Emiliano García-Page: «La Sanidad en Castilla-La Mancha es temeraria»

No tiene pelos en la lengua. Ni cuando habla del PSOE ni cuando lo hace de Dolores de Cospedal, el nombre que envenena sus sueños. Tampoco para sostener en público lo que muchos opinan en privado: que Rubalcaba sería buen presidente del Gobierno, pero no tan buen candidato. Nunca, nunca da puntadas sin hilo este alcalde de Toledo, aspirante a presidente regional y quizá, a algo más.

–¿La reforma federal de la Constitución que propone el PSOE es la solución al encaje de Cataluña en España?

–La reforma como tal, no. Dependerá del contenido y del nivel de acuerdo. Está claro que el cambio pactado en plena crisis económica entre PSOE y PP no arregló por sí solo la prima de riesgo. Pero es bueno que los grandes partidos hablen de su puesta a punto.

–Se lo digo porque el PSOE hay quien sostiene que es un término para dar solución a un problema que ustedes no han creado.

–Hay que evitar discusiones terminológicas. En España los dos problemas históricos que nos han llevado siempre a la desestabilización política y el conflicto abierto han sido siempre la distribución territorial del poder y la fórmula de Estado (Monarquía o República). Y le diré que ambas cosas tuvieron una solución inteligente en 1978: creamos una Monarquía parlamentaria con metabolismo republicano habida cuenta de los poderes que tiene el presidente del Gobierno y definimos un camino federal con otro nombre (Estado autonómico). Llevamos 25 años de ensayo federal como para que ahora nos asustemos.

–¿Es usted partidario de un acuerdo entre partidos nacionales para frenar el independentismo catalán?

–Los grandes partidos tienen que dialogar y acordar, pero también evitar la sensación de frentismo, que siempre ha ido mal en España. Los nacionalistas catalanes al dejar de ser nacionalistas y romper la cuerda están llevando a Cataluña a un callejón sin salida. Y además lo saben. Si la solución depende de la cabeza, será posible y si depende del bolsillo, más posible aún. Sin embargo, la dificultad está en administrar sentimientos y gestionar un corazón inflamado. Necesitaremos mucho antibiótico político.

–Pregunta de Corcuera: ¿tiene claro el PSOE qué es España?

–Habrá interferencias. A veces, no atinamos en la comunicación, pero en esencia en el PSOE no se cuestiona la unidad de España, más bien al contrario. El problema es que otros partidos la usan para hacer anticatalanismo y con ello minan la confianza de los ciudadanos.

–¿Se ha resignado el PSOE con el calendario orgánico de la dirección federal?

–Ningún órgano del partido ha aprobado ningún calendario. Por tanto, en rigor creo que el debate sobre el calendario se podrá abrir después de la conferencia política de noviembre. Tenemos, pues, un debate abierto [el de la fecha de las primarias] en el que jugamos con sobreentendidos y creo que la inmensa mayoría del PSOE tiene clara la meta.

–¿La meta es el relevo de Rubalcaba?

–Dependerá de él. Y tengo claro que hará lo que más interese al partido al que representa. Personalmente, pienso que sería un magnífico presidente del Gobierno, pero la cuestión no está ahí, sino en las posibilidades de llegar a serlo.

–Vamos, que no cree que sea el mejor candidato...

–Creo que el país reclama cambios contundentes no sólo al PSOE, sino en general a toda la clase política. Pero el PSOE es un partido responsable que funciona con una suerte de censura constructiva: nadie está dispuesto a ponerse de acuerdo para atacar a Alfredo; lo útil es consolidar acuerdos sobre quién tiene que venir. No hay una dinámica suicida para confabular y atacar al que está. Sólo se puede cambiar a alguien si se tiene o intuye el recambio.

–¿Y ni se tiene ni se intuye?

–En el PSOE hay mucha gente con capacidad para cualquier responsabilidad. Unos visibles y otros, menos. Es un partido grande con mucha cantera.

–¿Sigue creyendo que las primarias en el PSOE han de celebrarse antes de las europeas?

