Interior “premia” con el acercamiento al País Vasco del etarra que quiso asesinar al Rey Juan Carlos

Acerca también a dos terroristas que suman condenas por 13 asesinatos. La exdirigente etarrra “Anboto” será trasladada desde Madrid a la cárcel de Ávila

El etarra Eneko Gogeaskoetxea, durante el juicio en la Audiencia Nacional
El etarra Eneko Gogeaskoetxea, durante el juicio en la Audiencia Nacional

Un viernes más, la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias, dependiente del Ministerio del Interior, ha acordado el traslado a prisiones próximas al País Vasco o Navarra de varios etarras que, sin haber perdido perdón por sus actos, se han limitado a admitir la “legalidad penitenciaria”. En este ocasión, son cuatro los condenados por actos terroristas los que han sido “premiados” por Interior, entre ellos, el etarra Eneko Gogeaskoetxea Arronategui, condenado a 92 años de prisión por la muerte del ertzaina José María Aguirre Larraona durante el intento de asesinato al Rey Juan Carlos durante la inauguración del museo Guggenheim de Bilbao, en 1997. Este etarra, condenado en 2016 por la Audiencia Nacional, será trasladado del Centro Penitenciario de A Lama (Pontevedra) al Centro Penitenciario de El Dueso (Cantabria).

La exdirigente etarra María Soledad Iparraguirre Guenechea “Anboto”. En la actualidad se encuentra en el Centro Penitenciario Madrid V, a disposición de la Audiencia Nacional, será trasladada a la cárcel de Ávila. “Anboto” ya tiene una sentencia firme, después de que el Tribunal Supremo confirmara la condena a 122 años de cárcel por ordenar el asesinato del comandante Luciano Cortizo mediante un coche-bomb

Especialmente llamativo es el caso de Patxi Javier Macazaga Azurmendi, condenado a penas que suman casi 400 años de cárcel por nueve asesinatos, entre ellos el del exgobernador Civil de Guipúzcoa Juan María Jáuregui Apalategui. El mismo año, 1994, en que fue condenado a 39 años de prisión como responsable del como responsable del atentado que acabó con la vida de Jaúregui Apalategui, la Audiencia le impuso una nueva condena de 81 años de prisión como responsable del atentado que acabó con la vida de Ramón Díaz García y a otros 81 años por los asesinato de José Ángel Santos Laranga y Josu Leonet Azkune. También en 2004, se le condenó a otros 30 años por el asesinato de Mikel María Uribe Aurkia.

Un año antes, en 2003 fue condenado a 27 años como responsable del asesinato del empresario José María Korta Uranga, quien se negó a pagar el conocido como “impuesto revolucionario”. También en 2003 fue condenado a más de 90 años de cárcel como responsable del asesinato del ertzaina Iñaki Totorika Vega, quien perdió la vida al hacer explosión de un coche bomba.

No acaban ahí las condenas de Macazaga. En 2006, se le impuso otra de 18 años de prisión como autor del asesinato de Santiago Oleaga Elejabarrieta, director financiero del Diario Vasco, quien murió el 24 de mayo de 2001, tras recibir varios disparos por la espalda .

La última condena la recibió en 2019, cuando la Audiencia Nacional le impuso otros 30 años de prisión por como responsable del atentado que costó la vida al concejal del PP de Zumárraga Manuel Indiano Azaustre.

Al igual que Eneko Gogeaskoetxea, será trasladado también desde la prisión de A Lama (Pontevedra) a la de El Dueso (Cantabria).

Del Centro Penitenciario de Córdoba a la prisión de Asturias será trasladada la etarra Ana Belén Egües Gurruchaga, condenada por tres asesinatos a un total de 436 años de prisión. La primera sentencia la recibió en 2004m cuando la Audiencia Nacional le impuso 83 años de prisión por el asesinato del Policía Nacional Luis Ortiz de la Rosa, quien murió el 10 de julio al hacer explosión un coche cuando el agente se encontraba al lado. En 2006, la Audiencia Nacional condenó a 323 años de cárcel a los etarras Belén Egüés Gurruchaga, alias “Dolores”, y Aitor García Aliaga, “Óscar” por el atentado en el que perdió la vida el general Justo Oreja en Madrida, al hacer explosión un artefacto explosivo colocado en una bicicleta en la calle López de Hoyos, en Madrid, el 28 de junio de 2001, en el que el militar resultó muerto y otras 17 personas fueron heridas.

En 2014 también fue condenada a otros 30 años de prisión por el atentado que acabó con la vida de r el asesinato del teniente coronel Pedro Antonio Blanco García, perpetrado también mediante un coche bomba el 21 de enero de 2000.

El último “agraciado” esta semana ha sido Ainhoa Barbarín Yurrebaso, quien abandonará la prisión de Valencia para ingresar en la de Álava. Fue condenada en 2006 por la Audiencia Nacional a 14 años de prisión por la colocación de un coche bomba en el Aeropuerto de Málaga en 2001 que fue desactivado por los TEDAX. En 2009 la Audiencia Nacional le condenó a 208 años de prisión por la colocación de un coche-bomba en la localidad tarraconense de Salou cuya explosión en agosto de 2001 provocó 18 heridos, entre ellos tres guardias civiles y varios niños. Las dos sentencias han sido confirmadas por el Tribunal Supremo.

La Asociación de Víctimas del Terrorismo encuadra estos traslados dentro de la estrategia del Ejecutivo de “seguir contentando a sus socios de gobierno”. Y es que, señala la AVT “todas las semanas tenemos que dar la desgraciada noticia a nuestros asociados de que el asesino de un ser querido o de que el terrorista que intentó arrebatarle la vida va a ser trasladado cerca de sus familiares”.

Las víctimas lanzan un mensaje claro al Gobierno: “Necesitamos saber por qué se han traspasado con creces todas las líneas rojas, por qué los presos siguen sin colaborar con la Justicia, por qué les vale con una carta tipo de arrepentimiento, por qué se siguen acercando a cárceles del País Vasco a etarras con delitos de sangre”.

De acuerdo con las cifras de la AVT, desde que Pedro Sánchez llegó a Moncloa, se han producido un total de 151 etarras, al País Vasco o Navarra: 39 (11 por tercer grado y 6 por enfermedad, 22 “porque sí”); otros 68 tenían delitos de sangre: 68 Total, y se han clasificado en tercer grado a otros 18