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Los inmigrantes de Melilla atacaron cuerpo a cuerpo a los guardias civiles

300 personas que se encontraban en el monte Gurugú intentaron entrar por la fuerza en España y causaron heridas a seis agentes.

  • Los inmigrantes de Melilla atacaron cuerpo a cuerpo a los guardias civiles

Tiempo de lectura 4 min.

20 de julio de 2019. 05:11h

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J.M.Zuloaga 20/7/2019

El salto del vallado de Melilla, protagonizado ayer por entre 250 y 300 subsaharianos, 50 de los cuales lograron entrar en territorio nacional, estaba perfectamente organizado y los asaltantes venían dispuestos a utilizar la violencia con todos los utensilios que tuvieran a su alcance y a enfrentarse en peleas cuerpo a cuerpo con los agentes de la Guardia Civil. Seis de ellos resultaron heridos.

Según han informado a LA RAZÓN fuentes que siguen de cerca este asunto, una de las novedades del salto de ayer es que lo protagonizaron la totalidad de los que se escondían desde hace semanas al oto lado de la frontera, en especial el Monte Gurugú y zonas adyacentes.

Marruecos ha realizado en las últimas semanas varias redadas en la zona y ha trasladado a varios centenares de subsaharianos a zonas cercanas con Argelia y al antiguo Sáhara español. Por eso, ayer quedaban esos 300 que, ante el temor a nuevas operaciones, estaban dispuestos a entrar por la fuerza en Melilla.

Con todo, el problema subsiste para España ya que, según las citadas fuentes, en estos momentos, entre AlhucemaS y Río Negri están escondidas unas 400 personass, en lugares a unos 50 kilómetros de la costa, a la espera de ser llamados, tras el pago de importantes cantidades de dinero, y abordar una patera o embarcación similar con la que iniciar travesía hacía la Península.

Los 300 que intentaron saltar el vallado ayer habían diseñado una estrategia, destinada a evitar que las Fuerzas de Seguridad españolas y marroquíes pudieran concentrar sus esfuerzos de contención y tuvieran que dispersar a los agentes en una zona lo más amplia posible (1.500 metros).

Una vez iniciado el salto, alrededor de las 7 de la mañana, la Guardia Civil desplegó en la parte española del vallado los agentes disponibles.

Uno de los subsaharianos que logró saltar, al encontrarse con un agente que le trataba de cerrar el paso, le propinó de manera deliberada un cabezazo en la cara lo que le provocó serias lesiones en el tabique nasal.

Otros cinco agentes resultaron con lesiones de diversa índole como consecuencia de los golpes recibidos por parte de los asaltantes, que actuaban con una extrema agresividad.

Iban armados de los garfios que utilizan para encaramarse al vallado. Se trata de una auténtica arma que puede causar gravísimas lesiones. Uno de estos artilugios estuvo a punto de alcanzar a un agente, lo que podría haber tenido consecuencias fatales.

Si los agentes de encontraban fuera de su alcance, les lanzaban piedras y otros objetos contundentes.

La Asociación Española de Guardia Civil (AEGC) subrayó. en una nota informativa, que los asaltantes se habían empleado «de manera agresiva, sorprendiendo, especialmente, el empleo de esa agresividad en el cuerpo a cuerpo con los compañeros que estaban de servicio».

Garfios como arma

La utilización de medio violentos fue confirmada por fuentes de la Delegación del Gobierno que informaron del uso de los garfios como arma arrojadiza.

Desde la AEGC denuncian que los inmigrantes «han perdido el miedo porque saben que son superiores y no tenemos protección. A un puñetazo, una pedrada no se responde con un arma de fuego, pero si con otro tipo de material antidisturbios que garantice la seguridad del guardia civil y la vida del inmigrante».

Destacan que no hace ni una semana que se anunció la entrega a Marruecos de material móvil por valor de 26 millones de euros y se preguntan «¿no había ni una pequeña partida presupuestaria para dotar a los guardias de Melilla y de Ceuta del material necesario para su autoprotección y para repeler estos ataques?».

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