–Siempre fui partidario. Mi posición no es novedosa. Los cambios hay que hacerlos cuando los reclama y espera la sociedad. Lo peor que puede pasarnos es que perdamos la vez.

–¿La vez se pasa en la Conferencia Política?

–La conferencia tiene un objetivo más programático-ideológico que orgánico, pero lo he expresado en varios foros y estoy dispuesto a establecer ese debate en el momento correcto, y en todo caso después de la conferencia. El debate está instalado en la opinión pública y en la militancia. Que se instale en los órganos de dirección es un problema de realismo político.

–¿Tiene usted aspiraciones por competir por el liderazgo nacional del PSOE?

–Tengo mucho interés en participar en este debate sin ningún tipo de obsesión personal. Lo que no pienso es estarme quieto ni parado en un proceso que precisará de mucho empuje para que el PSOE recupere su papel mayoritario.

–Pues dicen en el PP que usted que busca la arena nacional porque no está convencido de sus posibilidades ante Cospedal.

–Rechazo a todos los políticos que subestiman a sus adversarios, aunque éstos acumulen un rechazo social como el de Dolores de Cospedal. Yo no subestimo ni un milímetro al PP como partido y tampoco a Cospedal, por mucho que note el rechazo social que ella misma genera.

–La verdad es que si prospera la reforma electoral que ha impulsado la presidenta de Castilla-La Mancha, sus posibilidades de arrebatarle la presidencia se reducen considerablemente...

–Sin duda, ésa es su intención: un pucherazo electoral. A nadie se le pasaría por la cabeza que un solo partido cambie la Constitución y ella plantea cambiar un Estatuto de Autonomía (es decir un trozo de la Constitución) de manera unilateral. ¡Único caso en toda la democracia española! Se ha dado cuenta de que tiene tal nivel de desgaste que busca un pucherazo antidemocrático escandaloso. Pero le diré que la experiencia también dice que los ciudadanos pagan los pucherazos cambiando a los gobiernos que los hacen.

–Si el «caso Bárcenas» ha mermado la credibilidad del Gobierno, ¿qué ha significado para Dolores de Cospedal?

–Sin duda, tiene varias responsabilidades en el escándalo, y no es de las más pequeñas. Una, haber dejado al descubierto a Rajoy. Es absolutamente increíble que la que tiene la responsabilidad estatutaria de las finanzas del PP haya echado la culpa del tema al propio presidente delante del juez.

–¿Hay pues gente que cree que fue ella quien plantó cara a algunas prácticas turbias en Génova?

–Cospedal ha querido quedar de santa a costa de echar la culpa a todos los dirigentes del PP de los últimos 20 años. Ha querido salvarse ella, y lo que ha conseguido es que Bárcenas primero y muchos dirigentes del PP después sostengan que no está libre de culpa como para tirar la piedra. La realidad desmiente sus múltiples contradicciones, por no decir sus mentiras evidentes.

–Por cierto, que usted dijo en agosto que en septiembre aparecerían nombres de dirigentes del PP de Castilla-La Mancha y de consejeros que cobraban sobresueldos y vamos a entrar en octubre y no sabemos nada...

–Estamos esperando que se haga pública la contabilidad que se ha tramitado ante la Audiencia Nacional. Son documentos que finalmente se tendrán que conocer. Hay dirigentes que han cobrado sobresueldos camuflados en kilometrajes y en dietas sistemáticas.

–Reconozca al menos que su adversaria ha logrado embridar el déficit: del 7,8 al 1,5%.

–Lo que ha hecho son dos cosas: despedir a más de 25.000 personas y permitir que su consejero de Sanidad, José Ignacio Echániz, desmantelara el sistema sanitario. Todo lo que no ha conseguido con el cierre de los servicios públicos y parando obras (es decir, frenando el crecimiento de la región) lo ha hecho endeudando a la región. En dos años, 3. 800 millones de euros...

–Pues sus encuestas dicen que revalida la mayoría absoluta.

