Órdago de ERC, Bildu, BNG y la CUP al Gobierno: o cambia la reforma laboral o votarán “no”

Los socios habituales de Sánchez exigen su completa derogación, mientras Yolanda Díaz rechaza la vía de Ciudadanos

La negociación de la reforma laboral sigue sin visos de resolverse con acuerdo de todas las partes a una semana de llegar al Parlamento. La vocación de la principal negociadora, la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, de priorizar a las formaciones de izquierda frente a Ciudadanos se ha estrellado hoy contra el muro de la iniciativa que estos partidos han presentado en el Congreso de los Diputados.

ERC, EH Bildu, BNG y la CUP han firmado una declaración conjunta para “la recuperación de derechos de la reforma laboral” en la que detallan las “cuestiones básicas y prioritarias” que, a su juicio y para contar con su apoyo, debería incluir el nuevo marco laboral aprobado por el Gobierno. Un marco laboral que lleva en vigor desde el pasado 30 de diciembre y que el próximo 3 de febrero llegará al Congreso para su convalidación.

Los firmantes critican que lo que se llevará al Pleno no constituye una verdadera derogación de la reforma laboral de 2012, a lo que se habían comprometido sistemáticamente desde Podemos, llegando incluso a crear una crisis interna en el seno del Gobierno por los términos en que se definía dicha reforma. Los socios habituales del Ejecutivo valoran los avances para luchar contra la temporalidad y precariedad, pero los consideran “insuficientes” y llaman a “abarcar los aspectos más troncales, que han quedado excluidos de la misma”.

Entre ellos proponen cuestiones concretas como la prevalencia de los convenios autonómicos sobre los estatales, una medida que exige también el PNV, aunque no se encuentre entre los firmantes de la declaración; recuperar la autorización administrativa previa para los ERTE; medidas para atajar la precariedad y limitar estrictamente los descuelgues salariales; recuperar las indemnizaciones por despido improcedente de 45 días por año trabajado; priorizar los convenios sectoriales sobre los de empresa; limitar la posibilidad de que la empresa movilice geográficamente a los empleados y medidas para facilitar la conciliación de la vida laboral y familiar con reducción de jornadas o reordenación de las mismas.

Los firmantes muestran su “absoluta y sincera voluntad de abrir un proceso de diálogo y negociación con el Gobierno”, pero anticipan que si no se escuchan sus propuestas se opondrán a la redacción actual de la reforma laboral. En Moncloa, sin embargo, no están dispuestos a variar una coma del acuerdo alcanzado con sindicatos y empresarios, lo que complica esta vía. En una entrevista en la Ser, la vicepresidenta segunda del Gobierno, Yolanda Díaz, se mostró convencida de que la reforma laboral no saldrá adelante si Ciudadanos vota a favor de su proyecto. “No da. No saldría de ninguna manera porque la entrada de Ciudadanos expulsa a formaciones de izquierdas”.

Unas cuentas que contrastan con las que hace el sector socialista, que no está de acuerdo con excluir a los de Inés Arrimadas, dado que ofrecen sus votos gratis, salvaguardando el contenido actual del acuerdo. Especialmente significativo ha sido el pronunciamiento hoy en “La Hora de la 1″ de Adriana Lastra, vicesecretaria general del PSOE, y con una excelente relación con ERC y otras fuerzas de izquierdas. Lastra ha corregido a Díaz, asegurando que “no podemos excluir a nadie”, apuntando inmediatamente que le gustaría que “el resto de fuerzas que normalmente apoyan el progreso de este país se sumaran a este acuerdo”.