Europa y EEUU, a favor de la unidad de España

Líderes internacionales de primera línea avalan la postura de Rajoy: Cataluña quedaría fuera de la Unión Europea

Encuentro entre el presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy  y la canciller alemana, Angela Merkel
Encuentro entre el presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy y la canciller alemana, Angela Merkel

Los partidos independentistas son plenamente conscientes de que el proceso soberanista no lo pueden liderar solos y que las reglas del juego se establecen a nivel internacional. De hecho, es este contexto exterior el que partidos de uno y otro signo han usado en sus respectivas campañas. Los secesionistas, que han puesto todos sus esfuerzos en convertir los comicios del 27-S en unas elecciones plebiscitarias, han vendido la permanencia de una Cataluña independiente en la Unión Europea. El Ejecutivo de Mariano Rajoy, por el contrario, ha insistido en desmentir a Artur Mas y ha reiterado que Cataluña quedaría fuera de la Unión Europea y, cómo no, de la Unión Económica y Monetaria, es decir, del euro.

Sin embargo, ¿cuál es la postura internacional sobre el proceso soberanista? Europa viene secundando la postura de Rajoy desde 2004, cuando el entonces presidente de la Comisión Europea Romano Prodi declaró: «Cuando una parte del territorio de un Estado miembro deja de formar parte de ese Estado, por ejemplo, porque se convierte en un Estado independiente, los tratados dejarán de aplicarse a este Estado».

Añadía además que «una nueva región independiente, por el hecho de su independencia, se convertirá en un tercer Estado con relación a la Unión y, desde el día de su independencia, los tratados ya no serán de aplicación en su territorio». Más de diez años han pasado desde las palabras de Prodi, pero las respuestas que se han dado a la ofensiva soberanista han ido en la misma dirección pese a los intentos del presidente de la Generalitat por «internacionalizar» el proceso. En este último mes de septiembre, los avisos y la voluntad internacional ha quedado más que demostrada.

La delantera la tomó Angela Merkel el primero de mes junto a Rajoy en la sede de la Cancillería: «Es muy importante que se respete la legalidad nacional e internacional», declaró Merkel reforzando así su postura favorable a «la integridad territorial de todos los Estados, que es completamente distinto a que las regiones se vuelvan independientes y se organicen ellas» que ya había dejado clara el 18 de julio de 2014.

Pocos días después, el 4 de septiembre, David Cameron se sumaba a la voz de Rajoy y daba en La Moncloa «una respuesta muy clara: si una parte de un Estado declara la secesión, ya no forma parte de la Unión Europea y tiene que empezar a hacer cola detrás de otros países candidatos», reafirmando así su postura frente a Escocia. «Cataluña, España y Europa estamos mejor juntos y somos más fuertes y más prósperos, debemos seguir juntos».

Aunque quizás la declaración más impactante llegó el pasado 15 de septiembre, cuando mensaje anti independentista traspasó las fronteras europeas. El presidente de EEUU, Barack Obama, declaró ante el Rey en Washington estar «comprometido a mantener una relación con una España fuerte y unificada. La presencia de España no sólo es importante para Europa, sino también para Estados Unidos y también para el mundo». En esta misma línea habló John Kerry, Secretario de Estado de EEUU quien, tras mantener un encuentro con su homólogo español el ministro de Asuntos Exteriores José Manuel García-Margallo, expresó que el deseo de Washington es «una España fuerte y unida».

También fuera de Europa se ha manifestado Juan Manuel Santos, presidente de Colombia, que expresó «con toda claridad y contundencia» el pasado lunes 21 su respaldo y apoyo a «la integridad constitucional y territorial de España». Ese mismo día llegaba otro varapalo a Cataluña del presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, que declaró por escrito que «ningún parlamento autonómico puede contradecir la Constitución nacional».

Dos días después, el 23, tomó la palabra el primer ministro de nuestra vecina Portugal, Pedro Passos Coelho, que destacaba la importancia para el país luso de una «España unida y que mantenga su integridad territorial» y advirtió que «los catalanes no podrían ver sus derechos europeos reconocidos».

Cabe recordar, que en caso de una eventual secesión, si Cataluña quisiese formar parte de la Unión Europea debería contar primero con la unanimidad del Consejo Europeo para ingresar y, después, se celebraría la negociación de un acuerdo entre el Estado solicitante y los Estados miembros sobre las condiciones de la admisión y las adaptaciones que esta admisión supone en los tratados. Debería, en palabras de Cameron, «ponerse a la cola» de los ya candidatos oficiales Turquía, Macedonia, Montenegro, Serbia y Albania, un proceso largo que puede llevar años, como es el caso del país turco, que lleva esperando desde 2004.