El requeté en memoria del Tercio de Montserrat ya es historia

La abadía benedictina retira la estatua yacente a instancias del Parlament: «No había grandes opciones»

En primer término, la piedra donde estaba la placa retirada primero y, detrás, el requeté en bronce que se encontraba delante de la cripta de Montserrat
En primer término, la piedra donde estaba la placa retirada primero y, detrás, el requeté en bronce que se encontraba delante de la cripta de Montserrat FOTO: Foto La Razón

Fue una de las fuerzas de choque más castigadas de la Guerra Civil, no en vano el Tercio de Requetés de Nuestra Señora de Montserrat sufrió el mayor número de bajas en porcentaje de toda la contienda, con un hito en su trayectoria: el asalto a la posición Targa o cota 481, durante la batalla del Ebro, el 19 de agosto de 1938. Bajo fuego enemigo, el Tercio tuvo esa jornada 58 muertos y 170 heridos. Quedó prácticamente deshecho por segunda vez. Antes, el 24 de agosto de 1937, resistió en condiciones de inferioridad extrema en Codo (Zaragoza), en una acción que le valdría la Cruz Laureada de San Fernando.

Hasta hace unos días, una estatua recordaba a estos jóvenes catalanes, católicos y conservadores, que entregaron su bandera a los pies de la Virgen en el monasterio tras una subida a la montaña de Montserrat, disuelta la unidad, en octubre de 1939.

Ante la representación de un soldado requeté malherido, que sostenía la bandera de España con la mano izquierda, había una placa con una inscripción: «Recuerda su ejemplo y sacrificio. Tercio de Requetés Nuestra Señora de Montserrat. 1936-1939». Hoy ya no queda nada, salvo la cripta –donde reposan 319 catalanes, la mayoría carlistas, que formaron parte de la unidad– frente a la que yacía la figura en bronce.

Una iniciativa parlamentaria de 2018 para la retirada de la estatua a cargo del PSC, que quería hacerlo en un plazo de un máximo de seis meses, contó con las enmiendas de ERC y Junts, que lo querían cuanto antes. La Abadía de Montserrat había propuesto al Memorial Democrático –el organismo responsable de la memoria histórica en la Generalitat– «contextualizar» el conjunto y cambiar la placa original –que ya se quitó– por otra donde haría constar que «el alzamiento de una parte del Ejército contra el Gobierno legítimo de la República española incitó una cruel Guerra Civil, de la que se derivó una larga dictadura franquista», y que el lugar habría de «servir también para recordar a todos los muertos [...] en el frente y la retaguardia, así como a las víctimas de la represión del régimen dictatorial».

El pasado 28 de octubre, la Comisión de Justicia del Parlament aprobó una resolución en la que instaba a «hacer las gestiones necesarias para retirar, lo antes posible, la escultura figurativa, conservarla y museizarla». Según fuentes de la abadía benedictina, «la propuesta iba en la línea de la retirada y como al final iban a pedirlo, la hemos quitado. No había grandes opciones».

Quema de una bandera y símbolos del Tercio de Requetés de Montserrat el pasado verano
Quema de una bandera y símbolos del Tercio de Requetés de Montserrat el pasado verano FOTO: La Razón La Razón

Desde la comunidad religiosa se informó a la Hermandad del Tercio de Montserrat y el pasado día 14 se retiró al requeté, que «se ha guardado» a la espera de saber qué se hace con él. La abadía no quiere hacer más declaraciones, porque «es un tema muy complejo y es mejor no hacer ningún comentario, representaría más inconvenientes que ventajas», según las mismas fuentes.

Las reacciones han sido de repulsa e indignación por parte de la Hermandad del Tercio de Requetés y el carlismo catalán, que piden «la restauración inmediata de la escultura». «Su memoria estorba, pues su mera existencia desmonta el relato nacionalista de una Guerra Civil de “España contra Cataluña”, y el relato izquierdista de una lucha de clases, pues la mayoría de requetés fueron gentes sencillas, pero de fe inquebrantable», aseguran.

La Fundación Nacional Francisco Franco (FNFF), manifiesta su «tristeza y enojo por el desprecio que este hecho representa para una gran parte de la sociedad catalana». En palabras de su presidente, Juan Chicharro, «una vez más, al amparo de una ley sectaria como la de Memoria Histórica, aquellos que deben su existencia al Generalísimo Franco y a los valientes requetés catalanes –que lucharon a sus órdenes–, unos monjes benedictinos, en contubernio con el independentismo catalán, se prestan a cometer semejante tropelía con total desparpajo y maldad».

Apunta el genera Chicharro que el «anterior abad, Hilario Raguer, con todos sus defectos, nunca se atrevió a dar este paso. Ha sido llegar el nuevo, firmante del manifiesto del clero secesionista y traidor y hacerlo a los pocos meses».

Recuerda el presidente de la FNFF el «viejo dicho requeté: “Ante Dios nunca serás héroe anónimo”. Siempre ante Dios porque nosotros no reconocemos a estos monjes traidores y desagradecidos. No les consideramos para nada».

«Que su sacrificio esté siempre presente»

El mausoleo está en un recinto privado, propiedad de la comunidad benedictina de Montserrat, pero la estatua se encontraba en un espacio público, y «no se ha hecho ninguna otra actuación allí ni se prevé, al ser parque natural no hay alternativas», explican fuentes de la abadía. Inaugurado en 1961, el propio Francisco Franco visitó cinco años después el lugar. «Nada para mí más grato que rendir el homenaje de nuestro recuerdo a estos 319 combatientes ejemplares que, conscientes de su probable muerte, quisieron que sus restos reposasen en la inmediación y bajo el amparo de su Patrona, Nuestra Señora –dijo entonces–. Que su sacrificio por Dios y por España esté siempre presente en esta montaña, que es el mejor modo de honrarles. ¡Dichosa la nación que cuenta con tales hombres! Caídos del Tercio de Nuestra Señora de Montserrat: ¡Presentes!».