Dolores Delgado: «A través de internet el yihadismo se ha convertido en un terrorismo global»

Entrevista a la Fiscal Coordinadora de Terrorismo Yihadista

¿Cuál es la situación actual del terrorismo de corte yihadista?

–Este tipo de terrorismo se halla en constante evolución, en lo que influyen muchos factores, y, desde luego, internet ha contribuido de forma esencial a ese cambio. Las constantes investigaciones policiales y judiciales han hecho de éste un terrorismo en permanente transformación al objeto de dificultarlas e impedir su persecución. Podemos hablar sin duda de un nuevo «terrorismo tecnológico», que aprovecha las nuevas tecnologías en el desarrollo de sus actividades y para la obtención de sus fines; y al servirse de internet se ha convertido en un terrorismo global, capaz de llegar a todos los espacios antes inimaginables y a la velocidad que la propia red permite. De modo que pueden difundir sus ideas y con ello propiciar la captación sin restricción alguna, porque tras la red hay un ejército invisible de hombres y mujeres dispuestos a dejar el mundo virtual para pasar a la acción.

–¿Se ha convertido entonces internet en la principal herramienta del terrorismo yihadista?

–Así es. La red es utilizada por las principales organizaciones terroristas en ámbitos esenciales como plataforma mediática y de propaganda, de una parte, o como instrumento de captación, reclutamiento, adoctrinamiento de futuros terroristas, de otra. Además resulta esencial su directa utilización en actividades logistícas, de financiación y también como «campo de entrenamiento virtual». No solo se obtiene documentación falsa a través de la red, por ejemplo, sino que constituye un espacio de aprendizaje en el manejo y fabricación de artefactos explosivos o en técnicas de combate armado o incluso en la realización de secuestros.

–¿Se puede decir que se ha convertido, junto con las redes sociales, y las aplicaciones de telefonían movil en auténtico lugar de captación de terroristas?

–Absolutamente. En una primera fase se trata de espacios abiertos o públicos donde se reúnen personas de diferentes perfiles. Se difunden mensajes radicales, y, en ese momento, los captadores y buscadores detectan quiénes pueden ser candidatos al reclutamiento por su predisposición y disponibilidad. Desde luego, también utilizando las más sofisticadas técnicas de atracción para enganchar a los futuros mujahidines. Esos espacios abiertos los ocupaban años atrás las mezquitas y sus aledaños.

–¿Qué ocurre una vez seleccionado el «candidato» en la red?

–Se le conduce hasta espacios más privados, donde el adoctrinamiento es individual, selectivo, y mucho más directo, dirigido ya a la transformación patológica de un pensamiento radical en violento. Esta fase, antes de la expansión de internet, se desarrollaba en las trastiendas de comercios, en las viviendas de los captadores, en locutorios y otros espacios de acceso restringido y solo para los elegidos... Ahora son grupos de WhatsApp reducidos o limitados, Facebook, «chats paltak». Espacios virtuales donde el acceso requiere de una autorización específica y particular. Se trata de una fase de preparación intelectual absolutamente necesaria para la definitiva integración en una organización terrorista. Finalmente, la última etapa sería el encuentro personal con el o los responsables de la captación o con aquellos miembros de la organización que determinarán finalmente el traslado a zonas de conflicto o el paso a la acción.

–Hablaba antes de las mezquitas. ¿Qué papel juegan en la actualidad en lo que se refiere a reclutamiento de yihadistas?

–Las mezquitas han sido y son espacios de culto. En torno a ellas, captadores y manipuladores, en el desarrollo de actividades que nada tienen que ver con las creencias religiosas, han desplegado una actividad de proselitismo de actitudes radicales y violentas. Es cierto, que en gran medida esa actividad ahora se desarrolla en la red. Los espacios en torno a los centros de culto han dejado de ocupar el lugar preferente de captación que antaño tenían.

–¿La aparición del Estado Islámico ha tenido una influencia en la captación de posibles operativos terroristas en nuestro país?

–Tanto en España como en otros lugares del mundo, la irrupción de esa organización terrorista ha tenido una influencia significativa. Son muchos los factores que han contribuido a ello, como la repercusión mediática de las acciones del régimen de Bashar Al-Asad contra los rebeldes e incluso el propio aparato mediático de los actores terroristas en la zona que pugnaban por una hegemonía. Y, además, la situación geográfica de Siria, de fácil y asequible acceso, frente a otras zonas de conflicto, como por ejemplo Mali, plagado de dificultades...

–¿A qué edad se incorporan o buscan incorporarse para sumarse al Estado Islámico?

–Las últimas actuaciones de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y de la Justicia han puesto de manifiesto que la aparición de investigados muy jóvenes. Consumidores de internet, partícipes en las redes sociales y en las aplicaciones de telefonía móvil. Se trata de chicos y chicas que manejan con pericia y habilidad todas esas herramientas de comunicación virtual y al tiempo se trata de perfiles permeables a la manipulación.

–En 2013, la Red Ansar Al Mujahidin, estructura virtual que operaba en internet, fue declarada organización terrorista por la Audiencia Nacional. ¿Que significó en la lucha antiterrorista esa decisión?

–Fue una investigación de la Guardia Civil muy importante. Por primera vez se demostró que a través de una actividad virtual se podía desarrollar una actividad terrorista con resultados materiales. A través de la investigación pudimos determinar la existencia de una organización que disponía de tres «aparatos»: de propaganda, de financiación y de apoyo operativo. El primero tenía como objetivo lograr la captación, adoctrinamiento y formación de nuevos miembros para la organización terrorista, mediante la puesta en funcionamiento de foro. Con el de financiación, la organización buscaba recursos económicos para la red encargada de reclutar nuevos adeptos en la lucha islamista, asi como apoyo económico para los voluntarios-mártires a las zonas de combate. Y el aparato operativo busca varios objetivos: establecimiento de contactos entre grupos yihadistas, apertura de nuevas rutas a zonas de actividad terrorista, envío de voluntarios a esas zonas y apoyo a la acción terrorista allá donde se desarrollaba.

– ¿Cómo se puede conjurar el peligro de este tipo de terrorismo?

–Existe una clara conciencia en todos los operadores de que nos encontramos con una gran reto. Esas estructuras, a veces «invisibles», son detectadas utilizando avanzadas técnicas de investigación, empleando las mismas herramientas que las propias organizaciones, cooperando con otros países y aunando esfuerzos. En definitiva haciendo investigaciones globales, como global es esta tipología de terrorismo.