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El Rey resiste las presiones en una ronda sin precedentes

Sánchez hizo sus consultas antes de ver a Felipe VI Zarzuela hace un balance positivo pese a que no se ha llegado a acuerdos como pidió el Monarca

  • Felipe VI recibe a Pablo Iglesias
    Felipe VI recibe a Pablo Iglesias

Tiempo de lectura 4 min.

18 de septiembre de 2019. 03:33h

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A. Rojo 17/9/2019

Finalizada la ronda de consultas y certificado el ocaso de la legislatura, Zarzuela hace un balance positivo del papel desempeñado por la Jefatura del Estado tras el nuevo reto al que ha tenido que hacer frente. Si bien existía un precedente en abril de 2016 de investidura bloqueada y de convocatoria de elecciones, la crisis institucional que finalizó ayer ha tenido una cariz especial que ha tensionado más el clima en el que el Monarca ha ejercido sus obligaciones constitucionales: por primera vez desde la Transición, el Rey se ha visto en la tesitura de recibir presiones por parte de uno de los líderes políticos para que «arbitre y medie» con un presidente en funciones con el que no lograba ponerse de acuerdo tras meses desde el 28-A.

El balance que hace Zarzuela es positivo ya que se considera que a pesar de las presiones el axioma de la neutralidad política ha quedado incólume. Fuentes consultadas esgrimen como prueba de esto último el hecho de que nadie ha elevado críticas en este sentido, ni siquiera desde Unidas Podemos, formación que pidió la mediación de Felipe VI. «La decisión del Rey depende de la decisión de Pedro Sánchez. Lógicamente el jefe del Estado no puede decidir», reconoció el propio Iglesias ayer en su rueda de Prensa tras salir de Zarzuela en lo que fue interpretado como una leve rectificación a su cruda petición de que el Rey entrara directamente en la negociación. El líder de Unidas Podemos incidió en este punto cuando clarificó que «esto es lo que digo que sería razonable; que el Rey recuerde a Sánchez que hay que llegar con acuerdos a la ronda de contactos. Esto es lo que a mi juicio llamo arbitrar».

Expertos consultados por LA RAZÓN citan como ejemplo otros ordenamientos jurídicos de países de nuestro entorno que sí reconocen a sus monarcas capacidad de mediación y arbitraje entre las distintas fuerzas políticas. Tal es el caso de Bélgica, por ejemplo, donde existe de hecho un precedente cercano en el tiempo en el que el rey se vio obligado a mediar entre los partidos precisamente ante el bloqueo existente para la formación de Gobierno. Fue en 2010 cuando Alberto II, tras escuchar a portavoces de diferentes partidos en el Palacio Real de Bruselas, nombró a dos mediadores para que ayudaran a los partidos políticos a llegar a un acuerdo tres meses después de que las elecciones generales no arrojaran un vencedor claro. Los comicios generales fueron provocados por la dimisiones del presidente del Gobierno, Elio di Rupo, del Partido Socialista valón. Esta peculiaridad del sistema constitucional belga no se da en España y por lo tanto están fuera de lugar. De hecho otro de los expertos consultados recordaba la existencia de senadores por designación real en los primeros pasos que dio la democracia en nuestro país en los setenta, una figura que la Corona misma contribuyó a eliminar precisamente para mantener con máxima escrupulosidad su neutralidad política. Hasta tal punto se mantuvo esta neutralidad que en los tres puntos del comunicado publicado por Zarzuela ayer ni si quiera se menciona el hecho de que el Rey disolverá las Cortes y se convocarán elecciones para el 10 de noviembre.

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