Debate

El PSOE rebaja sus máximos en la ley trans para acallar las críticas

Renuncia a enmendar la autodeterminación de género

La ley trans va camino de convertirse en el gran quebradero de cabeza que golpea al PSOE por la división entre el feminismo más clásico y las que abogan por las teorías “queer”. A ello se le suma la propia confrontación en Moncloa, donde Igualdad rechaza cualquier retoque en una norma que fue aprobada en verano –tras tres años de negociaciones y polémicas entre Carmen Calvo e Irene Montero- en Consejo de Ministros.

La herida abierta dentro del PSOE ha monopolizado todos los focos esta semana tras liderar un nuevo retraso en el trámite parlamentario de la norma y es por ello, que, para frenar las críticas internas, los socialistas rebajan ahora sus pretensiones de máximos sobre la ley trans. Los socialistas introducirán enmiendas en la ley –tienen hasta el próximo miércoles de plazo para registrarlas tras pedir su retraso por quinta vez– pero se abstendrán a realizar cambios sobre la autodeterminación de género. Este punto es el que ha destapado la crisis dentro del feminismo socialista. Desde el feminismo más tradicional se critica que la ley pueda llegar a «borrar» a las mujeres y rechaza que la autodeterminación pueda hacerse sin determinadas garantías, al igual que no agrada la legislación respecto a los menores que podrán cambiar la mención registral del sexo a partir de los 16 años. En este planteamiento se encuentran voces socialistas como la exvicepresidenta Carmen Calvo, Amelia Valcárcel o Alicia Miyares, entre otras. Mientras, que las feministas LGTB, se encuentran alineadas con la norma que emana de Igualdad y los colectivos trans. Estos postulados están encabezados por Carla Antonelli y apoyada por la secretaría LGTBi del PSOE que dirige Víctor Gutiérrez, mientras que la responsable de Igualdad en la Ejecutiva del PSOE, Andrea Fernández, todavía no se ha posicionado al respecto.

Así, a pesar de que la polémica por la autodeterminación sigue abierta, el PSOE ha dado el paso y se compromete a no introducir cambios en este punto, según fuentes socialistas. «No tocaremos la parte de autodeterminación de género», responden tajantes. Donde sí quieren trabajar es en el artículo 65 del anteproyecto, en lo relativo a la aplicación de la ley de violencia de género, que preocupa en el PSOE por equiparar otras formas de violencia con la violencia de género.

La idea del Ejecutivo es acelerar ahora este trabajo con el objeto de cerrar de inmediato el pacto parlamentario y zanjar la crisis abierta en el PSOE. De esta manera conseguirían también frenar el malestar abierto en Igualdad y en Unidas Podemos, desde donde han avisado que no cederán ni un milímetro.

En el Gobierno no dudan que la ley trans saldrá adelante, porque, recuerdan, la norma sale del Ejecutivo en su conjunto, por lo cual, hacen suya también la norma promovida por los morados. Esperan que sea antes de finales de año, pero, como ya adelantó este periódico en su edición de ayer, Moncloa busca mejorar la norma para sortear futuros recursos ante el Tribunal Constitucional por parte del bloque de la derecha. El presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, ya avisó ayer que derogaría la ley si llegaba al Gobierno. Ante esto, fuentes socialistas subrayan que el objeto de retrasar la ley es que ahora el legislativo pueda mejorarla y «hacerla más robusta ante esos ataques de los que son verdaderos enemigos de los derechos de los colectivos».

Así, al mismo tiempo que el PSOE aseguraba que las enmiendas no tocarán la autodeterminación, ministras del PSOE se esforzaron también en rebajar la tensión asegurando que el objeto de discusión era buscar la seguridad jurídica. «Hay que huir de la confrontación. Cuando se habla de niños y niñas se requiere una seguridad jurídica muy específica», zanjó la ministra de Justicia, Pilar Llop.

En el ala morada, las fuentes consultadas por este periódico prefieren no hacer valoraciones sobre el cambio en el PSOE hasta que no estudien las enmiendas citadas. Es por eso que la presión sigue siendo de máximos y con unanimidad en todo el espacio confederal. La vicepresidenta Yolanda Díaz pidió celeridad en el proceso parlamentario y no dar «ni un paso atrás» en la normativa. La ministra de Igualdad, ponente de la norma, pidió ayer al PSOE que «no pusiera» en riesgo la aprobación de la ley antes de final de año. “Toda la comunidad trans y LGTBi tiene que saber que no vamos a consentir ningún retroceso en derechos respecto a lo pactado en el texto de la ley porque es un gran consenso social y político».