La ‘nueva normalidad’ de las casas de apuestas

El sector aguarda con cierta inquietud a conocer su situación legal en España de acuerdo con las futuras restricciones operativas y legislativas que quieren aprobar desde el Gobierno

El negocio de las casas de apuestas no es rentable, es un negocio millonario, de suculentos réditos económicos. Los actores del sector ingresan miles de euros cada mes y sus balances económicos conservan una tendencia alcista desde su implementación en España. Ganan dinero las empresas de apuestas; reciben ingresos los clubes de fútbol y baloncesto; actores y empresas cuentan con una buena fuente de ingresos a modo publicitario y algún que otro apostante suma unos euros a sus cuentas corrientes. Ese era el escenario antes de la pandemia y antes de la formación del nuevo Gobierno, una coalición entre PSOE y Unidad Podemos.

La violenta irrupción del coronavirus ha alterado todos los escenarios, y el sector de las casas de apuestas tampoco es inmune a los efectos del virus. Las competiciones deportivas quedaron paralizadas durante tres meses y el Gobierno arrancó con su objetivo de regular el funcionamiento de las casas de apuestas en España, como anunció el ministro de consumo Alberto Garzón. El ministerio trabaja en la aprobación, en octubre, del Real Decreto de Comunicaciones Comerciales de la Actividad del Juego, y que ya cuenta con el visto bueno de la Comisión Europea.

Si finalmente se legisla en España esa ‘nueva normalidad’ en las casas de apuestas, el sector deberá asumir que se eliminará la publicidad en camisetas deportivas (la mayoría de los clubes de fútbol cuentan con acuerdos de patrocinios con diferentes casas de apuestas); se prohibirá a las empresas de apuestas anunciarse en televisión a excepción de una franja horaria comprendida entre las 1:00 y las 5:00 de la madrugada; y la publicidad en internet y redes sociales quedará vetada para siempre.

Lucrativo negocio para todos los actores

El propósito de esta ‘nueva normalidad’ es reducir los porcentajes de ludopatía que se están observando entre los más jóvenes, como se constata en los datos y proliferación de espacios de casas de apuestas en la vía pública. Estas medidas gubernamentales, que se han producido en otros países europeos como Gran Bretaña, ponen en revisión un modelo de negocio muy lucrativo. El sector del juego movió cerca de 42.000 millones de euros, cercano al 1% del PIB de España, datos (facilitados por la Dirección General de Ordenación del Juego, DGOJ) que constatan que no sólo ganan las casas de apuestas, sino que lo hacen empresas, equipos y gobierno a través de impuestos.

A falta de conocerse si finalmente se aprueba ese nuevo Real Decreto, esta pandemia ha constatado que los jugadores no se han migrado a los entornos online de las diferentes casas de apuestas. Y también se ha constatado que la industria del deporte cuenta con un pilar económico en el sector de las casas de apuestas, cuyos directivos consideran que el sector entrará en una preocupante situación en caso de aprobarse la anterior regulación mencionada. Asimismo, tampoco es concluyente que estas medidas que tratan de impulsar desde el Gobierno traigan consigo el efecto que buscan: reducir el consumo de apuestas deportivas entre los más jóvenes y colectivos vulnerables.