–Nosotros manejamos otras. En tan sólo dos años, Castilla- La Mancha está a la cabeza del paro, la recesión económica, la fuga de empresas, el desmantelamiento de la sanidad pública y niveles de endeudamiento. Francamente, para estar dos horas como está Cospedal en la región es mejor que no estuviera ninguna.

–Vamos que, según su relato, Cospedal es un problema para el PP...

–Sí, sobre todo por su actitud política y la de algunos de sus colaboradores. Tiene un consejero como el de Sanidad que no sólo se ha limitado a despedir a médicos y personal sanitario, sino que los ha insultado y despreciado, en privado y en público. Sinceramente creo que en el PP hay gente con un perfil más centrado y moderado, incluso en el propio Gobierno. Sin embargo, en el Ejecutivo de Cospedal hay gente que tiene una actitud soberbia y radical, sin darse cuenta de que eso es lo que más castiga el electorado en la urna.

–Perdone, pero la Sanidad pública no está para tirar cohetes en ninguna comunidad.

–Le diré que la mitad del desgaste de Cospedal se lo ha proporcionado un consejero como Echániz. No imagino que Rajoy pudiera nombrarle ministro porque creo que tiene otro talante.

–Lo dice porque aún no ha publicado los datos de las listas de espera hospitalarias.

–Por eso y porque la situación de la Sanidad en Castilla-La Mancha es temeraria. Si se supiera la verdad, hay ciudadanos que exigirían responsabilidad política, pero también judicial.

–Eso es tanto como animar a la gente a ir a los tribunales...

–No, no, no. La Sanidad no sólo es un servicio, sino también un derecho, regulado en la ley con plazos y prestaciones concretas. Por eso, la Consejería de Sanidad se estrelló con los tribunales cuando suprimió las urgencias médicas rurales. Eran servicios regulados por ley. ¿Y qué contestó el consejero cuando conoció la sentencia que anulaba su decisión? Pues dijo públicamente que iba a recurrir y que el recurso lo haría con letra muy gorda y palabras muy claras para que se enteraran los jueces. Todo un ejercicio de talante.

–Bien, pero ha dicho que los ciudadanos pueden exigir responsabilidades judiciales.

–Hay una ley de garantías aprobada por unanimidad que establece los tiempos de la prestación, los plazos y las condiciones de la atención sanitaria. Y que la gente puede reclamar ese servicio hasta el punto de que la Administración está obligada a prestarlo con clínicas privadas si no puede hacerlo en las públicas.

–¿Pero no era la izquierda la que demonizaba el desvío de pacientes a las privadas?

–Siempre ha existido esa colaboración público-privada. Pero ahora ocultan los datos de las lista de espera y se saturan los servicios hospitalarios hasta límites inconcebibles. Y todo esto siendo grave, lo es mucho más cuando con todo el descaro del mundo se dice en el Parlamento en los medios de comunicación que la Sanidad ha mejorado mucho y es de mayor calidad. Tomar a la gente por tonta y más con las cosas de comer es lo último que debería hacer un político. Se anuncian planes de choque y lo que choca es que no haya plan.

-¿Me puede explicar por qué se opone el PSOE ahora a la construcción del hospital de Toledo que él mismo proyectó?

–No es esa la posición. Le pongo en antecedentes: cuando entra Cospedal en el Gobierno se encuentra un hospital en obras, del que nunca había dicho que era fastuoso cuando estaba en la oposición. En campaña, prometió otro a 30 kilómetros. Todo el mundo me entenderá porque el PSOE tiene las mismas alegaciones que el Colegio de Médicos , los sindicatos y los colectivos sanitarios. Dijeron que pararon las obras en teoría para ahorrar y ahora, después de dos años de paralización irregular (está en los tribunales) de un contrato multimillonario. El proyecto de Cospedal y Echániz dice: uno, que el nuevo hospital tendrá menos camas que el que se hizo hace 39 años; dos, que tendrá un sobrecoste entre la obra y la gestión privatizada de 663 millones. El que estaba en construcción sumaba 1.600 millones en obra y gestión. El nuevo, siendo la mitad de grande, supondrá 2.275 millones. ¡Es imposible una gestión más eficaz! Con la salud no se juega, y menos se hace negocio.