
Terror laboral
Micha Kaufman, director ejecutivo, siembra el terror sobre el futuro del trabajo con las nuevas tecnologías: “Lamentablemente están condenados”
La era de los grandes beneficios y la flexibilidad laboral parece llegar a su fin en Estados Unidos, donde los directivos endurecen su discurso, exigen más esfuerzo y agitan el fantasma de la inteligencia artificial

Los tiempos de la flexibilidad y los beneficios sin fin parecen haber llegado a su ocaso en Estados Unidos. Tras un periodo marcado por la captación de talento a cualquier precio, los altos ejecutivos de las grandes corporaciones han virado el timón con una brusquedad que ha desconcertado a muchas plantillas. De repente, el discurso se ha endurecido, las exigencias de esfuerzo se han multiplicado y los recortes en condiciones que antes se daban por sentadas están a la orden del día.
De hecho, las declaraciones de algunos de los directivos más influyentes marcan el tono de esta nueva era en las relaciones laborales. Emma Grede, la consejera delegada de Skims, despachó la cuestión del equilibrio entre la vida laboral y personal asegurando que esa es una responsabilidad que recae exclusivamente en el empleado. Una visión que refleja un cambio de mentalidad profundo en la cúpula de las empresas. Este giro corporativo hacia nuevas prioridades y la redefinición del valor laboral también resuena con las predicciones de expertos como Yuval Noah Harari, quien cuestiona el significado tradicional de la riqueza y el dinero en una era dominada por la información.
En una línea similar, tras una oleada de despidos, el máximo responsable de Starbucks instó a los trabajadores que conservaron su puesto a asumir la carga del crecimiento futuro de la compañía. Sin embargo, el ejemplo más contundente lo protagonizó la consejera delegada de MillerKnoll, quien espetó a los empleados preocupados por sus bonificaciones que debían «dejar la ciudad de la autocompasión», una afirmación que recogen desde Infobae.
Del discurso a los hechos: la IA y los recortes
A este nuevo paradigma de exigencia se suma ahora un factor que amenaza con redefinir por completo el mercado laboral: la inteligencia artificial. La advertencia ya no es sutil. El consejero delegado de Shopify ha sido tajante al afirmar que no se realizarán nuevas contrataciones si una IA puede desempeñar esas funciones. Más directo aún fue el director de Fiverr, quien lanzó a su personal un aviso casi lapidario: la inteligencia artificial «viene por sus trabajos» y la única salida es adaptarse. Esta situación de creciente poder empresarial en el ámbito tecnológico también es motivo de preocupación para expertos como Daron Acemoglu, quien alerta sobre la situación actual de las grandes tecnológicas, señalando un nivel de influencia sin precedentes. En este escenario de transformación laboral, la visión de empresarios como Mark Cuban sugiere que el próximo billonario de la historia podría ser alguien enfocado en el desarrollo de la inteligencia artificial, no necesariamente en roles corporativos tradicionales.
Lamentablemente están condenados
Asimismo, este endurecimiento no se queda solo en palabras. Uber, por ejemplo, ha decidido aumentar la antigüedad necesaria para poder disfrutar de un año sabático remunerado, al tiempo que ha incrementado el número de días de trabajo presencial obligatorio en sus oficinas. Por su parte, Match Group, la empresa matriz de la popular aplicación de citas Tinder, ha anunciado que eliminará uno de cada cinco puestos directivos como parte de una estrategia de reducción de costes.
No obstante, esta tendencia podría no ser permanente. Un experto de la prestigiosa Universidad de Stanford sugiere que este giro hacia la mano dura por parte de la patronal podría ser un fenómeno cíclico y estar directamente relacionado con la coyuntura económica actual. Según esta visión, es probable que la balanza vuelva a equilibrarse y el péndulo regrese a una posición más favorable para los empleados en cuanto el mercado laboral mejore y las empresas vuelvan a competir ferozmente por el talento.
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