Regionalismo o “mini Frankenstein”: las dos vías para partir el Grupo Mixto

Las formaciones minoritarias en el Congreso negocian a contrarreloj para evitar que tengan que convivir en un mismo grupo un total de 21 diputados de 11 partidos distintos

Las elecciones del pasado 10 de noviembre no sólo dejaron un resultado complejo de cara a la gobernabilidad del país. También dibujaron una mayor fragmentación y, con ello, un Grupo Mixto absolutamente inmanejable: 21 diputados de 11 grupos. Una situación que complica su trabajo, su participación y su visibilidad en el Parlamento. Con el fin de poner solución a este problema, los grupos en principio condenados a formar parte del Grupo Mixto negocian a toda prisa. Buscan trasladar a la Mesa del Congreso una propuesta que se ajuste al reglamento de la Cámara Baja para dividir estos 21 diputados en dos grupos. Deberán entregar su planteamiento formal al órgano que preside la socialista Meritxell Batet mañana, día en el que acaba el plazo para registrar los grupos.

Y aquí hay dos opciones. La primera pasa por conformar un grupo de corte regionalista o autonomista y contrario a las tesis independentistas. Estaría integrado en un primer momento por los dos diputados de Navarra Suma, la diputada de Coalición Canaria y los dos escaños del Partido Regionalista de Cantabria y de Teruel Existe. Sumarían cinco diputados y sus partidos superaron el 15% de los votos en sus circunscripciones. Cumplirían, por tanto, las dos condiciones necesarias para configurarse como grupo propio. A esta composición inicial se sumarían después otros dos diputados: el de Foro Asturias y el de Nueva Canarias.

La segunda posibilidad es la que defiende el diputado de Compromís, Joan Baldoví. Agruparía a 16 diputados: los 8 de JxCat, los 3 de Más País-Compromís y los escaños de Coalición Canaria, Nueva Canarias, Bloque Nacionalista Gallego, Partido Regionalista de Cantabria y Teruel Existe. Quedarían fuera de este esquema Foro Asturias y Navarra Suma. También al margen, como en la opción regionalista, se ubicaría la Cup. Esta vía también cumpliría, en principio, con los requisitos reglamentarios de tener al menos 15 diputados y el 5% del voto en las elecciones a nivel nacional.

Dudas reglamentarias

Respecto a la cristalización de la vía regionalista, el presidente de UPN, Javier Esparza, considera que los cuatro partidos son formaciones “reales” que, más allá de su etiqueta de regionalista, foralista o nacionalista, tienen “un proyecto común que se llama España”. A su juicio, este nuevo grupo parlamentario territorial, que podría llegar a sumar siete diputados si en una fase posterior se suman Foro Asturias y Nueva Canarias, “tendría mucho sentido” en esta XIV Legislatura para compensar a los independentistas. Pero Compromís avisa de que esa fórmula depende de la interpretación de la Mesa del Congreso, ya que UPN no se presentó en solitario, sino en la coalición Navarra Suma con PP y Ciudadanos, y que CC concurrió en alianza con Nueva Canarias, que en cambio no llega al 15% en su provincia.

La idea de Compromís es que, una vez creado este nuevo grupo, se produzca un ajuste de formaciones, haya trasvases de diputados entre el Mixto y el Mixto B, hasta acabar formando dos agrupaciones parlamentarias “equilibradas”, de similares tamaño (diez u once miembros en cada uno de ellos). Ahora bien, uno de los asuntos que suscita discrepancia es decidir quién se queda en el nuevo grupo parlamentario, porque ello conlleva ventajas como poder cobrar la subvención del ‘mailing’ o adquirir derechos electorales para el futuro (hueco en los debates y en las entrevistas en los medios públicos).