España

Fabio Cortese, el ex colaborador de Iglesias que registró el partido de Errejón

Como en todo culebrón que se precie, el protagonizado por Pablo Iglesias, Íñigo Errejón y Manuela Carmena en las últimas semanas acumula ya tramas paralelas y personajes secundarios. Han desfilado muchos de los habituales de la escena, especialmente cuando hay cámaras de por medio: Juan Carlos Monedero, Rita Maestre o Alberto Garzón, entre otros, en su intento de azuzar o calmar las ascuas de un incendio que amenaza el horizonte electoral de la izquierda. Sabíamos hasta ahora que el fichaje de Errejón por la plataforma de Carmena se cerró en el marco de una «cena con amigos» que acabó con la alcaldesa en el hospital. Una bandeja y unas botas rígidas la rompieron el tobillo y dieron un giro inesperado al guión de la noche en la que también Podemos comenzó a romperse. «El pacto de las empanadillas», aireado por la propia Carmena en público, precipitó la fuga del ex número dos del partido morado. Fue esta reunión, celebrada el 21 de diciembre en el chalet de la ex jueza, el momento fundacional de una maniobra política y una deslealtad que comenzaron a fraguarse muchas semanas antes.

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Tras el verano, Carmena deshojó la margarita y confirmó que concurriría a las municipales de mayo bajo el paraguas de una plataforma alejada de partidos y presiones. El 22 de noviembre puso nombre al invento: Más Madrid. Una denominación, en realidad, reciclada. La había empleado en 2015 para bautizar a la lista que lideró en las primarias de Ahora Madrid. La maquinaria para articular ese nuevo espacio político, gestado en la cuarta planta del Palacio de Cibeles, llevaba en marcha varios meses. Sin embargo, el paso de no retorno se concretó, tal y como ha podido confirmar LA RAZÓN, sólo una semana antes de su puesta de largo. El día 15, Fabio Cortese, asesor del Gobierno de Carmena, registró la marca «Más Madrid» en la Oficina Española de Patentes del Ministerio de Industria. Lo hizo sin añadir a la plataforma ninguna clase de apellido ni referencia a la ciudad o al Ayuntamiento. Casualidad o no, dejó así margen para que la marca trascendiese los límites de la capital y pudiera ampliar su radio de acción a la Comunidad de Madrid y amparar una candidatura autonómica.

Fabio Cortese, el «registrador» oficial de Más Madrid, forma parte de la nómina de 123 asesores designados a dedo por Carmena para su Gobierno. Tras las municipales de mayo de 2015, se quedó a las puertas de lograr un acta como concejal. Ocupó en aquella contienda el puesto número 22 de la lista electoral y Ahora Madrid logró 20 asientos en el Pleno. Su conversión al «errejonismo» se ha consumado a lo largo de la legislatura después de haber colaborado en el pasado de forma estrecha con Iglesias. Unos lazos que cosieron en los primeros años de esta década, cuando aún Podemos no existía y su actual secretario general compatibilizaba las clases en la Facultad de Políticas de la Universidad Complutense con la realización de los programas de televisión que le permitieron dar el salto a las tertulias de ámbito nacional. En el más célebre de aquellos formatos, «La Tuerka», Cortese trabajó codo con codo con Iglesias. Fue tertuliano ocasional y estuvo al frente de sus propios espacios y de una sección de análisis jurídico. Cuenta en su currículum con el grado de Derecho, que obtuvo en la Complutense tras siete años de estudio. Tan aficionado como Iglesias a las series de contenido político y de intrigas de despacho, «House of cards» a la cabeza, Cortese tuvo tiempo en aquellos años de curtirse en «territorio enemigo». Es el caso de una tertulia en 13 TV, donde cargó con dureza contra la asignatura de religión, la educación concertada o la Conferencia Episcopal. Miembro de las Juventudes Comunistas, su ideario político, como el de buena parte de los cuadros de Podemos y de sus formaciones satélites, es difícilmente explicable sin la eclosión del 15-M. Participó activamente en las protestas y en la organización que desembocó en el movimiento de los indignados. En la Puerta del Sol y en las facultades. No en vano, fue uno de los nexos necesarios para trasladar esta oleada de movilizaciones al ámbito universitario con la creación de Toma la Facultad y el movimiento Salvemos Erasmus.

Precisamente de su etapa universitaria datan algunas publicaciones de Cortese en las redes sociales con mensajes similares a los que, al comienzo de la legislatura, situaron en el centro de la polémica a varios concejales del Gobierno de Carmena. Pablo Soto, delegado de Participación del consistorio, se vio obligado a pedir perdón por varios tuits contra un ex alcalde del PP: «Para mi próximo truco necesitaré una guillotina, una plaza pública y a Gallardón». El delegado de Economía, Jorge García Castaño, había afirmado en las redes que, a su juicio, consideraba «llegado el momento de empalar a Toni Cantó». Guillermo Zapata, por su parte, no tuvo más remedio que dimitir de la concejalía de Cultura, apenas dos días después de su nombramiento, por el contenido de unos chistes publicados en Twitter. Y para no ser menos, el asesor Cortese también se dejó llevar en aquellos años por esta dialéctica con mensajes similares: «Seguiré estudiando Derecho para colaborar en un nuevo proceso constituyente: Guillotina Real Ya». «Nuestros recortes serán con guillotina», llegó a asegurar en otro de sus tuits.

Su viaje del activismo a la política culminó en los meses previos a los últimos comicios municipales. Quienes le conocen aseguran que jugó un papel destacado en el acuerdo que permitió alumbrar Ahora Madrid hace ahora cuatro años. Lo hizo, paradojas de la vida, como uno de los portavoces de Ganemos Madrid, el espacio del que forman parte los concejales más críticos con Carmena y cuya participación en Más Madrid está descartada por completo. Actualmente, dentro del consistorio, su trabajo como asesor no está vinculado con ninguna de las áreas de Gobierno sino con el grupo municipal de Ahora Madrid. Según el portal de transparencia del Ayuntamiento, su salario anual se eleva hasta los 45.399 euros.

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