Niñas de Tenerife: Límite 48 horas para encontrar a Anna y a Tomas Gimeno

La resolución del caso está a expensas de que el buque sea capaz de lograr algún avance de aquí al sábado

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Aunque fueron los investigadores de la Guardia Civil o, más concretamente, los agentes del Grupo de Apoyo Técnico Operativo (GATO) de la UCO quienes centraron la zona donde Tomás Gimeno podría haber arrojado al mar los cadáveres de sus hijas, sin los medios técnicos proporcionados por el Instituto Español de Oceanografía, que cedió el buque Ángeles Alvariño para esta causa, el cuerpo de Olivia no podría haber sido recuperado. Pero la labor de este barco es la investigación científica y ha estado posponiendo todo este tiempo diversos compromisos por todos el país, según explicó ayer desde la Delegación del Gobierno en Canarias. El trabajo en las próximas horas será crucial para resolver el caso, ya que si no logran encontrar a Anna, pero sobre todo a Tomás Gimeno, seguirán constando como desaparecidos y no se podrá descartar que finalmente el padre de las niñas de Tenerife pudiera huir.

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El buque llegó a Canarias desde Galicia a últimos de mayo y ha estado faenando sin descanso durante 13 jornadas de 24 horas. Justo al día siguiente de que se encontrara la bombona de aire y el edredón de Tomás tenía previsto marchar pero la jueza que ha instruido la causa, la titular del Juzgado 3 de Güímar, ordenó su continuidad con la «suerte» de haber encontrado a Olivia dos días mas tarde. Sin embargo, la búsqueda no puede prolongarse sine díe y el buque abandonará la costa de Tenerife finalmente el próximo jueves. Tras dos días en puerto por problemas técnicos, sobre las 15:00 horas de ayer reanudó su búsqueda por lo que los investigadores apurarán estas tres jornadas para tratar de dar con Anna y Tomás y poder cerrar el caso. La jueza ya dijo en su auto el pasado sábado, cuando levantó el secreto de las actuaciones, que todo hace indicar que Anna corrió la misma suerte que Olivia y que la bolsa de deporte donde creen que la introdujo su padre (anclada junto a la de su hermana) estaba «rota y con lastres». Es por eso que puede ser complicado encontrarla, así como a su padre, que, mientras no aparezca su cadáver, permanecerá una orden internacional de detención. Si antes era por un delito de sustracción de menores, ahora lo es por dos de homicidio y uno contra la integridad moral por el daño causado a su ex pareja.

La Fiscalía investigará a un cura

Quien también ha podido causar daño moral a esta mujer es Fernando Báez Santana, más conocido como «el padre Báez», un cura de Gran Canaria que justificó en su canal de YouTube el crimen cometido por Gimeno por haber roto Beatriz el matrimonio. Ahora la Fiscalía investiga estas declaraciones para ver si son constitutivas de delito. «Esto que acaba de ocurrir en Tenerife, ese Antonio que mata a las dos niñas y se mata a él, si ese matrimonio hubiese sido fiel, si no se hubiera roto ese matrimonio, esas niñas estarían vivas. Pero la falta de fidelidad, por no seguir los caminos antiguos, porque antes el hombre aguantaba a las mujeres aunque se volvieran locas y las mujeres aguantaban a los maridos aunque fuera un borracho sucio. Ahora no. Ahora te dejan y, claro, después vienen estas consecuencias: tú me jodes a mi, pues yo te jodo a ti y te mato a tus hijos, que es lo que más quieres, aunque me mate yo. Pero es que damos motivos para que esto suceda y nadie te dice nada».

Por estas declaraciones, la Fiscalía Provincial de Las Palmas ha incoado de oficio diligencias de investigación tras la indignación social que han causado. No solo por decir que romper un matrimonio «tiene sus consecuencias» sino por insinuar, además, que era Beatriz la que había sido infiel cuando fue precisamente las reiteradas infidelidades de Tomás, unido a sus continuos insultos, lo que provocaron que la mujer decidiera separarse de él.

Las palabras del polémico «padre Báez», de 74 años y que ya ha protagonizado otros escándalos en Gran Canaria, han indignado a un pueblo canario aún consternado por el fatal desenlace del caso de Anna y Olivia.