¿Se ha abierto la Caja de Pandora?

El Valle de los Caídos es una basílica pontificia y un monumento de indudable valor artístico, a pesar de que el PSOE e IU se oponga, y que el PP en la votación que pedía su calificación como BIC (Bien de Interés Cultural) se abstuviera.

La fijación trasnochada de la nueva izquierda frentepopulista del siglo XXI solo resulta comprensible desde un punto de vista estratégico o psiquiátrico. Una vez exhumado Francisco Franco bajo el argumento de que el «tirano» no puede tener una tumba monumental, ahora han fijado parte de sus odios en la propia basílica pontificia, en la abadía benedictina y en la tumba de José Antonio Primo de Rivera.

La nueva ley de «memoria democrática» plantea, entre otras cosas, el desenterramiento del fundador de Falange Española de la JONS. José Antonio fue detenido en Madrid el 14 marzo 1936 acusado de tenencia ilícita de armas, cargo del que fue absuelto. Pero, como consecuencia del pucherazo electoral de febrero del 36, el Frente Popular se hizo con el poder. Falange fue ilegalizada y estoy sirvió de excusa para mantener a su jefe nacional en la cárcel. El 5 de junio, un mes y doce días ante del golpe militar, José Antonio fue trasladado a la prisión de Alicante. El 20 de noviembre fue asesinado tras ser sometido a un simulacro de juicio.

¿Van a desenterrarle como a Franco? Está claro que el Gobierno puede demoler la cruz del Valle, pero, ¿va a permitir el cardenal Osoro una nueva profanación de la basílica? ¿Qué va a hacer la familia Primo de Rivera? Para entrar en el recinto religioso es necesario la autorización del Arzobispado. ¿Osoro lo va a consentir nuevamente?

Solo la diócesis de Madrid puede desacralizar el Valle de los Caídos. El pastor protestante Martin Niemöller en su sermón de la Semana Santa de 1946 recitó el poema «Ellos vinieron» (que muchos atribuyen a Bertolt Brech) que dice: Cuando los nazis vinieron a buscar a los comunistas, guardé silencio, / porque yo no era comunista, / Cuando encarcelaron a los socialdemócratas / guardé silencio, / porque yo no era socialdemócrata / Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas, / no protesté, / porque yo no era sindicalista,. / Cuando vinieron a buscar a los judíos, no pronuncié palabra, / porque yo no era judío, / Cuando finalmente vinieron a buscarme a mí, / no había nadie más que pudiera protestar.

Ahora los nuevos nazis quieren acabar con las libertades de los españoles. Con el derecho a la disidencia y a la libertad de opinión entre otras muchas cosas. La nueva ley de Memoria Democrática recuerda a las Leyes de Nuremberg promulgadas por Hitler y sus secuaces en 1935. ¿Se ha abierto la Caja de Pandora?