Los barones del PP defienden las bajadas de impuestos de Ayuso

Solo los socialistas defienden la armonización frente al «agujero negro» de Madrid

La Presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso
La Presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz AyusoDíaz Ayuso

El PP ha puesto el rechazo a la armonización fiscal en la primera línea de su estrategia opositora en las comunidades que gobierna. Asegura que nadie podrá obligar a sus barones territoriales a subir sus impuestos y critica que Sánchez diga que éste es un «problema» que también quieren resolver «presidentes autonómicos del PP». Sin embargo, los barones populares defienden su autonomía fiscal y los populares se preguntan a qué barones se refiere Sánchez al que tildan de «cobarde» por ni si quiera dar nombres. «Tanto Andalucía, Madrid, Murcia, Galicia y Castilla y León han bajado los impuestos» en sus comunidades, recordó Martínez Almeida.

El líder del PP, Pablo Casado ha hablado con sus barones sobre este asunto y ayer aseguraba que dará la batalla ante el «lesivo» plan de armonización fiscal «al alza» acordado por Sánchez y ERC garantizando que los territorios en los que gobiernan seguirán bajando impuestos.

Los barones populares han atacado frontalmente la propuesta de Sánchez. El presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, pidió urgentemente al presidente del Gobierno que rectifique la armonización fiscal y los «maltratos» que recibe su comunidad. En un acto en Pozoblanco (Córdoba), calificó como «disparate colosal que un partido político, además independentista y de manera unilateral, quiera condicionar al resto de comunidades autónomas la autonomía fiscal». Tras repasar las supresiones y bajadas de impuestos en Andalucía bajo su mandato, Moreno criticó que ahora tengan que «subirlos» porque «a un señor independentista de Cataluña así le parece».

Por su parte, el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo considera que la armonización «no es mala» y que tampoco es mala la armonización «a la baja», abogando por fijar una horquilla de máximos y mínimos para que las comunidades se puedan mover en ese ámbito. «Pensar que la armonización es solo subir impuestos pues hombre, eso no es armonizar, eso es subir impuestos», apuntó. El presidente de Galicia advierte de que «no hay autonomía política sin autonomía financiera» y que esto requiere, al menos, «un cierto grado de autonomía fiscal», y duda que ningún líder autonómico, popular o socialista, crea que ERC tiene que decirles cómo tiene que ordenar sus tributos propios o cedidos, informa Ep.

El presidente de Murcia, Fernando López Miras, afirmó que una armonización fiscal «siempre debe ser a la baja y nunca al alza». «Nuestra posición es clara y es la de siempre: la bajada de impuestos. Creemos además que con menos impuestos se estimula la economía y se atrae inversiones».

Desde la Junta de Castilla y León, su presidente Alfonso Fernández Mañueco, apuntó ya el miércoles que «cualquier armonización fiscal» debe orientarse hacia la rebaja de impuestos algo sobre lo que insistió ayer. Su apuesta es la de una armonización «a la baja» como ha repetido «mil veces». Además, tildó de «indecente» la pretensión del Gobierno de tratar de justificar una subida de impuestos usando a dirigentes y responsables públicos que no tienen carné socialista. La más contundente contra la armonización fiscal y el acuerdo con ERC fue la presidenta de la Comunidad, Isabel Díaz Ayuso, quien avisó ya el miércoles de que será la «peor pesadilla» de quien quiera «tocar los bolsillos» de los madrileños para pagar «la corruptela al independentismo».

La apuesta del Gobierno por avanzar en la armonización fiscal no es, ni mucho menos, una novedad que esté condicionada a su acuerdo con los soberanistas de ERC para aprobar los Presupuestos, aunque así se haya querido vender públicamente. Además de que el Ministerio de Hacienda lleva meses trabajando en una reforma fiscal que poner en marcha el próximo año, la reivindicación de paliar las asimetrías de las que adolece el sistema de financiación autonómico es casi una tradición dentro del PSOE. A la cabeza de la misma se ha situado siempre el presidente de la Generalitat Valenciana, Ximo Puig, muy beligerante en lo que se refiere a la necesaria reforma del mismo y que sigue pendiente desde el 2014.

En esto sí existe unidad dentro del socialismo, entre dirección federal y barones regionales. El propio presidente valenciano consideró ayer «ridículo que se intenten armonizar los impuestos en Europa y que no se armonicen dentro de España», y criticó que cuando una comunidad autónoma «puede hacer dumping fiscal, es porque alguna cosa no funciona adecuadamente». En este sentido, Puig reivindicó que su reclamación busca garantizar la «justicia fiscal» e «igualdad de oportunidades» de los ciudadanos vivan donde vivan y que no «por alejarse unos cuantos kilómetros» se pueda «evadir impuestos».

En la misma línea se manifiestan otros dirigentes como el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, que por lindar con Madrid también se muestra muy permeable a esta reivindicación. «No puede haber un Liechtenstein en medio del país», critica, al tiempo que llama a acometer la reforma que «corrija los desmanes, aprovechamientos y trampas fiscales» y evite que «haya guerras fiscales» entre las comunidades. «El estado autonómico no se ha inventado para que las autonomías nos hagamos trampas fiscales entre unos y otros, a ver quién pesca más contribuyentes», aseveró. También el presidente de Aragón, Javier Lambán, opina que el Ejecutivo madrileño es «desleal e insolidario» cuando anuncia bajadas de impuestos que perjudican los equilibrios entre regiones y más duro se mostró el de Asturias, Adrián Barbón, al calificar a la capital de «agujero negro que lo absorbe todo y que pone en peligro el estado autonómico».