganancias cada año, cerrarían la otra mitad de la brecha».

Un mensaje inapelable, que llega justo cuando el Gobierno español presenta unos Presupuestos que hacen crecer las inversiones del Estado en las regiones, y especialmente en Cataluña, con un 66% más que en 2018, al tiempo que el llamado gasto social, pensiones incluidas, y a despecho de los crecientes síntomas de enfriamiento de la economía a nivel mundial, proyecta una subida digna de los años previos a la crisis de 2008.