La crisis interna de la CUP obliga a un cambio drástico de la cúpula

El veto a los Presupuestos de Puigdemont desencadena la guerra abierta

Anna Gabriel, ayer, junto a miembros de la formación antisistema que renovará a más del 70% de la dirección
Anna Gabriel, ayer, junto a miembros de la formación antisistema que renovará a más del 70% de la dirección

Las graves tensiones internas que experimenta la CUP desde el pasado mes de diciembre desembocarán este lunes en la puesta en marcha de un proceso de renovación de su dirección, muy cuestionada desde organizaciones que integran la formación, como Poble Lliure, tras el veto a los Presupuestos de la Generalitat. En los últimos meses se ha evidenciado una enorme división interna en la CUP, plasmada en votaciones muy ajustadas que primero pusieron a Artur Mas en la picota y luego dejaron en la cuneta los presupuestos del Govern.

Los sectores partidarios de tejer una mayor complicidad con CDC y ERC lograron que la última asamblea de la CUP del mes de mayo, en Esparraguera, aprobara nuevos criterios para guiar la elección del secretariado nacional. La votación a equipos y a proyectos ganará peso y, en paralelo, se incorporará un sistema de sufragio telemático para que toda la militancia pueda hacer valer su voz.

Poble Lliure –una de las organizaciones con mayor influencia en el conglomerado de la CUP– plantea que los órganos de dirección, de gestión y las personas liberadas tengan el apoyo de «al menos el 65% de la militancia» y que su elección se haga mediante voto electrónico. «En este sentido, creemos que hay que renovar urgentemente el secretariado actual de la CUP», añade una resolución de Poble Lliure, muy crítica con la dirección actual por los daños que ha provocado al proceso soberanista.

A partir del lunes, comenzará el proceso para renovar a 11 de los 15 miembros del secretariado nacional (es decir, un 73 por ciento). Con estos cambios drásticos, la CUP pretende cerrar las crisis internas que han zarandeado a la formación anticapitalista desde que se convirtió en el socio prioritario de Junts pel Sí en el camino hacia la independencia. CDC y ERC observan con gran interés este proceso interno de la CUP, ya que la hoja de ruta soberanista podría revivir en el caso de que los sectores más contrarios al entendimiento con Convergència perdieran ascendencia. La CUP deberá posicionarse en septiembre respecto a la cuestión de confianza de Carles Puigdemont.