Josu “Ternera”, en manos del «retratista de los políticos»

El fotógrafo galo Joel Saget es el autor de las imágenes en estudio del cabecilla de ETA publicadas esta semana

Josu Urrutikoetxea, más conocido como “Josu Ternera”, saltó el miércoles a la portada del diario vasco “Gara”, portavoz habitual de ETA, en una imagen nada corriente que forma parte de un trabajo de retratos en estudio a cargo del fotógrafo de la agencia AFP Joel Saget.

El protagonista viste impoluta camisa blanca y chaqueta, las manos en los bolsillos, y luce gesto despreocupado. Durante su etapa como cabecilla de ETA se produjeron atentados como el de Hipercor en Barcelona o los de la Casa Cuartel de Zaragoza. Tiene cientos de asesinatos a sus espaldas.

Los realizados ahora son los primeros retratos públicos del militante vasco desde hace casi dos décadas.

El fotógrafo que le ha mostrado en esta etapa de limpieza de imagen a cargo del entorno abertzale remite en cuanto a la técnica a otras series similares a cargo del retratista de la vida política y social francesa.

De hecho es considerado el «retratista de los políticos» a raíz del encargo que recibió en la campaña de 2017 para hacer las fotografías oficiales de los entonces once candidatos a la Presidencia francesa.

Entrevistado por “L’Obs” en marzo de aquel año en relación a su galería de retratos de presidenciables, Saget daba algunas claves de su trabajo en estudio. Ante su cámara han pasado además de las grandes figuras de la política francesa, pero también celebridades del mundo de la cultura o la esfera social.

Así explica el fotógrafo cómo nacen sus retratos: «Nuestra idea era completar un fondo de retratos tranquilos, lo que representa una evolución en la historia de AFP, para lo que instalamos un estudio en los locales de la agencia, en París, donde realizo la mayoría de mis retratos, ya que el objetivo es retornar en cierto modo a la vieja fotografía, la que exige un tiempo de pausa».

Joel Saget se detiene además en la cuestión técnica: «Generalmente necesito alrededor de tres cuartos de hora para conseguir algo que merezca la pena. Aprieto el disparador entre 150 y 200 veces, a sabiendas de que el mejor momento para conseguir una buena fotografía no es necesariamente cuando el modelo posa, sino que muchas veces llega antes o después, con un gesto personal, como volver a ponerse las gafas o a ajustarse una prenda de vestir». cámaras y una imagen borrosa.

«Los responsables de comunicación buscan controlar la imagen a cualquier precio, y de ahí que en el momento histórico en el que hay más fotógrafos y cámaras todo aparece más borroso», opina en la entrevista el fotógrafo.

Y añade que en la comunicación política «hoy se busca la asepsia para gustar al máximo de electores, lo que genera productos insípidos». «No voy a un encuentro con ideas preconcebidas. Cuando afronto una sesión, dejo mis ideas a un lado», confiesa Saget, aunque admite que en esta cuestión hay, por así decirlo, escuelas diferentes, y así «algunos fotógrafos intentan introducir sus ideas en la imagen, por ejemplo para denunciar a la persona que fotografían, algo que no comparto porque creo que es una actitud contraproducente», razona.

Las imágenes de Urrutikoetxea tienen un halo cinematográfico que es marca de la casa. «No hago fotos de pasaporte, ni reivindico imágenes objetivas, y trabajar con las luces ayuda a revelar cosas de la persona fotografiada, lo que hace el retrato más intimista», detalla en la citada entrevista Saget. «Ilumino el rostro de las personas a las que retrato con fuentes de luz continua, que me permiten hacer ajustes muy precisos. Es un poco como el dibujo: trabajas las sombras, añades un haz aquí y allá... y para apropiarme mejor de la luz visiono mis fotos en la pantalla de blanco y negro, aunque las haya hecho en color», revela el fotógrafo.