Yolanda Díaz aún medita si suceder a Pablo Iglesias

La vicepresidenta sigue sin despejar la incógnita de si será la candidata en 2023 mientras el nuevo Podemos de Belarra intensifica los ataques al Gobierno. El partido reconoce que es la única capaz de frenar la sangría de votos que sufre: «La necesitamos»

La vicepresidenta tercera del Gobierno, Yolanda Díaz, y la ministra de Derechos Sociales y Agenda 2030, Ione Belarra
La vicepresidenta tercera del Gobierno, Yolanda Díaz, y la ministra de Derechos Sociales y Agenda 2030, Ione Belarra FOTO: Cézaro De Luca Europa Press

Pablo Iglesias dejó varios mandatos tras su salida del Gobierno y de Podemos. Algunos de ellos sí se han ejecutado, pero esperan todavía el rédito necesario para constatar que su proyecto político puede sobrevivir tras su alargada figura. Uno fue la designación de la ministra Ione Belarra como su sucesora al frente del partido. En las filas moradas se testa el nerviosismo de que ese paso sea fructífero en un corto tiempo. A priori ven que la presencia de la nueva secretaria general no causa, en medios, por ejemplo, la misma proyección que desprendía su antecesor y podrían perder aún más fuerza. Sin embargo, también hay quienes creen que puede conseguir su objetivo de aunar a la formación y conseguir la ansiada reconstrucción territorial. Pero no las tienen todas consigo y la supervivencia de los morados, que aún están buscando su sitio en el tablero político tras los batacazos electorales, pasa por otra mujer: Yolanda Díaz, a la que, reconocen sin tapujos, necesitan.

Y es que la ministra de Trabajo y vicepresidenta segunda sigue sin despejar la incógnita sobre su futuro como candidata de un partido que, en los dos meses de Belarra al frente, se ha vuelto más combativo y crítico con el Gobierno del que forma parte. Pero este «ascenso» era otro de los deseos expresos del exvicepresidente, el cual todavía no ha llegado a formularse. Y es algo que preocupa en la sede morada.

Fue el pasado 15 de marzo cuando Iglesias anunció su salida del Gobierno e informó al presidente, Pedro Sánchez, de su deseo de que fuera Díaz quien recogiese el testigo de su vicepresidencia y la entonces secretaria de Estado Ione Belarra ascendiese a ministra de Derechos Sociales. En público también expresó su voluntad de que la vicepresidenta fuese, tras su marcha, la nueva líder de Unidas Podemos en el Gobierno, pero también la futura candidata de la coalición en las próximas elecciones generales de 2023.

“Centrada en el Gobierno”

Una última petición, que cinco meses después de producirse, todavía no ha recibido respuesta en público. La vicepresidenta segunda, que sí ha asumido el liderazgo de Unidas Podemos en el Gobierno, todavía no ha tomado una decisión sobre su carrera política en la coalición. De hecho, desde su entorno, cuando se le interroga sobre este asunto, así lo confirman: «La vicepresidenta se encuentra centrada en su acción dentro del Gobierno. Todavía no ha decidido nada», resuelven. Y las últimas salidas de tono de su formación no ayudan a que tome una decisión.

Los tiempos los marca así la vicepresidenta, que parece no tener prisa por decidir su futuro al frente de Unidas Podemos. De hecho, al propio exvicepresidente Pablo Iglesias le pidió en su momento tiempo para tomar la decisión. Ambos conversan en privado a menudo. Mientras, la vicepresidenta opta por seguir reforzando el espacio de Unidas Podemos. No es la primera vez que muestra su voluntad de «abrir» la coalición.

En su primer discurso ante los diputados de Unidas Podemos en el Congreso aseguró que «mucha gente más va a estar, que nos van a acompañar en este espacio, para ser decisivos en la próxima década». De hecho, se han producido ya varios encuentros en este sentido con la alcaldesa de Barcelona y líder de los comunes, Ada Colau o con Mónica Oltra, líder de Compromís. El último de los pasos en este sentido ha sido público. Díaz ha llamado a impulsar un proyecto «desde muchos espacios diferentes» que trascienda al espacio de Podemos. «Estoy escuchando muchas voces de la calle para ver qué opinan sobre la conformación de un espacio que pueda cambiar la vida de la gente», dijo en una entrevista en la Cadena Ser, en la que señaló que su «misión» es levantar un nuevo proyecto que pueda trascender el espacio político de Podemos. «No hay nada más maravilloso que la suma desde la diversidad», zanjó.

En la cuota morada, el hecho de que Díaz rehúse desvelar su decisión profesa inquietud. En privado trasladan que además de no oficializar ya su posición, en las entrevistas rechaza hablar de ello, algo que según explican «genera confusión».

Sin cartel electoral de calado

El partido necesita conocer ya su decisión al ser consciente de que no cuenta con un cartel electoral de calado que pueda reagrupar al electorado bajo su marca. El tirón electoral de Díaz se refleja en el CIS y también entre la militancia y es la única figura que, a día de hoy, puede contener la sangría electoral la que se enfrenta el partido elecciones tras elecciones. En público y en privado varios dirigentes de la formación expresan estas sensaciones, con el objetivo de presionar a la vicepresidenta a que medite y de el paso delante de inmediato. «La necesitamos», es la frase que repiten en el partido. Eso sí, sobre todo quieren evitar lo que podría ser una lucha de poder con Belarra.

De momento, la realidad del nuevo Podemos es la de un partido más bronco y mucho más crítico con el Gobierno del que forma parte. Desde la llegada de Belarra se han sucedido los ataques contra muchas de las decisiones del Ejecutivo de Sánchez (Rey Emérito, ampliación del aeropuerto de El Prat, luz..) y, de hecho, varias figuras moradas han amenazado con plantar cara al Ejecutivo en varios frentes.

Díaz medita su decisión y cómo quiere que sea ese Podemos más «abierto» del futuro para recuperar su sitio y que su paso por el Gobierno no se recuerde sólo por los ataques.

Insisten en tomar las calles contra el Gobierno

Prácticamente desde que Ione Belarra tomó las riendas del partido, Podemos ha redoblado sus ataques al Gobierno de Pedro Sánchez sin importar que ellos sean también parte. A las ya clásicas salidas de tono en relación a la Monarquía o los ataques a la situación del Rey Emérito, se han sumado en las últimas semanas nuevas críticas a las decisiones del Ejecutivo. Y la última incluye ya las protestas en la calle. Este posibilidad ya la apuntó el portavoz de la formación en el Congreso de los Diputados, Pablo Echenique, quien el miércoles amenazó con manifestaciones por el precio de la luz: «Daremos la batalla en todos los espacios (gobierno, parlamento, calle) para poner fin a este expolio. Quien quiera seguirnos que nos siga y quien no que se retrate ante la ciudadanía», apuntó. Y ese guante lo recogió ayer el coportavoz de Podemos, Pablo Fernández, quien insistió en la importancia de organizar movilizaciones en la calle para lograr que el Gobierno actúe contra el «oligopolio eléctrico» que, a su juicio, está «timando» y «estafando» a los ciudadanos con el precio de la luz. Un Gobierno en el que también están ellos.