Gobierno

Montero apunta su techo de gasto en una barra de hielo: España gastará un 3% más de lo que ingrese

España tendrá que pedir prestados además otros 250.000 millones para pagar la deuda que hay que renovar

María Jesús Montero en el Pleno del Congreso que ha aprobado la Ley de Vivienda.
María Jesús Montero en el Pleno del Congreso que ha aprobado la Ley de ViviendaDavid JarLa Razón

Thomas Jefferson (1743-1826), tercer presidente de los Estados Unidos, considerado uno de los padres fundadores del país, insistía en que «no gastes tu dinero antes de ganarlo». Es citado, con mucha frecuencia como ejemplo, pero sus sucesores más recientes han ignorado –o quizá nunca los conocieron– sus consejos. También tiene pocos seguidores en los gobiernos europeos y, por supuesto en España.

Ayer, María Jesús Montero, feliz una vez confirmada como ministra de Hacienda y, además, ascendida a vicepresidenta, anunció el techo de gasto para 2024 que se ha fijado el Gobierno a sí mísmo. En total son 189.000 millones del ala, que llegarían a los 199.000, récord absoluto, si se contabilizan algunos de los dineros que llegarán de los fondos Next Generation –el maná europeo– que, a diferencia del bíblico, no está muy claro donde terminan. El techo de gasto es un precepto legal, que llega de los años de la «Gran Recesión» y derivado de las condiciones impuestas a España para evitar un rescate más duro del ajuste que se impuso. El Gobierno de Sánchez, por una parte, lamenta esa limitación y, por otra, le permite justificarse ante sus socios más extremos de Sumar –con Podemos o sin Podemos–, cuyo objetivo es gastar más y más y más. Las cuentas de Montero, aunque obligada a guardar unas ciertas formas ante Bruselas y ante los mercados, suponen un incremento de gasto del 9,5%, pero sólo de ese gasto, porque ahí no están incluidas otras partidas tan importantes como las pensiones y otras políticas asistenciales.

El techo de gasto será de casi 200.000 millones en 2024, pero el gasto total de las Administraciones Públicas se acercará a los 700.000 millones de euros, unas 3,5 veces más de lo que ahora intenta que le aprueben a Montero. Por supuesto, ni el Gobierno ni las Administraciones Públicas tienen ese dinero –y lo que es peor– tampoco lo van a recaudar, no ya a ganar. Es decir, gastarán más de lo que ingresen, un 3% más si se cumplen las previsiones, sin olvidar que tendrá que pedir prestados otros 250.000 millones para pagar la deuda que hay que renovar –porque no se puede pagar– y para financiar el déficit. Es la política de apuntarlo todo en la barra de hielo y olvidar que hay que ingresar antes de gastar, como decía Jefferson.