Iglesias gana por la mínima a Errejón y rompe Podemos

El númeo dos de la formación morada se quedó a tan sólo 2.400 votos de desbancar al líder de un partido que ayer hizo patente su división interna

Pablo Iglesias, durante la rueda de prensa en la que se ha mostrado satisfecho por los resultados de la consulta.
Pablo Iglesias, durante la rueda de prensa en la que se ha mostrado satisfecho por los resultados de la consulta.

El númeo dos de la formación morada se quedó a tan sólo 2.400 votos de desbancar al líder de un partido que ayer hizo patente su división interna.

El resultado de la consulta a las bases de Podemos sobre el sistema de voto de Vistalegre ofreció ayer la radiografía íntima de un partido dividido en dos mitades prácticamente idénticas en tamaño y significativamente opuestas en cuanto a estrategia. El sistema de voto defendido por Pablo Iglesias apenas superó por 2.400 votos en el favor de los inscritos a la propuesta de los errejonistas y, aunque la secretaria de Organización se apresuró a recordar que se votaban el diseño técnico de Vistalegre II, lo cierto es que el liderazgo del secretario general sufrió un importante revés.

La opción de Iglesias –denominada «DesBorda» por su autor principal, el secretario de Organización Echenique– recibió 40.830 votos (41,57%) frente al sistema de voto propuesto en «Recuperar la ilusión» –el manifiesto apoyado por los errejonistas– que logró 38.419 votos (39,12%). Estos resultados ofrecen un claro contraste con el historial ininterrumpido de victorias de Iglesias en los procesos electorales internos de su partido. Aunque finalmente será desBorda el sistema de voto utilizado en la Asamblea Ciudadana de Vistalegre en febrero –un método que beneficia claramente a Pablo Iglesias– un resultado tan ajustado como el que se conoció ayer limitará de manera drástica la fortaleza de la posición negociadora de Pablo Iglesias de cara a cerrar un pacto con Íñigo Errejón para ir de la mano a Vistalegre II y que el partido vea cerrada de una vez por todas la brecha interna que viene padeciendo desde que ambos líderes hicieran un análisis antitético del fracaso electoral del 26 de junio, donde Podemos perdió un millón de votos tras confluir con Izquierda Unida.

La necesidad de pactar que tienen tanto Errejón como Iglesias es si cabe más acuciante después de la victoria por la mínima del secretario general. El errejonismo, que parecía sentenciado a muerte tras la derrota en el proceso electoral para elegir los cargos internos de la Comunidad de Madrid –donde los errejonistas fueron derrotados por el pablista Ramón Espinar– ha demostrado contar con un apoyo masivo entre las bases del partido, tanto que puede equipararse perfectamente al del propio Iglesias. En este sentido, fue el propio Echenique el que destacó de la necesidad de que ambas corrientes confluyan de cara a Vistalegre y llegó incluso a describir el acuerdo como un «mandato de las bases».

Durante la presentación de los resultados, no obstante, Echenique prefirió hablar de «pluralidad» y nunca de «división» en línea con la retórica habitual en Podemos. Sea como fuere es innegable que 6 de cada 10 militantes del partido se manifestaron en la consulta en contra de la propuesta defendida por Iglesias. Gracias a la victoria por la mínima que el secretario general se apuntó ayer los documentos organizativos y políticos se votarán de manera conjunta con las listas de candidatos al Consejo Ciudadano Estatal. Siendo muy poco probable que alguien presente una lista alternativa a la de Iglesias –en eso no parece haber ninguna duda– el secretario general parte con ventaja en cuanto a la elaboración de la estrategia del partido pero, después de haber demostrado más musculatura de la que se le suponía, Errejón cuenta ahora con la autoridad de esos 39.000 votos para hacer valer sus tesis.

Clave también será la posición de Anticapitalistas, que ayer logró más del 10% de los votos y se situó en una posición que le permitirá ser la bisagra del nuevo Podemos. El empate técnico entre pablistas y errejonistas sólo podrá ser roto por esta corriente interna del partido, que ha pasado de ser la oposición de Iglesias a convertirse en el principal puntal de su poder. Por lo demás, el resultado hecho público ayer reproduce el reparto de poder del grupo técnico que tendrá que decidir sobre múltiples aspectos del diseño y la organización de la trascendental cita de Vistalegre.